Juego de espejos. Precio de la conversación

De "Cuaderno de todo nº1", por Carmen Martín Gaite

Las personas quieren, sobre todo, que les agradezcamos con alguna muestra de afecto o de adhesión su conversación. En esto Valle-Inclán era de un desinterés perfecto. No he visto a nadie más aficionado a la conversación pura. Buscaba simplemente contraste, que le dieran pie. Abominaba de la adhesión, le parecía un estrangulamiento del discurso.
No hay que pretender nada definitivo. Son tramos. Echa tu pan a las aguas que después de mucho tiempo lo hallarás. Generosidad. No hay que tratar de hacer rentable la conversación. Es gratuita, como la buena literatura. Luego, a través de ella, se recibe o no un pago, pero no se debe sustituir por esa pretensión la de buscar bien, la de entregarse al tono adecuado que la narración requiere.

Comentarios

Inclando el diente ha dicho que…
Valle, siempre Valle. Un perfecto modelo a seguir: huraño, estrafalario, pero sobre todo un inteligentísimo sentimental
Silvia ha dicho que…
¡Pos vale! Me inclino a sus pies y a mirar hormiguitas.