19/12/07

Reci Reci Reci...



Corto de animación checa de Michaela Pavlátová del que hablaba en un post anterior, cito:

"Gran capacidad de la autora para reflejar breve y humorísticamente la tragicomedia de las relaciones humanas (también en su corto "Palabras, palabras, palabras" que se desarrolla en un café donde diferentes personajes interactúan, a destacar la pareja que vive todo el ciclo habitual - enamoramiento, expectativas, intento de cubicarse en la construcción fantasiosoreal mutua, fracaso de expectativas y choque con la realidad, conflicto, el drama dramón, intento práctico de reconciliación, exigencia desorbitada de ser supercompensada de alguna manera, aborto de la situación, desesperación y carga contra el otro - avalancha de ¿reproches?, demandas, etc. - y, tras el fracaso - no obtención de lo que se supone se anhelaba aunque no encajara - no darse ni cuenta de lo que puede haber alrededor - ¿quizá más acorde? -)."

14/12/07

Fragmentos de "El despertar del corazón budista"


"El despertar del corazón budista", Lama Surya Das, editorial Edaf.


Libro básico que presenta la doctrina del budismo. Sencillo, incluye varios ejercicios de meditación y ejemplos muy asequibles.


He omitido expresiones como "iluminado", "karma", etc. para rescatar únicamente la sabiduría psicológica del texto. No creo en la teoría de la reencarnación o el karma, sí en la introspección (no es que sea una creencia, como si todo fuera cuestión de religiosidad ahora), en desarrollar recursos (utilizar una inteligencia más profunda, en un estado de quietud mayor al acostumbrado hoy día por norma general, autoconocimiento y éste último como primer paso tras la autoobservación para poder poner en marcha técnicas de "control" emocional) y en el proceso de maduración de la persona.


"Cuando usted se encuentra con una persona que tiene verdadera presencia interior, descubre que posee una sorprendente autenticidad, que incluso puede resultar un poco impresionante por ser tan sincera, tan real y honesta. Usted percibe una sensación de mando que irradia de esa persona que tiene presencia interior... No es sólo carisma. La persona con auténtica presencia interior ha trabajado mucho consigo misma y ha realizado un adecuado viaje interior. Se ha ganado esa presencia auténtica dejando ir, renunciando a las comodidades personales y adecuando su mente."


Chogyam Trungpa Rinpoché


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"Reconectarse a su propia verdad.


1. Sea natural.


¿En dónde se encuentra más cómodo y natural? Piense en los lugares y en las actividades que le hacen sentirse más seguro. Piense en la gente que le hace sentirse como usted es. (...) La comodidad y la naturalidad estimulan la salud. (...)


2. Sea sencillo.


Cuando se relacione con los demás, intente mantener su lenguaje y su comportamiento con los demás de la forma más sencilla e íntegra posible. Trate de que su comportamiento consigo mismo sea también sencillo. No se complique con conversaciones rebuscadas ni con monólogos interiores. Haga una comida sencilla; dé un sencillo paseo; haga sin prisas una sola tarea casera; siéntese en una silla y mire los árboles y el cielo. Cuando hable, preocúpese de ser absolutamente sincero. Trate de no añadir nada innecesario o superfluo a su vida. Recuerde las inmortales palabras de Thoreau: "Simplificar, simplificar, simplificar".


3. Líbrese de su tendencia al control.


A medida que va realizando su trabajo interior y se va haciendo más auténtico, intente liberarse de algunas de sus ansiedades y tendencias a controlar las situaciones y a los demás. Resístase al impulso de comprometerse innecesariamente con los resultados. No se esfuerce indebidamente por hacer que las cosas sucedan como usted quiere que sucedan. Limítese a descansar y a disfrutar del momento. Deje que los otros sean libres. Séalo usted también. Deje ser.


4. Sea auténtico.


Aparte todas esas historias sobre usted y sobre los demás. En vez de eso, trate de ser como un niño, y experimente las cosas como si lo hiciera por primera vez. Pregúntese: "¿Qué es lo que siento, realmente? ¿Qué es lo que deseo? ¿Qué es esto?". No se sienta erróneamente influenciado por valores y situaciones externas. Sea sincero y firme con usted y con los demás. Viva momento a momento, como un ejercicio voluntario de concienciación y centramiento.


5. Permanezca abierto al mundo que lo rodea.


Sea inclusivo y sepa aceptar las cosas. Procure no juzgar ni criticar. Despréndase de algunas armaduras; invite a los demás y comparta con ellos sus experiencias. (...) Controle y revise menos; aprecie más; saboree las cualidades de lo que se presente ante usted.


6. Permanezca atento.


Preste atención y sea consciente de su vida, momento a momento. Relájese y déjese ser. (...) No permita que los juicios superficiales entren a formar parte de la realidad. Preste atención al presente. (...)


7. Sea sabio.


Practique el desapego y el dejar ir lo innecesario. Libérese de los viejos juicios y actitudes. Libérese de las viejas heridas y enfados. Libérese de los viejos prejuicios, de las concepciones previas y de las predisposiciones. Cultive un penetrante sentimiento de discriminación y discernimiento, vívidamente despierto y agudo. Vea si realmente puede pensar por sí mismo y tomarse las cosas tal y como son.


8. Sea espontáneo y deje que su energía fluya de forma natural.


La espontaneidad es algo natural y auténtico. No se sienta inhibido al expresar una energía positiva. (...) Que no le asuste bailar, jugar o simplemente hacer el ganso. (...)"


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"Me gusta aconsejar a la gente que siga una práctica de atención en cuatro pasos como forma de manejar sus emociones.


1. Dese cuenta de lo que siente.


No rechace ni oculte lo que está sintiendo. Dese cuenta sencillamente de cada sentimiento que surge y llámelo por su nombre: ira, orgullo, celos, codicia, lujuria, irritación o desagrado.


2. En lugar de rechazarlo, acune el sentimiento con amor y atención: abrácelo conscientemente.


Reconozca el sentimiento por lo que es; simplemente, un sentimiento que está surgiendo. No se enoje con usted ni con el sentimiento, pero tampoco permita que lo domine y lo arrastre.


3. Utilice la atención discriminadora para reflexionar sobre lo que está sintiendo.


Analice y examine el sentimiento. ¿Ha tenido una reacción impulsiva? ¿Está justificado su sentimiento? (Quizá sea una respuesta razonable).


4. Compórtese de un modo intencional y sabio.


Decida sabiamente cómo ha de reaccionar a lo que está sintiendo en ese momento. Recuerde que no importa lo fuerte que pueda ser su sentimiento presente, porque nada permanece igual. Ese sentimiento cambiará, y otro tomará su lugar. Teniendo eso en mente, trate de ver con una perspectiva amplia; (...) para hacer la elección adecuada a la hora de actuar.


Cuando manejamos conscientemente nuestros sentimientos, nos volvemos emocionalmente más estables, seguros y dignos de confianza. A través de la fuerza de la introspección, nuestras respuestas se vuelven más equilibradas y se hallan más en línea con lo que está sucediendo."


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"Mantener nuestras relaciones de forma auténtica y sincera.


Las mejores relaciones que tenemos son las auténticas y las reales. En ese tipo de relaciones no hemos de pretender nada; no tememos conocer a la otra parte, ni tampoco nos da miedo que nos conozcan. Las relaciones reales se ven fortalecidas por la autenticidad y la sinceridad. Esto ya lo sabemos de forma intelectual, pero en la relación del día a día resulta demasiado fácil caer en los comportamientos habituales que son, básicamente, autodefensivos y egoístas.


Una gran parte de la práctica contemplativa budista se refiere a la atención. Procuramos mantenernos en el momento presente, en el ahora, y nos observamos atentamente. Al observarnos, nos damos cuenta de las actitudes innecesarias y autodefensivas; al observarnos, aprendemos a dejar ir los comportamientos inauténticos que nos mantienen apegados a la rutina de nuestra vida."


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"Esté presente para los demás.


Estoy aquí para ti."


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"Lenguaje consciente. Relaciones conscientes.


Lo que nos decimos a nosotros mismos conforma las relaciones que mantenemos con los demás. Y lo que les decimos a los demás da forma a las relaciones que mantenemos con el resto del mundo. Si hay algo que cualquiera de nosotros puede hacer para mejorar de manera automática la calidad de nuestras relaciones, será el mostrarnos conscientes de lo que decimos y de cómo lo decimos. Todas nuestras relaciones se modifican y transforman cuando también nosotros nos transformamos y modificamos nuestra manera de hablar."


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"La verdad del 'dolor' y del sufrimiento.


