28/11/10

Home-made religion / Noah






Stop.

It’s 3:15

You have one minute.

Are you ready?

Now think of all things created

Think of those that you care for

Think of what you've been blessed with

And everything that makes you afraid

Wish for anything

Let yourself dream

Wish for things to get better

Until 3:16

There's a stone in my garden that keeps me committed

And close to the ground when I feel I should run

There's a branch in my window that helps me remember

To reach out my arms and touch the sun...

There are two million ants that live in my sidewalk

Working together to nurture and feed

And the old TV set, with the sad evening news

So I never forget how much love we need

Home-made religion

(In my kitchen)

Home-made religion...

Think of how you've been feeling

And how you've made others feel

Think of what you've been given

And what you need to heal

Wish for anything...

Try to keep still

Wish for things to get better

And maybe they will

There’s a plant in the corner that helps me remember

All of the beauty that grows from a seed

And the old TV set, with the sad evening news

So I never forget how much love we need

Home-made religion

(In my kitchen)

Home-made religion...

stop.



Stop

Son las 3:15

Tienes un minuto

¿Estás listo?

Ahora piensa en todo lo creado

Piensa en todas aquellas cosas de las que te preocupas

Piensa en todo aquello con que has sido bendecido

Y en todo lo que te hace sentir asustado

Desea cualquier cosa

Permítete soñar

Desea que todo mejore

antes de las 3.16

Hay una roca en mi jardín que me mantiene comprometida

Cercana al suelo cuando creo que debería salir corriendo

Hay una rama en mi ventana que me ayuda a recordar

levantar mis brazos y tocar el sol.

Hay dos millones de hormigas que viven en mi acera

trabajando juntas para nutrirse y alimentar

Y el viejo televisor, con el triste informativo de la noche

Así que nunca olvido cuánto amor necesitamos

Religión casera

(en mi cocina)

Religión casera

Piensa en cómo te has estado sintiendo

y en cómo has hecho sentir a otros

Piensa en qué has estado dando

y en qué necesitas sanar

Desea cualquier cosa

Intenta mantener aún

Desea que las cosas mejoren

y puede que lo hagan

Hay una planta en la esquina que me ayuda a recordar

toda la belleza que crece de una semilla

Y el viejo televisor, con el triste informativo de la noche

Así que nunca olvido cuánto amor necesitamos

Religión casera

(en mi cocina)

Religión casera

Stop.

15/11/10

Extractos de Experimentar la trascendencia







Extraído del libro "Experimentar la trascendencia", de Karlfried G. Dürckheim, Ed. Luciérnaga.

(Vuelvo a sorprenderme de la inexistente información sobre el autor en internet, no dispongo ya de la obra, no me arriesgo a decir que fue un alemán que, enfrentado al absurdo de la guerra, deserta del ejército, asentándose posteriormente 10 años en Japón, y deviniendo en maestro zen. "Importó" (como otros) esta disciplina a occidente que aún pervive con los seguidores de su línea, caracterizada por separar el trabajo meditativo del zen de toda religión - budismo, en este caso -, filosofía, creencia, etc. Enseñaba un "arte para vivir" en su centro asentado en la Selva Negra, Alemania... no sea que me equivoque ;)


Su libro más conocido quizá sea Hara, Ed. Mensajero






La sombra siempre es luz que adopta la forma de aquello que la obstaculiza.

Todo lo que pertenece a la totalidad del ser humano completo, y que no puede manifestarse, se expresa como poder oscuro.

Pregunta a Anesaki:

¿Cómo se refleja la doctrina del budismo Zen en las vivencias de sus adeptos?

