1/8/13

"Viaje a Ítaca" por Constantinos P. Cavafis

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Poseidón;
jamás hallarás seres tales en tu camino
si tu pensar es elevado, si limpia
es la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que con placer y felizmente
arribes a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de voluptuosos perfumes,
todos los voluptuosos perfumes que te sea posible.
Visita muchas ciudades egipcias
y aprende de sus sabios con avidez.

Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y que, viejo ya, atraques en la isla,
con cuanto hayas obtenido en el camino,
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te habrás vuelto, con tanta experiencia,
comprenderás ya el significado de las Ítacas. 

...Me lo brindaste cuando creía estar llegando
Ahora me ves desde allí
tras muchas mañanas de verano vistas...

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