Toda vida incluye alegría y tristeza. Nos gustaría limitarnos a la primera y olvidarnos de la segunda; pero resulta mucho más inteligente, hablando en términos espirituales, utilizar cuanto encontramos en nuestra vida como si fuera trigo para el molino del despertar. Chogyam Trungpa Rinpoche solía decir que cuanta más basura encuentres en tu camino, mejor crecerán tus flores espirituales, siempre que sepas utilizar la basura como fertilizante. (...) Cuando aplicamos esta visión a los altibajos de la vida, desarrollamos una valentía increíble, curiosidad y una gran pasión por vivir."


Añadir aquí una matización en cuanto a las consideraciones finales del libro que alude "el ofrecer la otra mejilla", etc. La forma en que se plantean estos textos nos puede llevar a la interpretación errónea de que fomentan la pasividad total ante cualquier aspecto de la vida, una actitud indiferente y desinteresada puesto que las cosas van a presentarse igual, ya pasarán, hay que aceptarlas como son; o incluso una actitud benevolente frente a agresiones externas, bien por unas circunstancias determinadas o una persona concreta. Nada más lejos de la realidad. Cuando nos encontramos frente a situaciones de abuso, somos testigos de las mismas, o estamos involucrados en cualquier situación de injusticia en la que podamos actuar (bien defendiéndonos de ella o modificándolas en los casos en que esto sea posible) debemos actuar. Eso sí, actuaremos con mucha más eficacia si lo hacemos centrados y con la percepción más clara posible de las cosas. La meditación prepara a la persona para estar en una actitud de 'alerta tranquila', disminuye el diálogo interior que no la lucidez (no se trata de atacar el uso de la inteligencia sino de no dejarnos enredar en nuestra propia mente y usarla para lo que está destinada; que no nos gobierne), induce a la calma y crea las condiciones internas necesarias para crear un estado duradero de bienestar que será cada vez más independiente de las circunstancias externas. Cuando sea necesario actuaremos sin dejarnos ofuscar o enceguecernos en la medida de lo posible, dando como resultado una acción clara, centrada, lúcida, acertada.

8/12/07

Michaela Pavlátová. REPETE (1995)

Hemos podido ver esta maravilla en el ciclo de animación checa ofrecido por la Filmoteca de Zaragoza que todavía durará hasta el 15 de diciembre de 2007. Gran capacidad de la autora para reflejar breve y humorísticamente la tragicomedia de las relaciones humanas (también en su corto "Palabras, palabras, palabras" que se desarrolla en un café donde diferentes personajes interactúan, a destacar la pareja que vive todo el ciclo habitual - enamoramiento, expectativas, intento de cubicarse en la construcción fantasiosoreal mutua, fracaso de expectativas y choque con la realidad, conflicto, el drama dramón, intento práctico de reconciliación, exigencia desorbitada de ser supercompensada de alguna manera, aborto de la situación, desesperación y carga contra el otro - avalancha de ¿reproches?, demandas, etc. - y, tras el fracaso - no obtención de lo que se supone se anhelaba aunque no encajara - no darse ni cuenta de lo que puede haber alrededor - ¿quizá más acorde? -).

En esta pieza se enfatiza la gran maquinaria de rutinas que los humanos mantenemos con fatiga y esfuerzo. Patrones de comportamiento. Otra vez las relaciones de pareja. Roles de cuidadora, víctima, etc. La graciosa rebeldía de un perrito, ser supuestamente menos inteligente que sus compañeros de vivencias, pone la maquinaria patas arriba y finalmente vuelve a reordenarse todo de una manera diferente...

Otras obras de Michaela: Etuda Z Alba, Forever & Forever - Extrait, El carnaval de los animales

2/12/07

La vía del no apego, de Dhiravamsa


Fragmentos de la introducción:


"La meditación vipassana es como emprender un viaje a través de la vida; lo que encontremos dependerá de nuestros condicionamientos. Si tememos las experiencias desagradbles o si esperamos sólo lo "positivo", tendremos entonces más dificultades al practicar esta meditación. Al igual que la vida, es un viaje de descubrimiento. La gente ha hablado sobre potencialidades o tesoros ocultos en el seno del hombre, pero hasta que no hayamos descubierto lo que realmente somos, no aceptaremos ni rechazaremos estas posibilidades. Simplemente dejemos las cosas tal como son y sigamos viajando a través de nosotros, pues nuestra naturaleza verdadera no se realiza a través de las ideas.


En el vipassana o introspección es básico el proceso de descubrir lo que es y aceptar su despliegue. Existe un elemento de deseo en el espíritu de investigación, en el sentido de una urgencia por conocer, pero está equilibrado por la apertura mental y el reconocimiento de la incertidumbre. No tenemos que saber, estamos dispuestos a tolerar el no-saber, con la actitud paciente y desapasionada de la ciencia en sus aspectos más puros. Pero esta clase de ciencia no trabaja en una torre de marfil, sin tener en cuenta las responsabilidades que el conocimiento impone o la realidad de la experiencia subjetiva. Para ser realmente objetivos debemos tener en cuenta nuestra vida interior y ver con más claridad lo que está ocurriendo, sin asustarnos de nuestra subjetividad. Si ésta es negada o descartada, nuestro mundo interior dinámico no desaparece, sino que se vuelve más explosivo y amenazante y hasta tenemos una percepción menor de él."

30/11/07

Si Ahmed llega...


Poema de Francis Gracián Galbeño (madre de Silvia), de 2006, leído en La Casa de El Hierro (09-03-07), Radio Guiniguada el día de Palestina en 2007 y Patio de las Culturas (22-09-07).



Vio por primera vez la luz del día

en la arena más cálida,

en el sendero más desconocido

de una aldea olvidada;

teniendo por paredes, ramas secas,

y por techo, manojos de hojarasca.


Ahmed creció ignorando que su tierra

otros pueblos tenían esquilmada,

y no sabía leer en otros ojos

el hambre, la amargura, ni la rabia...


Él se sentía príncipe

de sus dunas peladas,

de sus cuatro famélicos corderos,

del árbol que sus noches cobijaba.



África dio la vida al primer hombre;

y esa deuda hubo quien la olvidaba,

robando a sus hermanos de piel negra

la tierra que su vida sustentaba.

Para acallar conciencias

justificó fronteras, mares, vallas;

"Los africanos quédense en sus pueblos,

ya no nos hacen falta;

consiguió su riqueza el hombre blanco

civilizando África.

Y debieran pagarnos con olvido,

quedándose en su tierra requemada."


En su lejana aldea,

Ahmed creció con la barriga hinchada;

y escuchaba al ocaso las historias,

por los viejos contadas,

de heroicos hombres con la tez tan negra

como la faz de la desesperanza;

y oyó también de algunos que se fueron

en alguna brumosa madrugada;

y llegaron al mar y lo cruzaron:

¡milagros de la fe, con cuatro tablas!

Y al cabo, su familia salir pudo

del hambre que, de antigua, es puro atávica.


Y Ahmed, oyéndolo,

en las noches soñaba,

junto al árbol que siempre

bajo lunas de plata,

abrazó con amor sus infantiles

juegos que entre sus hojas se alfombraban...


El árbol amoroso,

le regaló en secreto veinte ramas;

y a la orilla del mar, entre las dunas,

para él tornó su corazón en barca;

escribiendo entre lianas que se anudan,

venturas que tal vez lleguen mañana...


El susurro del mar canta su paso,

la sal y el miedo tiñen su mirada,

se aleja su niñez; quedó en la orilla,

donde late la débil esperanza.


Si Ahmed llega, qué dicha para el árbol;

aunque muera en la playa,

podrida por el mar y el sol de Europa,

su alma simple de barca.


Y si no lo consigue, se irán juntos

a dormir bajo el agua;

y acunará al chiquillo con ternura,

cantándole una nana.

Y tapará sus ojos, que no vea

qué mundo vive más allá de África.

24/11/07

23/11/07

Jardines, veleros, sentimientos, problemas del vivir y del convivir







"Crónicas de la ultramodernidad"



"¿Cómo podemos hacer habitable la realidad? Lo hacemos, al menos, de tres maneras (...). Explicándola, transfigurándola, transformándola. De lo primero se encarga la ciencia, de lo segundo el arte, de lo tercero la ética. ¿Cuál es la fuente originaria?"

Marina advierte que la época de "la era de la información" ha pasado. Debido al exceso, ésta es la de la "evaluación de la información", tarea que propone a los filósofos. Separar lo relevante de lo superfluo.

Analiza un movimiento contradictorio de fusión (globalización) y fisión (nacionalización). "La economía se mundializa, los corazones se nacionalizan, y las cabezas no saben lo que hacer."

"Creemos que el conocimiento es importante, pero son los sentimientos los que nos hacen felices o desgraciados. (...) La solución más sencilla es aferrarse a uno de los dos términos de la contradicción y eliminar el otro. Así hacen todos los fanáticos y todas las avestruces. (...) Los lógicos y matemáticos que han estudiado las paradojas saben que sólo se solucionan subiendo de nivel. Las contradicciones se resuelven por elevación."