Respuesta de Anesaki:

Es evidente que mi respuesta a su pregunta será totalmente diferente, según que se trate de un hombre que ya haya tenido la experiencia del Ser o de uno que aún no la haya tenido. En este último caso Amida es el nombre de un hombre santo que realmente ha vivido, que ha llevado a cabo el acto de redención y que lo perfecciona sin cesar. En el primer caso, Amida – sea este o no el nombre de un personaje histórico - es una palabra que designa el principio interior según el cual nunca hemos estado “no salvados”; y el deber del hombre es volverse cada vez más consciente de este principio, y crecer, a partir de su naturaleza condicionada, basándose en él.

(...)

Para quien ha hecho la experiencia, Cristo es una palabra que designa el núcleo del Ser que habita en su interior, con respecto al cual nunca se ha encontrado en estado de “no redención” y cuya toma de conciencia constituye su vocación, la cual han hecho posible la enseñanza, la vida y la muerte de Cristo.

(...)

Muchas más personas de las que suponemos tienen la experiencia de esa cualidad de lo divino que invade de improviso todas sus vivencias y atrae su atención. Cuando, por obra de la gracia, tienen la fortuna de prestarle atención e interesarse en ella, una nueva vida puede comenzar o, al menos, puede despertarse en ellos una nostalgia que brinda una nueva orientación a su búsqueda del sentido de la vida.

No siempre hay, en el inicio de una vida iniciática, una experiencia importante del Ser que transforme la existencia de manera espectacular. Además de la experiencia fulminante que arroja una nueva luz sobre la existencia, es posible una lenta emergencia al otro nivel producida por sucesivas experiencias menores. Pero, incluso en este caso, se trata de un salto y es necesario que el hombre adquiera conciencia de su nuevo estado. Muchos hombres han alcanzado este nivel, pero lo ignoran y, al ignorarlo, su conciencia continúa prisionera de su antiguo modo de ver y del antiguo orden de cosas, por lo que la nueva vida que se abre ante ellos permanece estéril. (...) El primer ejercicio de quien se interna en el camino es desarrollar el órgano que permite estar atento a los sucesos, considerar seriamente lo divino – signo eterno de la presencia tangible de lo “completamente otro” – y aceptarlo como algo real. Esta cualidad de lo divino, destinataria de las imágenes y conceptos transmitidos por las religiones – a los que legitima –, es más importante que el contenido de las religiones.

Para que un acto pueda tener consecuencias religiosas sólo necesita dos cosas: simplicidad y la posibilidad de ser repetido”. ¿Simplicidad y repetición? Nuestra vida cotidiana está enteramente compuesta de acciones simples y repetidas, y, de hecho, vemos que en Japón la mayoría de estos gestos son elevados a la categoría de ejercicios, comenzando por la respiración.

En rasgos generales, los ejercicios practicados en Japón pueden clasificarse en tres categorías:

  1. El ejercicio de una función fundamental, tal como la respiración: a ésta se le asocian prácticas como el estar sentado en silencio, la inmovilidad del cuerpo – y de la persona – totalmente relajado y el trabajo sobre el centro espiritual del cuerpo (que somos).
  2. Ejercicios de concentración, en el sentido meditativo del término, como, por ejemplo, en una palabra santa, un mantra o también – en el Zen Rinzai – en una paradoja, es decir, una frase incomprensible desde el punto de vista lógico (un kôan).
  3. Ejercicios que, vistos desde el exterior, tienen por objetivo una “obra visible”, ya sea una creación perfecta – como una pintura o un ramo –, una acción perfecta – como una danza, la narración de una historia o un gesto ritual como la ceremonia del té – o un arte marcial como el combate con espada, la lucha o el tiro con arco. Todos estos ejercicios son impensables sin los ejercicios fundamentales del centro justo y del silencio, y todos tienen en común la incesante repetición, la cual, mediante la automatización de un proceso que inicialmente exige una intensa concentración, permite la progresiva desaparición de la tensión entre el Yo y el objeto, una tensión que tiene su origen en el deseo de alcanzar el objetivo y el esfuerzo por conseguirlo. Y, en la unión final entre el Yo y el objeto, se deja de lado la conciencia intencional y fijadora, y finalmente se la trasciende. Sólo cuando se deja de depender de esta tensión voluntaria se puede trascender el Yo definidor y discriminador que le sirve de vehículo; y sólo esta desaparición permite la emergencia del “Espíritu” (entendido como la fuerza esencial, suprapersonal y supraindividual).

