8/9/18

Cuanto más rígida la postura... mayor el tortazo

¿Qué te creías, que no te ibas a caer?

Lo habías pasado mal, ibas como sin rumbo... ¿te sentías así como blandito?

Y entonces te tropiezas con los Flerinflander nivel 3 de turno y cosechas un nuevo montón de ideas y creencias, ¡y son buenas! Muchas son ya clásicos, y te ayudan. Te reconstruyes, te ilusionas, te fabricas un nuevo yo. Abrazas una nueva forma de vivir la vida.

Vas por ahí con tu púlpito móvil, ahora tus conversaciones son muy nutritivas y enriquecedoras, te has vuelto interesante. Y te sientes fuerte, con energía, y una ....¿falsa? sensación de poder. Justo lo que sentías que te faltaba durante tanto tiempo... realmente todo esto te está haciendo bien, caminas por un sitio nuevo y los cambios que se están operando en tu interior son genuinos y positivos.

¿Y ya está? .....no

Si creíste que afianzarte en ti, centrarte y recuperar tu poder perdido tenía que ver con construir un castillo fuerte e imponente y parapetarte en su interior... el próximo terremoto te despertará de tu sueño.

Lo único que no cambia en la vida es el cambio mismo. Por mucho que aprendamos no sabemos gran cosa, nuestra existencia humana es muy pequeña comparada con el global de la Vida. Y ella se abrirá paso ante ti como lo haría un río embravecido contra una minúscula casita construido en su lecho. ¿Tiene sentido pretender que no sea así?

El terremoto te ha tumbado y estás en plena crisis, no penes, es parte del camino, destruirse y reconstruirse te va a llevar toda la vida, ¿podríamos hacer que fuera menos devastador?

¿Qué tal si cambiamos la imagen del castillo rígido e inamovible, un Yo plantado firmemente sobre sus pies promaclando "de aquí no me moverán", por la imagen de un surfista que guarda el equilibrio sobre su ola?




Cambia la rigidez por flexibilidad y aprende a hacer ajustes creativos, recoge del suelo tu humildad y permanente curiosidad por la Existencia, siéntete parte de un Todo, amo y señor de nada... ¿De verdad estás completamente seguro de que son esas opiniones, y no otras, las únicas válidas?

Quizá el secreto pase más por comprender que en una existencia humana en constante movimiento, vale más saber ejercitar esa fuerza interior subidos a la tabla de surf, usar nuestro ingenio creativo para vérnoslas con lo que nos aparezca en el horizonte y en este mar... y saber que es natural caer y volver a levantarse, cuantas veces toque. Disfrutaremos más de la travesía.