El autor nos habla de muchos temas, intentando dibujar el plano sobre el que nos movemos actualmente, con todos sus elementos - abundantes por el exceso de información de hoy día - y las redes que se establecen entre ellos.


INTELIGENCIA:

"Los grupos pueden ser más o menos inteligentes. Entiéndanme bien. La inteligencia como facultad psíquica se da sólo en personas concretas, pero la capacidad de creación artística, científica, social o política surge, se fomenta o se dificulta en los grupos donde esas inteligencias personales viven, grupos que pueden ser más o menos inteligentes, más o menos aptos para resolver los problemas. Podemos hablar, por ejemplo, de familias inteligentes y de familias torpes. Aquéllas facilitan una buena instalación de sus miembros en la realidad, transmiten visiones ajustadas, no sesgadas ni sectarias, del mundo, tienen buenos sistemas de comunicación íntima, afirman la estabilidad afectiva, resuelven más problemas de los que plantean. La inteligencia de cada uno de los componentes resulta estimulada, aplaudida, fortalecida por el hecho de pertenecer a esa familia. En las familias torpes sucede lo contrario. El grupo añade o resta poder, ánimo, eficacia, a cada persona. (...)

Las creencias son ideas que vivimos, a veces sin percatarnos de que lo hacemos porque las confundimos con la textura misma de la realidad. (...) Si no estamos alerta acabaremos actuando de acuerdo con lo que se ha decidido no sé dónde, creyendo que estamos siendo auténticamente libres. Nos conviene también caer en la cuenta de que con nuestros comportamientos estamos cooperando en conformar creencias que, acaso, luego nos repugnen. (...) Me preocupa la facilidad con que podemos ser colaboracionistas inconscientes. Todos nos quejamos de cosas a las que estamos ayudando a existir: la mala televisión, los falsos prestigios, los fracasos familiares, la cultura de la adicción, la sexualidad frívola, (...). ¿Pero cómo saber a qué creencias estoy prestando ayuda sin saberlo? Necesito analizar las implicaciones de lo que hago. Los fenómenos sociales son un precipitado de actos individuales."


AMOR Y PAREJA:

"Muchos de los problemas podrían resolverse si conociéramos bien los mecanismos que están en juego. Y si nos diéramos cuenta de que hay sentimientos inteligentes y sentimientos imbéciles. El primer aspecto que deberíamos aprender es que hombres y mujeres buscan por lo general en la familia diferentes cosas y por lo tanto van a sentirse defraudados por cosas diferentes. (...) Lo que se espera de una relación tiene gran importancia porque determina el sentimiento de éxito o fracaso.

Todos los deseos tienen su correspodiente satisfacción, que se vive como sentimiento de alegría o de euforia. Esta uniformidad en el plano sentimental produce muchas confusiones. Todo deseo insatisfecho produce una ansiedad, una obsesión, una dependencia. Ustedes pueden llamar amor, si quieren, a este vivir sin vivir en uno. Yo me abstengo de hacerlo. No poder vivir sin alguien no es demostración de amor, sino sólo de un deseo imperioso no cumplido. Evitar el aburrimiento es un deseo poderosísimo e insistente, que propicia la aparición de espejismos amorosos. El tedio, que es la forma confortable de la infelicidad, confunde la felicidad con intensidad, y la intensidad con la excitación. (...)

En la actualidad parecen coexistir entre los aborígenes de la cultura occidental tres modelos distintos de amor, cada uno de los cuales integra la sexualidad de modo diferente y produce una familia distinta. La pluralidad de modelos satisface a unos indígenas y angustia a otros. (...) Los modelos principales (...) son tres: el tradicional, el romántico y el mercurial.

El amor tradicional se construye sobre un referente externo: las creencias compartidas, las normas morales, las costumbres respetadas. Tiene bien definidas las limitaciones y las expectativas. Coacciona pero tranquiliza. (...)

El amor mercurial, típico de la sociedad posmoderna, se construye con las ruinas del tradicional. Por eso se revela al mismo tiempo novedoso y desengañado. Ninguno de los protagonistas busca adecuarse a ningún modelo externo. La propia relación amorosa es su único referente, el canon de sí misma. El proyecto común es mantener una relación mientras resulte psicológicamente gratificante. (...) Consideraban más importante mantener la autenticidad, máximo valor en un momento de quiebra de certezas.

Me queda por hablar del amor romántico. (...) Se popularizó en el imaginario social a partir del siglo XIX. Supone que entre dos personas puede establecerse una lazo indisoluble, que no es casual sino predestinado. De ahí la resistencia, casi la repugnancia, del amante romántico a reconocer que la culminación de su amor dependió de la casualidad de un encuentro. El amor romántico se funda en la calidad intrínseca de la persona amada, única capaz de alimentar un amor para siempre, solo y excluyente. Este modelo amoroso, que procede de una intensificación del tradicional, se convierte en un peligro para él cuando se alía con la pasión, fenómeno visto con recelo en todas las culturas por su capacidad transgresora. (...)

El modelo romántico mantiene todavía su vigencia en la etapa del enamoramiento (...). Los enamoramientos pueden evolucionar después hacia un modelo tradicional o hacia un modelo mercurial, lo que hace que el amor romántico sea un comodín prácticamente insustituible en este momento."


BÚSQUEDA DEL PLACER Y VALORES:

Marina cita a Epicuro: "Todo placer es bueno, pero no todos los placeres nos corresponden". (...) "Se dio cuenta de que no todos los placeres son compatibles. Que un régimen de vida sustentado en un tipo de placer incapacita para una vida orientada a otro placer. Lo relevante no es el placer, sino el tipo de persona que siente placer". (...)

También a Maquiavelo: "no todos los valores supremos perseguidos por la humanidad son compatibles entre sí". Al político Isahiah Berlin tal constatación no le embarcó en un relativismo escéptico, según palabras del propio Marina. "Admitía un mundo de valores objetivos, pero reconocía con gran humildad que los conflictos son inevitables porque algunos de los Grandes Bienes no pueden vivir juntos".





ESTRUCTURA SOCIAL:

"Cunde la idea de que la historia se ha vuelto vertiginosa e implacable. (...) La postura más sensata es la (...) que se esfuerza por comprender. Entender lo que nos pasa - social o personalmente - nos pone en mejores condiciones para sobrevivir, lo que, al fin y al cabo, es el propósito de estas crónicas. (...)

(...) Trata de la sociedad de red, es decir, de la estructura social hacia la que ineluctablemente nos encaminamos. Todos vamos a depender de todos, de manera que tendremos que pensar una nueva forma de autonomía. (...)

La democracia se basa en la ley de las mayorías, pero lo que necesitamos son unas mayorías ilustradas y decentes en las que podamos confiar. Y más todavía cuando llegue esa futura sociedad de la información que será, sobre todo, la sociedad de la mediación y el mangoneo. Los medios de comunicación se van a convertir en los intermediarios entre nosotros y la realidad. Y si no estamos atentos serán los medios más elementales y simplificadores los que se lleven la clientela al agua. (...)

Nos interesa a todos, por lo tanto, que haya una ciudadanía inteligente y educada. (...)

Hemos descubierto una nueva manera de tratar la información: el vértigo. (...) Los ojos son confundidos por la prisa. Empezamos a despreciar todo aquello que nos exige tiempo. El director de un prestigioso programa televisivo de divulgación científica me dice que tiene que fragmentar mucho el programa porque el espectador no aguanta más de dos minutos concentrado en un tema. (...) Mathieu, que pintaba grandes murales en unas cuantas horas, creía que la velocidad permite alcanzar la liberación artística, porque evita que la reflexión mate la espontaneidad creadora. (...) Todo conocimiento perceptivo sobrepasa en algo a la palabra, se mueve en otro registro. Pero gracias a la palabra, que es un medio lento, desplegamos el significado de la percepción, que es un medio veloz. (...)

Uno de los motores de la inquietud, de la prisa, del deseo de nuevas percepciones, es el tedio, un fenómeno que me interesa mucho, como también me interesa su opuesto y antídoto, la diversión. (...) El hombre moderno teme aburrirse. (...) La facilidad para aburrirse y la incapacidad para soportar el aburrimiento caracterizan a ciertas personalidades que buscan compulsivamente excitaciones, (...) aparece la sed de experiencias. Presenciamos un accidente en la calle... ¡Al fin una experiencia! (...)Los seres humanos parecen volverse peligrosos cuando están aburridos."

Según Guillebaud (...) la sociedad se libera de prohibiciones morales para buscar posteriormente refugio en prohibiciones penales. Cuando una sociedad pierde sus puntos de referencia, cuando los valores compartidos - y sobre todo una definición elemental del bien y el mal - se desvanecen, son reemplazados por el Código Penal.(...)