(...) No bien la explicación se transforma en una comprensión final, implica también inevitablemente una valoración.

El término “regresión” suele tener un sentido negativo, pues significa una vuelta hacia atrás o la interrupción de una progresión. (...). Los aspectos positivos residen, ante todo, en el hecho de que todo crecimiento está constituido por una alternancia, una dinámica innovadora de progreso y retroceso, movimiento e inmovilidad, proyectos y apatía absoluta.

Lo que viví tenía un valor tan irrefutable que estoy absolutamente convencido de que, de ahora en adelante, tengo que cambiar de tal modo que mi vida pueda situarse totalmente en el dominio de eso que experimenté por un breve instante.

Las más impresionantes son, no obstante, las experiencias mayores del Ser, en las cuales el hombre sobrepasa súbitamente la oposición de los contrarios que domina su vida natural.

Hay tres pesares fundamentales en el ser humano: el miedo a la aniquilación, la desesperación frente a lo absurdo y la profunda tristeza frente a la soledad. La muerte, la falta de sentido y la soledad son – y siempre lo serán – los enemigos del Yo natural. Pero la muerte es inevitable, nos enfrentamos con lo absurdo a lo largo de toda la vida y todos experimentamos alguna vez una soledad sin esperanza.

La otra dimensión, que se sitúa más allá de nuestra facultad natural de comprensión y que es la dimensión trascendente de la vida, puede justamente surgir – aunque no está obligada a ello – en esas situaciones límites, de tal modo que nuestra conciencia derriba las barreras que habitualmente le impone una actitud objetivante y reductora. Pero esto sólo puede tener lugar con la condición de que el hombre realice una hazaña paradójica, totalmente irrealizable para el Yo ordinario: aceptar conscientemente hacer la peligrosa experiencia de la autoaniquilación.

Quien está en el camino es impulsado por una fuerza absolutamente original, personal y determinada. Las condiciones para progresar en el camino son:

- una experiencia interior (la gran experiencia o el tacto del Ser) cuyo contenido posea una legitimidad evidente;

- la atención prestada a la llamada que contiene esta experiencia;

- la determinación a obedecer esa llamada;

- la emergencia, gracias a esta sumisión, de una nueva conciencia que conduce hacia una evolución particular;

- por último, la fidelidad al ejercicio que se ha adoptado al servicio de la transformación.

La finalidad de todo esto es la “gran transparencia”, la transparencia a la trascendencia que nos es inmanente, no sólo a nosotros ¡sino a todas las cosas!

Todo lo que destruye lo que constituye un obstáculo en el camino hacia la transparencia y favorece lo que la hace posible está al servicio del progreso en este camino. De aquí se deducen diversos ejercicios individuales, bien particulares, característicos de la terapia iniciática. Los principales son tres:

  1. El desarrollo del “órgano” gracias al cual el individuo se vuelve capaz de avanzar, de experimentar la trascendencia y de diferenciar entre los auténticos contactos con el Ser y estados imaginarios. Se trata, ante todo, de una ampliación de la conciencia que habitualmente está dominada por la conciencia objetivante.
  2. La purificación del inconsciente por la psicología profunda, sin la cual – tal como se manifiesta cada vez con mayor claridad – es imposible un progreso fiable en el camino.
  3. La integración de la transformación en “el cuerpo que se es” mediante el exercitium.

