26/10/13

En el encuentro

"Porque estar aquí es importante y porque todo lo que hay aquí, a pesar de ser fugaz, parece requerirnos y, curiosamente, afectarnos."






El inicio de este libro, Mil días en la Toscana, de Marlena de Blasi, me ha recordado una cita de Karlfried G. Dürckheim:

"Son las pequeñas cosas las que necesitan de nosotros, pues somos nosotros quienes les insuflamos vida.
Por ello tomadlas, mis manos, llenas de amor, como si cada cosa, sin nosotros, permaneciera finalmente sola."

Y continúa su prólogo, ahora anodino pero en primera lectura envolvente y balsámico, hasta fundirme con esa protagonista siguiendo el ritmo de otros y mirando su vida como si se tratara de una película, con un diálogo interior tan rico y una interpretación tan particular de las cosas que prefiero esta otra película, ya íntima que ella crea, produce, visiona y con la cual disfruta a solas en su pequeño gran mundo... Esto me resulta muy familiar.

La novela continua entre recetas italianas y celebraciones espontáneas de vecinos que podrían pertenecer a cualquier época... nada interesante de momento... pero esa sensación cálida, acariciadora... ese pacífico escuchar los sonidos por mi ventana abierta... la quietud de estas horas... me devuelven al maravilloso autoencuentro... re-encuentro... y es una celebración.

Un verdadero regalo.

25/10/13

Agradecida



Por sentirme rodeada de amor
de personas tan valiosas, tan luminosas
como yo misma lo soy

Por reconocerme, por recordarme
y poder re-encontrarme
en cada una de vuestras miradas de aprecio
y en vuestras sonrisas

Por saberme querida
Por saberos ahí
Por compartir tanto conmigo

Doy gracias por encontrarme con personas tan grandes
y tan maravillosas como vosotros.

1/8/13

"Viaje a Ítaca" por Constantinos P. Cavafis

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Poseidón;
jamás hallarás seres tales en tu camino
si tu pensar es elevado, si limpia
es la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que con placer y felizmente
arribes a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de voluptuosos perfumes,
todos los voluptuosos perfumes que te sea posible.
Visita muchas ciudades egipcias
y aprende de sus sabios con avidez.

Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y que, viejo ya, atraques en la isla,
con cuanto hayas obtenido en el camino,
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te habrás vuelto, con tanta experiencia,
comprenderás ya el significado de las Ítacas. 


...Me lo brindaste cuando creía estar llegando
Ahora me ves desde allí
tras muchas mañanas de verano vistas...