La ética comienza con una afirmación voluntaria. Lo único que podemos elaborar es una ética constituyente. Todas las constituciones empiezan por un acto que crea su propia justificación. (...)


LIBERTAD Y AUTONOMÍA

"Hablamos tanto acerca de la libertad que no nos queda tiempo para educar la autonomía personal, que es lo importante. (...) Si yo quisiera mangonear sus vidas intentaría convencerles de que para ser libre hay que ser espontáneo, es decir, hay que dejarse llevar por el impulso profundo que constituye nuestra personalidad más auténtica. Manejar esa inocente espontaneidad es muy fácil. (...)

Todos estamos sometidos a dependencias, mangoneos, coacciones e influencias porque la sociedad es un tejido de poderes, unos claros y otros oscuros, (...). La modernidad confió en el poder legítimo y acabó glorificando al Estado. La posmodernidad desconfió de todo poder. ¿Tiene la ultramodernidad algo nuevo que decir? (...)

Ante todo hay que distinguir dos tipos de poder. Una cosa es el poder como capacidad personal para hacer algo, como facultad creadora y autónoma, y otra muy distinta el poder de hacer que los otros hagan algo. Sólo este último tiene que ver con la dominación. Incluso desde el punto de vista psicológico, los mecanismos de ambos son diferentes. (...) Para los ultramodernos, empeñados en recuperar el protagonismo individual, (...) son poderes decentes los que fortalecen la autonomía personal, los que aumentan nuestros posibles. (...)

¿Qué poder pueden tener los débiles, los individuos concretos, la gente de a pie? Pueden, en primer lugar, bloquear algunos de los mecanismos de poder: el miedo y el deseo, por ejemplo. Esta es la solución de los estoicos o de los yoguis. También se puede limitar la acción de la influencia mediante un pensamiento crítico y alertado. Pero además se puede ejercer un poder activo y personal. Hay, sin duda, un poder difuso, que todos ejercitamos al comprar o al votar o al actuar. Pero como su eficacia depende de la suma total, apenas puede hablarse más que de poder mancomunado. La única manera de potenciar ese poder personal es la unión, la agrupación de fuerzas, la organización. Éste ha sido casi siempre el camino de los movimientos sociales. Conscientes de su fuerza, todas las dictaduras han intentado anularla impidiendo el derecho de reunión y de asociación. (...)

Libertad y arte contemporáneo.

La libertad absoluta se convierte en sueño de la razón. (...) El arte descubre y defiende un nuevo valor: la libertad sin voluntad. (...) La historia del arte contemporáneo me parece una bella metáfora de nuestra situación cultural. También en la vida diaria estamos defendiendo esta idea de libertad como espontaneidad, es decir, sin voluntad. (...)

Se repite sin dar explicaciones que la libertad es el valor humano más importante. ¿Esto qué quiere decir? ¿Que el hombre es libre por naturaleza? Falso. El hombre nace dependiente y con suerte va liberándose poco a poco de coacciones, miedos, ignorancias, limitaciones. ¿Que una vez conseguida la libertad ya se han alcanzado todos los bienes? Obviamente falso también. La tríada magnífica que ha dado nacimiento a nuestro mundo moderno pone, junto a la libertad, la igualdad y la fraternidad. Entonces, ¿por qué la libertad ha monopolizado el prestigio? (...)

La libertad no es algo natural, sino construido, peleado y precario. No es un estado sino una acción: liberarse. Es la rebeldía inteligente. (...) Hablar de libertad me parece simple y tramposo. En cambio, hablar de liberación me parece verdadero y, como todo lo verdadero, progresista. Lo que quiero mediante la liberación es afirmar, construir, mantener mi autonomía. (...) No depender de nada, no comprometerse a nada, no venerar nada es una libertad vacía y errática. Si identificamos la libertad con la espontaneidad, nos sometemos ineludiblemente al impulso o a la presión del ambiente. Hacer lo que me da la gana no es ser libre, es obligarme a hacer lo que la gana decide hacer. (...)

Estética y ética.

A un oriental le resultaría muy difícil separar la estética de la ética. Vale la pena escucharles para ver si aprendemos algo. (...)

T.S. Suzuki, el principal introductor del zen en occidente, ha estudiado la manera japonesa y la manera occidental de entender la poesía comparando este haiku de Basho y una poesía de Tennyson.

Yoku mireba (Cuando miro atentamente)
nazuna hana saku (¡cómo veo florecer la nazuna)
kakine kana (junto al seto!)


Flor en el muro agrietado,
te arranco de la grieta,
te tomo, entera, con raíces, en mis manos,
florecilla, pero si pudiera entender
lo que eres, con todo y tus raíces y todo en todo,
sabría qué es Dios y qué es el hombre.

Suzuki comenta: Basho ni siquiera toca la nazuna. Tennyson la arranca. Basho contempla. Tennyson se pregunta. Basho acepta, Tennyson añora. El método zen, añade consiste en penetrar directamente en el objeto mismo y verlo, como si dijéramos, desde dentro. Conocer la flor es convertirse en la flor, ser la flor, florecer como la flor, y gozar de la luz del sol y de la lluvia. La contemplación permite que el objeto se manifieste. La posesión apresurada lo oculta irremediablemente. (...)

Volviendo a la libertad...

Carecer de grandes proyectos no es ninguna liberación. Sin ellos, el presente se desmigaja en la repetición o en la insignificancia. Es el proyecto lo que dirige la creación. (...) Hay al menos un gran proyecto al que no podemos renunciar. Tal vez el único importante y el que nos va a permitir descubrir significados grandes en el mundo y grandes posibilidades en la realidad. Se trata del largo y titubeante afán por alejarnos de la selva, tan próxima todavía, y constituirnos como una especie dotada de dignidad. (...)

No pretendo mezclar estética y ética, pero es el arte de este siglo el que me obliga a hacerlo. Los artistas se metieron a moralistas (...) pero se equivocaron. La libertad pura acaba siendo retrógrada y colaborando con todos los regímenes dictatoriales. Si no hay valores, la libertad del dictador es tan válida como la libertad del ciudadano, pero más fuerte. Equiparar la libertad con la espontaneidad, despojarla de criterios de evaluación, lleva a la glorificación de la ley del más fuerte. (...)

La libertad no es espontaneidad, sino acción guiada por valores pensados.

En cuanto a la crítica del arte:

Todo vale. De gustos no hay nada escrito. Ni de gustos ni de nada. Esta creencia ha penetrado profundamente en nuestra cultura. Mis estudiantes de posgrado salen de la universidad convencidos de la imposibilidad de establecer criterios de evaluación estética, ética, filosófica o cultural. A pesar de vivir en este limbo de las equivalencias, todo el mundo critica, cosa que no puede hacerse sin usar algún criterio expreso o implícito. (...) Necesitamos al menos cuatro: relación de la obra con el autor, relación de la obra de arte con el receptor, relación de la obra de arte con la realidad y relación de la obra de arte con la tradición artística. (...)


LA INTELIGENCIA ÉTICA

Me gusta contemplar la evolución humana desde muy lejos, pretendiendco abarcar tal vez ingenuamente con un golpe de vista esa larga y azarosa huida de la selva. Somos una especie indecisa, desgarrada por vocaciones incompatibles, saltando siempre de la ferocidad al altruismo o al revés. Buscamos el bienestar, sin duda alguna, pero Freud se equivocó al pensar que actuamos siempre para librarnos de la tensión. No es verdad que aspiremos a esa tranquilidad beatífica. Queremos estar simultáneamente satisfechos e insatisfechos, ensimismados y alterados. Buscamos sin descanso el placer y la generosidad. La especie humana ha ampliado continuamente el ámbito de sus necesidades y de sus anhelos. Nunca ha querido permanecer en lo dado. (...)

Éstos son los impulsos de la inteligencia creadora. La nuestra. (...)

De todas esas actividades creadoras, los ultramodernos creemos que la más alta, urgente y noble es la que se encarga de inventar formas de vida dignas, estimulantes y felicitarias. (...)

Hay proyectos personales que sólo pueden emprenderse y alcanzarse mancomunadamente, integrándolos en proyectos compartidos. (...) ¡Fantástica paradoja! Sólo podemos ser libres viviendo en sociedad, manteniendo relaciones que limitan nuestra libertad. Comprender bien esta relación entre individualismo y comunidad, entre independencia y solidaridad, me parece indispensable para algunas importantes decisiones en la vida diaria. La ultramodernidad apuesta por la inteligencia compartida. (...)


