18/7/12

Vamos a contar mentiras tra la rá





Interesante The Work, de Byron Katie. Parece tan simple pero puede ser tan profunda esa indagación... si se hace con honestidad, si llega dentro. (En su web podréis encontrar la información y descargar el material mínimo necesario).

Así que... en realidad esa persona que creo que debería estar haciendo... y comportándose conmigo... ¿es eso verdad? ...Sí, por supuesto, mira cómo estoy, mira la situación, debería... cómo es posible que...

¿Tienes la certeza de que eso es verdad?
Uhmmm?

¿Lo hace?
No.

Luego la realidad es que no lo hace, ¿no?
Eso es...

Cuando me peleo con la realidad siempre pierdo. Como dice Eckhart Tholle, lo que es, es... pelearse con la realidad es de locos.

Así que lo cierto es que esa persona no debería hacer esto o lo otro, porque lo cierto es que no lo está haciendo.

Las inversiones.

Esta persona no debería comportarse conmigo de esta otra manera.
Yo debería comportarme de esta otra manera con esa persona.
Yo debería comportarme de esta otra manera conmigo misma...

No quiero que esto vuelva a ocurrir.
Quiero que esto vuelva a ocurrir.
Estoy deseosa de que esto vuelva a ocurrir...

Y al final la situación se transforma en una maestra que nos lleva a nuestro interior, a la mentira que nos contamos, al sufrimiento. Y cuando hartos de sufrir despertamos... creo que no va a importar mucho lo que en realidad esté haciendo el otro, lo que esté ocurriendo fuera... Y eso representa la liberación. Y al final te alegras porque cada vez que aparece el malestar, el conflicto, el pensamiento distorsionado... hay una nueva oportunidad de desmontarlo, de escarbar algo más en ti, de encontrar ese lugar de paz, de realidad. Y lo demás puede seguir girando a su antojo, que yo permanezco observando desde mi centro.

Y libre, elijo. Pongo mis límites obviamente, no hacen falta 20 tropezones para aprender ;)
Y es tan diferente definirse desde mi centro, elegir en paz... no hay culpabilización, ira, resentimiento o venganza. Sólo informo.

Y sigo eligiendo.

Y elijo paz. Y elijo aceptar la realidad. Y elijo un gran SÍ a la vida.

8 comentarios:

Lola Romero Gil dijo...

Pues sí, Silviadespertada, yo también me creo a Tolle...Pero hacen faltan más de esas 24 veces de tropezones para darse cuenta de que es posible, y eso quien tiene "suerte". Luego, hacen falta otros tantas caídas y "levantamientos" para despertarse y escoger el camino correcto...Y es que andamos muy torcidos, y muy dormidos.

Felicidades por el blog y por cómo eres, guapa.

Besos.

Silvia dijo...

Hola, Lolafilosofisma;)

Tengo que disentir hoy...

Si por una vez tienes la bendición de experimentar la RENDICIÓN... una cascada de milagros comienza a suceder a tu alrededor.
Al aceptar desde el corazón te llenas de tanto amor!! Y si tienes la suerte de compartirlo, esa unión trasciende los "tropezones", los límites del ego, la necesidad de "protección" y cualquier plan.
Abandonas tu plan para rendirte al Plan.
Y sintiendo esta conexión te entregas a algo más grande de lo que una persona sola hubiera sido capaz de hacer, sentir... vivir.

Maravillosa rendición, cuando entregamos nuestros planes, nuestros límites, y nos dejamos llenar sin más por el amor divino y sin límites.

BESOS.,

Silvia dijo...

Ups... Que muchas gracias, felicidades también a ti por tus artículos, me gustan mucho ;)

Nos seguimos leyendo :D

(...Se pone una a filosofar y ni saluda ya...)

Lola Romero Gil dijo...

Perdón por repetir, o insistir, pero creo que hablamos de distintas fases de lo mismo: tú hablas de la bendita rendición a lo que es; yo hablaba de "la previa".

En cuanto aceptas las cosas como son y las dejas ser, todo parece fluir hacia lo mejor, ciertísimo, pero...hasta que eres consciente de eso, en un instante, pasas mucho tiempo fuera de ese instante de lucidez, en la "resistencia". A eso me refería: ese cambio es un clic de nada, pero anteriormente nos parece un trabajo enorme....,los tropezones, que siempre son errores.

Seguimos filosofando y leyendo lo que filosofamos,claro que sí. Besotes ;)

Silvia dijo...

Hola de nuevo guapísima :)

Me RINDO :D

BESOS y un abrazo enorme, pechocha filochofera ;)

Marmopi dijo...

Los tropezones no son siempre errores, al menos para mí. Ellos nos van haciendo aprender a no darlos, al menos a no dar los mismos siempre. Daremos otros, seguro, pues eso de tropezar tres veces en la misma piedra es una verdad absoluta que se ceba en nosotros. O nosotros en ellos, jejeje.

Un beso tremebundo, cosa guapa ;-D

Silvia dijo...

Saludos para marimarpo :DDDD
De paso se me disculpe que ando perdida de estos mundos de diossss... el verano, el aire libre y el exceso de Pc en el currele son lo que tienen.
También yo creo que "Nunca el tiempo es perdido" como diría el amigo Manolo ;) y eso vale para los tropezones... Aunque no puedo evitar meter la uña si veo a alguien (una amiga, por ejemplo) tieeeempo en lo que yo creo interpretar como lo mismo (llámese tropezón o coscorrón contra la puerta del armarito de la cocina) y ver que no lo cambia de sitio... pero que nooo, que si no te lo piden expresamente mejor no dar el consejo no solicitado... Bueno, se intenta 1 vez (¿Ah, que no vine para eso al planeta este?) y si no va la cosa pueees ya no más, Santo Tomás.

Besos a las 2 guapas ;)

Silvia dijo...

...Con mirada retrospectiva... tenéis razón jejeje, cuánto tropezón. Lo que cada vez menos caída, más arriba, y así se sigue caminando más ligerita jajaja. Al final ya es como darse con el codo en el marco'la puerta y no caerse en plancha jajaja.

Está claro que escribí esto después de un momentazo de "rendición", benditos ellos... lo que ocurren cuando ocurren, el resto del tiempo es más como lo que se hablaba aquí, más un proceso, menos serotonínico y epifánico, normal y a su ritmo... pues sí...

Besazos!!