Escucha respetuosa "versus" relaciones terapeutizadas.

Quedas a tomar café con aquella amistad... alegría, un par de besos, acomodarse, "¡qué bien te veo!", etc. Tras intercambiar unas cuantas impresiones y preguntar para ponerse al día con la otra persona empezamos a profundizar más en los comentarios, en las situaciones en que nos encontramos.
Y entonces sucede... cada situación que comentas, cada frase que planteas, la otra persona te dice que lo estás haciendo mal, lo que estás haciendo mal y cómo lo deberías hacer. Lo obvias o sonríes o algo similar y sigues con la conversación. En cinco minutos ¡zas! lo mismo.

Al parecer hemos quedado con una de esas personas que ya sabe cómo hacerlo!! Pero lo peor de todo es que se ha empeñado en contártelo a ti, quieras o no. Y esto tarda en curarse, lo digo yo que he sido así... puf, la friolera de años. Y aún tengo que controlar mi tendencia, aunque estas cosas se van muriendo solas, por puro aburrimiento. De todas formas, si alguien quiere quitarse un hábito, o mejor dicho, a mí me funciona para quitarme hábitos, ponerme delante un buen espejo (en forma de amistad o similar, si son varios y con frecuencia mejor) y sufrir las consecuencias desde el otro lado. No puede haber cura más radical, la cura por empacho, o por vergüenza, o por pena de todas aquellas personas que en su día torturé yo...

Supongo que es normal en una fase de aprendizaje. Y, al igual que escuchándome en voz alta cuando cuento algo, yo misma resuelvo, aprendo y entiendo, puedo suponer que es como explicar una receta en voz alta o alguna compleja ecuación de matemáticas... A lo mejor así aprendemos, entre otras formas. Pero no me neguéis que resulta de lo más fastidioso jajajaja. Capaz que si desactivo mi propia cerradura para esa llave (¿por qué me molesta tanto? ¿Por qué me sube la ira y no soy capaz de explicárselo a la persona tranquilita?) deje de tropezarme con tantas llaves. Pero no por toda esa consabida retahíla de que todos somos espejos y atraemos aquello en que vibramos, no voy a entrar en si esto pueda ser cierto o no, ¿qué sé yo? Vamos ni yo ni el que se montó el chiringuito a base de irlo contando por ahí, no... Pero sí creo que si deja de molestarme tanto, esté esto o no, ni lo voy a notar tanto. Y al no encontrar un eco en mí, capaz que la otra persona no encuentra como seguir con esa actitud o deja de tener incentivo para ella.

Es muy tentador y casi inevitable, cuando nos entusiasmamos con algo, hablar de ello con vehemencia y tratar de trasladárselo a otros. Además, si para nosotros en ese momento es la solución a algún problema o la "manera correcta" de hacer las cosas ¡todo el mundo debería hacerlo así! Casi es nuestro deber decírselo, incluso insistir, porque esa persona, pobre despistado o ignorante, ¡¡no lo sabe!! Y aquí es cuando yo digo SOCORRO. Alerta. ¿Si le contradices se pone como una moto? Sal corriendo, que pague el café. Total, alguna teoría le dirá que recibirá algo muy bueno por ello, y si resulta al revés pues esa persona se lo ha atraído y todo arreglado. El Universo siempre responde nuestras miniegoícas interpretaciones.

Ahora en serio y me van a disculpar la ironía.

Imagen original en https://www.pormeme.com/m/lgj47/



Cuando una persona va a terapia se hace terapia, en ese espacio, en ese contexto, en esa hora prefijada.
Cuando una persona pide consejo, si se quiere, se le da consejo u opinión, en ese momento, sobre ese asunto concreto, en ese espacio.
Cuando quedamos a tomar cervezas tomamos cervezas.
Si vamos al cine vemos una película.
Y si alguien te cuenta LO QUE SEA y no te está pidiendo ni terapia ni opinión, sé respetuoso y humilde, ¿qué sabes tú? Incluso habiendo vivido lo mismo es su vivencia, su necesidad de expresarse y ser escuchado, su momento. Chic@, cállate, respétale, sé empático o no, pero deja de decirle lo que según tú debe hacer.
Y por supuesto, si no para de quejarse o te viene todos los días con lo mismo... pon una excusa, lárgate y que pague el café ;)

La escucha respetuosa, si la quieres practicar (si te vas de cervezas o cafés nada te obliga, por supuesto) tiene que ver con acompañar el momento del otro. A veces sólo quiere desahogarse, y también resulta muy útil escucharse al contarlo en voz alta a otro, resulta muy aclaratorio para uno mismo.

Y si todo el tiempo que vas con una persona, ya sea en la calle, entrando a la cafetería, saliendo del coche... analiza tus gestos, posturas, comentarios, etc. ¡¡Paciencia!! Probablemente esté en alguna formación terapéutica o similar. Y pídele que deje la "deformación profesional" contigo antes de que no puedas ni girar el ojo sin sentirte analizado (y juzgado, y aconsejado...).

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