DISTINCIÓN ENTRE MORAL Y ÉTICA

La moral es un conjunto de soluciones a los conflictos que plantean la vida personal y la convivencia humana. En el origen de todo conflicto o de todo problema hay un valor que se quiere alcanzar o que no se quiere perder. Lo que distingue los conflictos morales de otros conflictos es el tipo de valor que está en juego. (...) Es un fenómeno cultural, y puede haber tantas morales como sociedades. (...) La ética, tal como yo la entiendo, pretende ser una moral transcultural, universal, lo que exige la puesta a punto de una metodología adecuada, que tiene que incluir: el análisis de los problemas morales universales, el estudio de las diversas soluciones dadas a lo largo de la historia y el criterio para evaluarlas. (...)

El fin de la inteligencia ética no es el conocimiento, sino la felicidad. (...)

Hay una felicidad subjetiva, que es una experiencia privada, multiforme, sobre la que no se puede fundar ninguna ética. Pero hay, además, una felicidad objetiva, que es una situación objetivamente deseable, acerca de la cual podemos ponernos de acuerdo".


Para finalizar el libro, Marina expone un estudio de la genealogía de derechos y deberes, nociones sobre las que debe girar esta ética que defiende. Habla de la dignidad humana como meta, del orbe ético inventado a tal efecto, la necesaria fundamentación de los deberes en cuya declaración se trabaja en el libro (a semejanza de la declaración de derechos), de la separación producida entre derechos y deberes (de la exigencia de derechos sin responsabilizarse) y sus posibles motivos.

Poema de Rumi.


Hoy, como cualquier otro día, nos despertamos vacíos y asustados

No abras la puerta del estudio y empieces a leer

Coge un instrumento musical.

Deja que la belleza de lo que amamos sea lo que hacemos

Hay cientos de formas de arrodillarse y besar el suelo.

Poema de Rumi.

¿Quién hace estos cambios?
Disparo una flecha a la derecha
Cae a la izquierda.
Cabalgo tras de un venado y me encuentro
perseguido por un cerdo.
Conspiro para conseguir lo que quiero
Y termino en la cárcel.
Cavo fosas para atrapar a otros
y me caigo en ellas.
Debo sospechar
de lo que quiero.

17/11/07

Frasecitas


"Dos piedras no pueden ocupar un mismo espacio, pero dos fragancias sí."


Extraído de "Presencia viva. El camino sufí" de Kabir E. Helminski

Fragmentos del Masnavi (Rumi)


Textos de Rumi:


Ved cómo la mano es invisible mientras

escribe la pluma;

el caballo desbocado, sin que se vea al jinete;

la flecha volando, pero el arco lejos de la vista;

las almas individuales existiendo,

mientras el Alma de las almas está escondida


Masnavi, II, 1303-304


Has dispersado tu consciencia en todas

direcciones, y tus vanidades no valen lo que un

trozo de repollo.

La raíz de cada espina lleva el agua

de tu atención hacia ella.

¿Cómo alcanzará la fruta el agua de la atención?

Arranca las raíces malignas, córtalas todas,

dirige la Gracia de Dios hacia el espíritu

y el discernimiento,

no hacia el enmarañado e incierto

mundo exterior.

Masnavi, V, 1804-86


Si tu pensamiento es una rosa,

tú eres un jardín de rosas;

si es una espina,

eres combustible para el baño.

Masnavi, II, 278


Dado que para hablar uno debe primero oír,

aprende a hablar escuchando

Masnavi, I, 1627


El porteador corre hacia

el cargamento más pesado y se lo

quita a los demás,

sabiendo que las cargas son la base del sosiego

y las cosas amargas las precursoras del placer.

¡Mira cómo se disputan la carga los porteadores!

Es el modo de aquellos que ven lo real de las cosas.

Masnavi, II, 1834-36


12/11/07

Tony de Mello. Meditación sobre el amor

Del libro "Una llamada al amor" (Meditación 18)


¿Qué es el amor? Fíjate en la rosa: ¿puede acaso decir la rosa: “Voy a ofrecer mi fragancia a las buenas personas y negársela a las malas”? ¿O puedes tú imaginar una lámpara que niegue sus rayos a un individuo perverso que trate de caminar a su luz? Sólo podría hacerlo si dejara de ser una lámpara. Observa cuán necesaria e indiscriminadamente ofrece el árbol su sombra a todos, buenos y malos, jóvenes y viejos, altos y bajos, hombres y animales y cualesquiera seres vivientes… incluso a quien pretende cortarlo y echarlo abajo.

Ésta es, pues, la primera cualidad del amor: su carácter indiscriminado. Por eso se nos exhorta a que seamos como Dios, “que hace brillar su sol sobre buenos y malos y llover sobre justos e injustos; sed, pues, buenos como vuestro Padre celestial es bueno”. Contempla con asombro la bondad absoluta de la rosa, de la lámpara, del árbol…, porque en ellos tienes una imagen de lo que sucede con el amor. ¿Cómo se obtiene esta cualidad del amor? Todo cuanto hagas únicamente servirá para que tu amor sea forzado, artificial y, consiguientemente, falso, porque el amor no puede ser violentado ni impuesto. No hay nada que puedas hacer. Pero sí hay algo que puedes dejar de hacer. Observa el maravilloso cambio que se produce en ti cuando dejas de ver a los demás como buenos y malo, como justos y pecadores, y empiezas a verlos como inconscientes e ignorantes. Debes renunciar a tu falsa creencia de que las personas pueden pecar conscientemente. Nadie puede pecar “a conciencia”. En contra de lo que erróneamente pensamos, el pecado no es fruto de la malicia, sino de la ignorancia. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…” Comprender esto significa adquirir esa cualidad no discriminatoria que tanto admiramos en la rosa, en la lámpara, en el árbol…

La segunda cualidad del amor es su gratuidad. Al igual que el árbol, la rosa o la lámpara, el amor da sin pedir nada a cambio. ¡Cómo despreciamos al hombre que se casa con una mujer, no por las cualidades que ésta pueda tener, sino por el dinero que aporta como dote…! De semejante hombre decimos, con toda razón, que no ama a la mujer, sino el beneficio económico que ésta le procura. Pero ¿acaso tu amor se diferencia algo del de ese hombre cuando buscas la compañía de quienes te resultan emocionalmente gratificantes y evitas la de quienes no lo son; o cuando te sientes positivamente inclinado hacia quienes te dan lo que deseas y responden a tus expectativas, mientras abrigas sentimientos negativos o mera indiferencia hacia quienes no son así? De nuevo, sólo necesitas hacer una cosa para adquirir esa cualidad de la gratuidad que caracteriza al amor: abrir tus ojos y mirar. El mero hecho de mirar y descubrir tu presunto amor tal como realmente es, como un camuflaje de tu egoísmo y tu codicia, es esencial para llegar a adquirir esta segunda cualidad del amor.

La tercera cualidad del amor es su falta absoluta de auto-consciencia, su esontaneidad. El amor disfruta de tal modo amando que no tiene la menor consciencia de sí mismo. Es lo mismo que ocurre con la lámpara, que brilla sin pensar si beneficia o no a alguien; o con la rosa, que difunde su fragancia simplemente porque no puede hacer otra cosa, independientemente de que haya o deje de haber alguien que disfrute de ella; o con el árbol que ofrece su sombra… La luz, la fragancia y la sombra no se producen porque haya alguien cerca, ni desaparecen cuando no hay nadie, sino que, al igual que el amor, existen con independencia de las personas. El amor, simplemente, es, sin necesidad de un objeto. Y esas cosas (la luz, la sombra, la fragancia), simplemente, son, independientemente de que alguien se beneficie o no de ellas. Por tanto, no tienen conciencia de poseer mérito alguno o de hacer bien. Su mano izquierda no tiene conocimiento de lo que hace su mano derecha. “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento y te ayudamos?”

Y la cuarta y última cualidad del amor es su libertad. En el momento en que entran en juego la coacción, el control o el conflicto, en ese mismo momento muere el amor. Fíjate cómo la rosa, el árbol y la lámpara te dejan completamente libre. El árbol no va a hacer el menor esfuerzo por arrastrarte hacia su sombra cuando corras el riesgo de sufrir una insolación; y la lámpara no va a ensanchar su haz de luz para que no tropieces en la oscuridad. En cambio, piensa por un momento en toda la coacción y el control por parte de los demás a que tú mismo te sometes cuando, para comprar su amor y su aprobación o, simplemente, por no perderlos, tratas tan desesperadamente de responder a sus expectativas. Cada vez que te sometes a dicho control y a dicha coacción, destruyes tu natural capacidad de amar, porque no puedes dejar de hacer con otros lo que permites que otros hagan contigo. Observa y comprende, pues, todo el control y la coacción que hay en tu vida, y verás cómo se reducen y empieza a brotar la libertad. En definitiva, “libertad” no es más que otra palabra para referirse al amor.

9/11/07

Una canción desesperada, por Pablo Neruda


Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado !

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos !

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio !

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio !

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio !

Hice retroceder la muralla de sombra.
Anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado !

8/11/07

Para las madwomen


Recibo correos.


Herman Hesse dijo toooodo esto y, seguro, mucho más:


"La divinidad está en ti,

no en conceptos o en libros"


"La verdad se vive, no se enseña"


"No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno.

No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos

y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que

cometemos una injusticia es una estrella que apagamos"


"Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos"


"Sólo hay felicidad si nada exigimos al mañana

y aceptamos del hoy, con gratitud lo que nos trae.

La hora mágica llega siempre."


"Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen

algo que está dentro de nosotros"


"Lo blando es más fuerte que lo duro;

el agua es más fuerte que la roca,

el amor es más fuerte que la violencia."


"Sólo fuímos capaces de reconocer el paraíso

cuando nos echaron de él."


"El mal surge siempre cuando no hay bastante amor."


"Yo estoy siempre a favor de los oprimidos y en contra

de los opresores, a favor de los acusados y en contra de los jueces,

a favor de los hambrientos y en contra de los hartos."


"¿Inmortalidad? No doy un céntimo por ella.

Vamos a permanecer mortales, como debe ser."


"El pájaro rompe el cascarón.

El cascarón es el mundo.

Quien quiera nacer,

tiene que destruir un mundo."

De hermana menor que necesita leer estas cosas con frecuencia.

Frasecitas


La conversación del corazón es una auténtica conversación,
y toda conversación debe concluir en un silencio.



Laban y sus estudios sobre el movimiento


Laban es coreógrafo, escenógrafo, teórico, escritor, filósofo y pedagogo. Un día descubre que la forma que buscaba de comunicarse con lo demás a través del arte ha de ser a través de su propio cuerpo. Para él, el movimiento es emoción, acción, expresión y lo estudia ampliamente en su obra: la "Labanotación" (sistema de notación de danza) o cinetografía y la "Danza educativa moderna", llamada también danza creativa, danza libre o danza expresiva.

Sus empeños van destinados a devolver al movimiento expresivo y a la danza toda su importancia en el plano educativo y terapéutico. También su consideración como medio de despertar sensaciones agradables de orden estético. Su trabajo es aplicable a la danza, deportes, teatro, psiquiatría, antropología y sociología.


Su sistema analítico dispone de un vocabulario sistemático para describir movimiento cualitativa y cuantitativamente.





7/11/07

Reivindico lo simple


Unas papas bravas

una aceituna sin palillo

sentarme en el parque

a escribir cartas a mano

(como las de antes)


Habitaciones con pocas cosas

detalles alegres

fotos de gente querida

apenas muebles

utilizar las cosas y

que vengan y vayan.

No al almacenaje

para eso ya hay bibliotecas


Un paseo sin pretensiones

una danza sin jurado

un escrito sin corrector ortográfico

dejar de castigarse continuamente


Viajar con poco equipaje

acumular sólo recuerdos

buenos y malos

que esto es la vida real


Conversaciones emotivas

entre gente sencilla

que quiera ver el corazón del otro

mostrar el suyo

y no sólo oírse a sí mismo

para eso ya está la radio


El sol, una ducha caliente

estirarse en la cama ya despierto

descafeinado de máquina calentito

una sonrisa desconocida

abrigo en invierno

helado en verano

y la mano de mi amor

todo el año a mi lado

4/11/07

Doris Lessing, ¡menuda viejecita!


Una merienda en el campo (fragmento)


" ¿Cómo podemos saber si vieron lo que nosotros vemos? Quizá cuando miraron las colinas, valles, árboles, se hicieron con lo que vieron en una forma que nosotros no comprendemos, como los aborígenes en Australia pueden ser parte de un paisaje a través del canto. Quizá, avizorando, de espaldas a las pinturas que habían ejecutado, ellos eran el paisaje, eran lo que veían. En ocasiones la gente de hoy tiene destellos o momentos, que son como si formaran "parte de todo", emergen en "todo"; ondean en árboles, plantas, suelo, rocas y pasan a ser uno con ellos. ¿Cómo sabemos que esta condición, que se consigue sólo temporal y ocasionalmente, y por rara gente, no fue su estado permanente? "


Escritora británica de origen iraní que a sus 87 años recibe el, supuestamente, mayor galardón de su carrera mientras regaña a los periodistas por preguntarle si va a brindar con champán y no haberlo traído con ellos. Ella ya había recibido "noticias" del premio: que no se lo darían porque no les gustaba. "Yo creo que me lo han dado porque ya estoy muy mayor" ha dicho a sus visitantes de la prensa, por quienes se enteró de ser la elegida.


Icono feminista, sin pelos en la lengua, ha abordado gran variedad de asuntos, desde la cuestión de la identidad en culturas ajenas o la definición de salud mental y locura.


Información completa en el artículo de origen, así como en:






Otros la tratan sin contemplaciones, afirmando a la vez lo genial y antipáticamente sincera que puede llegar a ser:



Entre sus obras más relevantes tenemos la pentalogía titulada Hijos de la violencia (1952-1969), un relato, en gran medida autobiográfico, articulado en torno al personaje de Martha Quest, y El cuaderno dorado (1962), su novela más famosa. Esta última se ha convertido en un clásico de la literatura feminista por su estilo experimental y su análisis de la personalidad, la creatividad y la identidad femenina. Su primera novela, Canta la hierba (1950), está ambientada en África, al igual que la extensa antología de relatos publicada bajo el título de Cuentos africanos (1951). Otras novelas dignas de mención son Instrucciones para un descenso al infierno (1971), El verano antes de la noche (1973), Los matrimonios entre las zonas tres, cuatro y cinco (1980), El experimento sirio (1981), La buena terrorista (1985) y El quinto hijo (1988). En busca de un inglés (1960) es un volumen de recuerdos personales.

Bécquer el dibujante

En la completa e interesantísima página sobre el poeta coordinada por Jesús Costa, secretario de la Asociación de Becquerianistas y de su Boletín de estudios becquerianos El Gnomo, y diseñada por Pedro Soto podemos ver unos magníficos dibujos de Gustavo Adolfo Bécquer.



Aquí una muestra:

2/11/07

LOS ENCUENTROS DE UN CARACOL AVENTURERO


Federico García Lorca, Diciembre de 1918(Granada)
A Ramón P. Roda.

Hay dulzura infantil
en la mañana quieta.
Los árboles extienden
sus brazos a la tierra.
Un vaho tembloroso
cubre las sementeras,
y las arañas tienden
sus caminos de seda
-rayas al cristal limpio
del aire-.
En la alameda
un manantial recita
su canto entre las hierbas.
Y el caracol, pacífico
burgués de la vereda,
ignorado y humilde,
el paisaje contempla.
La divina quietud
de la Naturaleza
le dio valor y fe,
y olvidando las penas
de su hogar, deseó
ver el fin de la senda.

Echó a andar e internose
en un bosque de yedras
y de ortigas. En medio
había dos ranas viejas
que tomaban el sol,
aburridas y enfermas.

"Esos cantos modernos
-murmuraba una de ellas-
son inútiles". "Todos,
amiga -le contesta
la otra rana, que estaba
herida y casi ciega-.
Cuando joven creía
que si al fin Dios oyera
nuestro canto, tendría
compasión. Y mi ciencia,
pues ya he vivido mucho,
hace que no lo crea.
Yo ya no canto más..."

Las dos ranas se quejan
pidiendo una limosna
a una ranita nueva
que pasa presumida
apartando las hierbas.

Ante el bosque sombrío
el caracol se aterra.
Quiere gritar. No puede.
Las ranas se le acercan.

"¿Es una mariposa?",
dice la casi ciega.
"Tiene dos cuernecitos
-la otra rana contesta-
.Es el caracol. ¿Vienes,
caracol, de otras tierras?"

"Vengo de mi casa y quiero
volverme muy pronto a ella".
"Es un bicho muy cobarde
-exclama la rana ciega-.
¿No cantas nunca?" "No canto",
dice el caracol. "¿Ni rezas?"
"Tampoco: nunca aprendí".
"¿Ni crees en la vida eterna?"
"¿Qué es eso?"
Pues vivir siempre
en el agua más serena,
junto a una tierra florida
que a un rico manjar sustenta".

"Cuando niño a mí me dijo
un día mi pobre abuela
que al morirme yo me iría
sobre las hojas más tiernas
de los árboles más altos".

"Una hereje era tu abuela.
La verdad te la decimos
nosotras. Creerás en ella",
dicen las ranas furiosas.

"¿Por qué quise ver la senda?
-gime el caracol-. Sí creo
por siempre en la vida eterna
que predicáis...
"Las ranas,
muy pensativas, se alejan.
Y el caracol, asustado,
se va perdiendo en la selva.

Las dos ranas mendigas
como esfinges se quedan.
Una de ellas pregunta:
"¿Crees tú en la vida eterna?"
"Yo no", dice muy triste
la rana herida y ciega.
"¿Por qué hemos dicho, entonces,
al caracol que crea?"
"Por qué... No sé por qué
-dice la rana ciega-.
Me lleno de emoción
al sentir la firmeza
con que llaman mis hijos
a Dios desde la acequia..."

El pobre caracol
vuelve atrás. Ya en la senda
un silencio ondulado
mana de la alameda.
Con un grupo de hormigas
encarnadas se encuentra.
Van muy alborotadas,
arrastrando tras ellas
a otra hormiga que tiene
tronchadas las antenas.
El caracol exclama:
"Hormiguitas, paciencia.
¿Por qué así maltratáis
a vuestra compañera?
Contadme lo que ha hecho.
Yo juzgaré en conciencia.
Cuéntalo tú, hormiguita".

La hormiga, medio muerta,
dice muy tristemente:
"Yo he visto las estrellas."
"¿Qué son las estrellas?", dicen
las hormigas inquietas.
Y el caracol pregunta
pensativo: "¿Estrellas?"
"Sí -repite la hormiga-,
he visto las estrellas,
subí al árbol más alto
que tiene la alameda
y vi miles de ojos
dentro de mis tinieblas".
El caracol pregunta:
"¿Pero qué son las estrellas?"
"Son luces que llevamos
sobre nuestra cabeza".
"Nosotras no las vemos",
las hormigas comentan.
Y el caracol: "Mi vista
sólo alcanza a las hierbas."

Las hormigas exclaman
moviendo sus antenas:
"Te mataremos; eres
perezosa y perversa.
El trabajo es tu ley."

"Yo he visto a las estrellas",
dice la hormiga herida.
Y el caracol sentencia:
"Dejadla que se vaya,
seguid vuestras faenas.
Es fácil que muy pronto
ya rendida se muera".

Por el aire dulzón
ha cruzado una abeja.
La hormiga, agonizando,
huele la tarde inmensa,
y dice: "Es la que viene
a llevarme a una estrella".

Las demás hormiguitas
huyen al verla muerta.

El caracol suspira
y aturdido se aleja
lleno de confusión
por lo eterno. "La senda
no tiene fin -exclama-
.Acaso a las estrellas
se llegue por aquí.
Pero mi gran torpeza
me impedirá llegar.
No hay que pensar en ellas".

Todo estaba brumoso
de sol débil y niebla.
Campanarios lejanos
llaman gente a la iglesia,
y el caracol, pacífico
burgués de la vereda,
aturdido e inquieto,
el paisaje contempla.

25/10/07

Francisco Luis Bernárdez, poeta argentino de 1900

SILENCIO

No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
que un silencio sin fin sea tu escudo
y al mismo tiempo tu perfecta espada.

No llames si la puerta está cerrada,
no llores si el dolor es más agudo,
no cantes si el camino es menos rudo,
no interrogues sino con la mirada.

Y en la calma profunda y transparente
que poco a poco y silenciosamente
inundará tu pecho de este modo,

sentirás el latido enamorado
con que tu corazón recuperado
te irá diciendo todo, todo, todo.

20/10/07

Ahora que no es noviembre


NOVIEMBRE, por Federico García Lorca (1920)


Todos los ojos
estaban abiertos
frente a la soledad
despintada por el llanto.

Tin
tan,
tin
tan.

Los verdes cipreses
guardaban su alma
arrugada por el viento,
y las palabras como guadañas
segaban almas de flores.

Tin
tan,
tin
tan.

El cielo estaba marchito.
¡Oh tarde cautiva por las nubes,
esfinge sin ojos!
Obeliscos y chimeneas
hacían pompas de jabón.

Tin
tan,
tin
tan.

Los ritmos se curvaban
y se curvaba el aire,
guerreros de niebla
hacían de los árboles
catapultas.

Tin
tan,
tin
tan.

¡Oh tarde,
tarde de mi otro beso!
Tema lejano de mi sombra,
¡sin rayo de oro!
Cascabel vacío.
Tarde desmoronada
sobre piras de silencio.

Tin
tan,
tin
tan.

17/10/07

Federico García Lorca cantaba


LA LUNA ASOMA

Cuando sale la luna
se pierden las campanas
y aparecen las sendas
impenetrables.

Cuando sale la luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.

Nadie come naranjas
bajo la luna llena.
Es preciso comer
fruta verde y helada.

Cuando sale la luna
de cien rostros iguales,
la moneda de plata
solloza en el bolsillo.

14/10/07

Lluvia, de Federico García Lorca (1898-1936)


Enero de 1919(Granada)


La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!



11/10/07

Danza expresiva


"Ésa es la danza expresiva. La danza tiene dos aspectos importantes. La danza pura, es decir, el disfrute del baile en sí mismo; y la danza expresiva, que dramatiza textos a través de un lenguaje codificado"


Texto completo en:


Mónica de la Fuente.

Reportaje:

Pasen y vean: las danzas Kathakali y Bharata Natyam para todos los públicos.

Frasecitas


A ver si me aplico el cuento...



"Si quieres ser contundente, sé breve en tus palabras.

Los rayos solares, cuanto más se condensan, más penetran."


Robert Southey

5/10/07

La loca de la casa, Rosa Montero


Fragmento del capítulo "Nueve"


"Releo lo que acabo de escribir y me avergüenzo: ¿y entonces qué deben sentir aquellos escritores buenísimos que jamás han llegado a estar en una lista de best-sellers? ¿Y qué deben sentir los escritores malísimos que tampoco han estado, y que sin duda sufren exactamente igual que si fueran buenos? En nuestros mejores momentos, cuando la inseguridad no nos come demasiado los pies, todos nos creemos maravillosos. Hace muchos años entrevisté a Erich Segal, el autor de Love Story, aquella novelita de amores y lágrimas que fue superventas en todo el mundo. Segal acababa de escribir un nuevo libro, La clase, una novela gordísima y, desde mi punto de vista, también horrorosa, con la que él aspiraba a ganar el reconocimiento de la crítica sesuda (porque, naturalmente, el éxito comercial no le bastaba); y recuerdo que Segal, que me cayó bien y me pareció un buen tipo, empezó a leerme párrafos de su propia novela, emocionado hasta las lágrimas con lo que él mismo decía, aunque los fragmentos eran de una vulgaridad espeluznante. Cielos, pensé, incomodísima: no cabe duda de que este hombre es sincero, no cabe duda de que cree que lo que lee es hermoso, ¿no puede suceder que a mí me pase lo mismo y que en mi delirio crea ser una escritora?".

3/10/07

Auténtica naturaleza geisha


Me contaba Arteya de la playa de los aviones historias del corazón y del alma. Me contaba Estrella Shakti del significado de geisha, que tras los días, las noches, aviones y trenes ha llegado conmigo hasta aquí como "persona dedicada al arte". Me llamaba la atención poderosamente cómo relataba que en sus orígenes eran tanto hombres como mujeres los que dedicaban su vida al arte. Esta y otra curiosa información brotaba de "Geisha. Los secretos del mundo flotante", de Eugenia Vilaró (Fernando Aixa Torres).

Luego recogía su falda de hadas enviada por la hadeadora Sharon. Creo que bailarán juntas en breve, y mis mejores deseos las acompañarán. Otro día le dejaré champis, ¡a falta de calamares!



Beshos a las dos.

Frasecitas

Las personas poseen solamente un número
determinado de dientes, cabellos e ideas y,
llega un momento, en que se quedan fatalmente
sin dientes, sin cabellos y sin ideas

François Voltaire

PD. En el original se leía "Los hombres" donde ahora leemos "Las personas"

2/10/07

Juego de espejos. Precio de la conversación

De "Cuaderno de todo nº1", por Carmen Martín Gaite

Las personas quieren, sobre todo, que les agradezcamos con alguna muestra de afecto o de adhesión su conversación. En esto Valle-Inclán era de un desinterés perfecto. No he visto a nadie más aficionado a la conversación pura. Buscaba simplemente contraste, que le dieran pie. Abominaba de la adhesión, le parecía un estrangulamiento del discurso.
No hay que pretender nada definitivo. Son tramos. Echa tu pan a las aguas que después de mucho tiempo lo hallarás. Generosidad. No hay que tratar de hacer rentable la conversación. Es gratuita, como la buena literatura. Luego, a través de ella, se recibe o no un pago, pero no se debe sustituir por esa pretensión la de buscar bien, la de entregarse al tono adecuado que la narración requiere.

El habla prostituida


De "Cuaderno de todo nº1" por Carmen Martín Gaite


La gente, mediante las palabras, busca - digan ellas lo que quieran, su literalidad y cuidado se desatiende - un medio para acercarse a ese prójimo fugitivo al que no se ve el rostro. Los métodos, como iremos viendo, son de lo más variado (avasallamiento, inercia mutua, falsos entusiasmos y coincidencias motivados por la bebida, convencionalismos, trampas verbales, flatus vocis) y como resultado de estos métodos espúreos el eco que se encuentra es desdibujado y falaz, insatisfactorio.


Un primer error está en la raíz de las narraciones emprendidas. Las buenas narraciones aun cuando motivadas siempre por un sujeto que escucha, deben ir progresivamente desligándose de él para atender al objeto. El sujeto, claro está, opera siempre de fondo pero la atención hacia él debe ser más la de clarificarle lo que se dice y hacérselo accesible que la de acercarse a él en el sentido de cuerpo con cuerpo, carne con carne, "préstame aquiescencia al precio que sea"; más que acercarse el narrador y el oyente uno a otro deben acercarse juntos a colaborar en el entendimiento de aquello que la narración designa, entregarse juntos a ese material de labor que a su consideración se ha ofrecido.

23/9/07

La esencia del zen (fragmentos)



Los textos clásicos de los maestros chinos (Dahui, Yuanwu, Foyan, Yuansou, Linji, Mazu, Fanyan, Wuzu, Ying-an y otros).

Selección, traducción y epílogo de Thomas Cleary.



Contraportada:

La esencia del zen es un libro iluminador y fascinante que deshace muchos tópicos. He aquí una colección de enseñanzas que muestran que el zen es algo extraordinariamente flexible, que se adapta a las necesidades individuales y a las necesidades de la época, más allá de las fronteras culturales.

Por su propia naturaleza, el zen no pertenece a ninguna cultura en exclusiva. Su práctica requiere conciencia y tiene que ver con la forma con que experimentamos el mundo y vivimos la vida.

Con material extraído de los anales de los grandes maestros de las dinastías Tang y Song de China, La esencia del zen constituye la instrucción más abierta y directa de todo el canon zen. Lo que emerge es un apasionante cuadro, no como religión o filosofía, sino como ciencia práctica de la libertad.

Particularmente relevante es el epílogo, donde Thomas Cleary describe el background histórico y cultural del desarrollo del zen en China.

Thomas Cleary, licenciado en lenguas de Extremo Oriente por la Universidad de Harvard, es famoso por sus ediciones y traducciones de los libros más clásicos del budismo y del taoísmo.

Introducción:

El zen es la esencia del budismo, y la libertad, a su vez, constituye el núcleo esencial del zen. Su objetivo, sea cual fuere el nivel al que lo consideremos, consiste, única y exclusivamente, en liberar todo el potencial oculto de la mente humana. El maestro chino Ying-an dijo: "el zen vivo es el atajo más directo para alcanzar la iluminación sin realizar esfuerzo alguno dondequiera que te encuentres".



El zen no nos habla de una libertad remota sino, por el contrario, de una libertad que se halla plenamente inmersa en el mundo. Su práctica no requiere ningún requisito especial sino que puede ser llevada a cabo de manera directa y natural en medio de nuestras actividades y ocupaciones cotidianas. Como dijo Dahui, otro gran maestro chino: "para alcanzar la iluminación no es necesario abandonar la familia, dejar el trabajo, hacerse vegetariano, convertirse en un asceta o retirarse a un lugar solitario".

No obstante, la libertad del zen, aunque pueda manifestarse en este mundo, no pertenece a él. No se trata del mismo tipo de libertad que puede instaurar o garantizar un determinado sistema político o social. Una libertad otorgada puede también ser abolida y el zen, en cambio, aspira a una libertad que no puede ser impuesta desde el exterior sino que brota desde lo más profundo de nuestro ser.

La liberación zen se alcanza mediante un tipo de percepción y comprensión especiales que penetran hasta la misma raíz de la experiencia, una percepción y una comprensión que despojan a la mente de las limitaciones arbitrarias impuestas por el condicionamiento, despertando, de ese modo, el potencial latente de nuestra conciencia. Como decía Dahui:

El reino del iluminado no pertenece al mundo de los atributos manifiestos externos. La budeidad es el reino de la sabiduría sagrada que mora en nuestro interior. Para alcanzarla no se precisa instrumento, práctica ni comprensión alguna sino que basta con liberarnos de la influencia del sufrimiento psicológico que hemos ido acumulando en nuestra mente desde el comienzo de los tiempos en nuestra relación con el mundo externo.

El objetivo del zen es el de purificar la mente hasta que pueda percibir su propia naturaleza esencial. Esta percepción nos capacita para mantener el equilibrio y la libertad en cualquier circunstancia y clarificar, de ese modo, nuestra experiencia cotidiana. El anciano maestro zen japonés Bunan dijo:

La gente considera difícil llegar a percibir su propia naturaleza esencial. En realidad, no es fácil ni difícil, ya que no hay nada que pueda añadírsele. Se trata de responder a lo correcto y a lo erróneo sin aferrarnos a ello, de vivir en medio de las pasiones sin identificarnos con ellas, de ver sin ver, de oír sin oír, de actuar sin actuar y de buscar sin buscar.


La libertad del iluminado se manifiesta en este mundo pero no pertenece a él. Por ello suele representarse tradicionalmente como una flor de loto enraizada en el lodo, que florece, no obstante, al mismo tiempo, sobre la superficie de las aguas. No se trata de lograr una especie de desapego negativo sino de alcanzar un equilibrio entre independencia y apertura que no se consigue por medio del esfuerzo, sino mediante la experiencia directa y el despliegue de la esencia de la mente.

Sin embargo, la libertad zen, aunque presente y accesible, es, paradójicamente, escurridiza cuando la buscamos deliberadamente. Por ello Bunan hablaba de "buscar sin buscar" y Ying-an afirmaba que "en el zen no hay nada a lo que aferrarse. Quienes no lo comprenden así son víctimas de su propia ambición".

Por este motivo, los textos clásicos de esta tradición no son manuales doctrinarios ni compendios rituales que deban ser seguidos sistemáticamente y que nos permitan aproximarnos, paso a paso, a una especie de santuario interno. Su objetivo no es el de inculcar ideas o creencias sino despertar aquellas dimensiones que permanecen dormidas en el fondo de nuestra conciencia.

Desde la desaparición de las escuelas clásicas se han instaurado numerosos sistemas de zen pero ninguno de ellos ha sido completo, definitivo ni duradero. La naturaleza del zen se dirige a la experiencia personal del individuo sin importar la época. Y lo mismo podríamos decir, como atestiguan las escrituras, de las demás escuelas budistas. Así, según el maestro Dahui: "Si crees que en el zen existe alguna formulación verbal que transmita algún secreto especial, estás equivocado. Ése no es el zen verdadero".

El zen profundiza y agudiza la inteligencia, añadiendo, de ese modo, nuevas dimensiones a la razón y a la intuición, y nos proporciona un tipo de sabiduría, o de conocimiento, mucho más sutil que el del pensamiento conceptual. Este tipo de desarrollo mental no puede ser dado ni recibido. Por ese motivo el aprendizaje del zen cuenta con sus propias estrategias.

La esencia del zen es extraordinariamente simple. Como decía el maestro Yuanwu: "Renuncia a las frases hechas y a las opiniones intelectuales aprendidas que se clavan en tu piel y se adhieren a tu carne". El zen es la esencia más pura de la mente y desaparece en el mismo momento en que lo conceptualizamos. Por ello el objetivo de la literatura zen no es ideológico, sino impactante.

Por su misma naturaleza, la esencia del zen no es oriental ni occidental. Los maestros clasicos afirmaban que el zen no es patrimonio de ninguna cultura o filosofía, y mucho menos de una clase o grupo social determinado. Como señaló un poeta zen: "¿Sobre qué puerta no se refleja la luz de la luna?" El zen no es un producto de las ideas sino que, por el contrario, constituye su mismo fundamento. Esto es, precisamente, lo que distingue a la esencia del zen de cualquier producto filosófico, religioso, artístico o científico.



Existen muchas formas de aproximarse al zen y las posibilidades que se derivan de él son todavía mayores. Este libro, que presenta una traducción de textos originales extraídos de las obras de los principales maestros de la antigua China, recoge una de las formas de instrucción más directas de todo el canon zen. En este sentido no constituye, pues, un compendio de textos filosóficos o religiosos sino que se trata de una enseñanza psicológica eminentemente práctica sobre la liberación.

A lo largo de los siglos este tipo de literatura ha permanecido abierto a cualquier persona interesada. Su práctica se dirige directamente a la relación existente entre mente y cultura y no exige, por tanto, ningún tipo de conocimiento previo sobre budismo zen o sobre cualquier otro aspecto de la cultura oriental. Lo único que se requiere es permanecer atento. Por ello sus efectos influyen inmediatamente en nuestro modo de experimentar el mundo y en nuestro estilo de vida. Éste es el aspecto universal del zen, la esencia del zen.