El anciano tendrá así la posibilidad de reactualizar determinadas situaciones que hasta ese momento había reprimido en el pasado. El camino hacia la liberación tomará formas diversas; por ejemplo volcar sobre el papel algún conflicto no solucionado que le oprime el corazón, poder transcribir libremente lo que lo abruma de culpabilidad, lo llena de cólera o le hace mirar el pasado con decepción. Expresar todo a través de la escritura, con absoluta sinceridad, puede significar un gran alivio y una verdadera liberación que abre las puertas a una nueva evolución. Por lo común no es necesario que otra persona lea lo escrito, pues es suficiente con que figure sobre el papel. ¡Todo el furor acumulado contra una persona volcado en una carta definitiva!

Fragmentos de Las noches oscuras del alma (v)




Extraído del libro "Las noches oscuras del alma" - encontrar la luz en las grandes pruebas de la vida -, de Thomas Moore, Ed. Urano. Una gran obra, totalmente recomendable. Autor también de "El cuidado del alma" y "Las relaciones del alma".

El autor toma el títulodel libro del concepto acuñado por San Juan de la Cruz.

Increíble no encontrar información a patadas en internet del autor (como de todo), transcribo la contraportada:

Thomas Moore, considerado toda una personalidad en las áreas de psicología arquetípica, mitología e imaginación, es autor de obras mundialmente reconocidas, como El cuidado del alma (primera y segunda parte) o Las relaciones del alma, publicadas por Urano. Teólogo y psicólogo, durante doce años fue monje en una orden católica y más tarde decidió convertirse en psicoterapeuta para hacer partícipes a los demás de su intuición y sus conocimientos. Actualmente vive con su esposa y sus dos hijos en New Hampshire, desde donde continúa ayudando a millones de personas en todo el mundo a través de conferencias, consultas y, por supuesto, sus inspiradores libros.
...Bueno, se nota que lo ha escrito la editorial, jejeje


Cita de "Las relaciones del alma" (tomadas del propio enlace arriba reseñado):

En palabras del propio autor: “Cuando contemplamos el alma de una relación, podemos hallar un valor positivo en los fracasos, los finales, las complicaciones, las dudas, el distanciamiento, el deseo de separación y libertad, y otros aspectos perturbadores. Podemos verlos como oportunidades de iniciación en lugar de como simples amenazas. A menudo el alma se esconde en los rincones más oscuros, en los lugares que preferiríamos esquivar y en los problemas que nos llevan a la desilusión, y por eso hemos de ser intrépidos cuando la buscamos en nuestra vida”.



SEGUNDA PARTE

PERTURBACIONES

Uno no debe cejar hasta que el centro oscuro,

Que está cerrado herméticamente, se abra

Y se encienda la chispa que contiene.

Jacob Boehme, Sobre la resignación auténtica

“The Way to Christ (Kessinger, Montana, sin fecha) p. 81”

Mal de amores

Todo el que haya pasado por un divorcio, haya vivido con una pareja celosa o haya sufrido malos tratos domésticos sabe que una de las causas principales de una noche oscura es el amor. El amor puede comenzar en la oscuridad, como en la imagen de Cupido con los ojos vendados cuando dispara su ardiente flecha. Uno se siente de pronto invadido por otra persona y preso de la pasión. Posteriormente se producen períodos de confusión y deseo y, quizá, pensamientos de ruptura. Lo que empieza rebosante de esperanzas y promesas da paso a serias dudas y la ambivalencia emocional. Aunque el enamorado puede interpretar esos altibajos como un problema personal a la hora de comprometerse, sería más exacto decir que el amor es de por sí inconsistente y encierra una histeria inherente.

La persona enamorada puede sentirse amenazada o poseída por los celos, ser víctima del afán de dominio del otro, quedarse estancada en una relación fría y quizá perjudicial, o quedar atrapada en un callejón sin salida en el que el amor no le lleva a ninguna parte. Quizá piense que está con una pareja inadecuada, en el momento inadecuado, en el lugar inadecuado y por motivos inadecuados. Con frecuencia la relación amorosa no funciona o se agria. Las personas sueñan con un amor apasionado, una relación sexual satisfactoria y una vida tranquila, pero a menudo su sueño se convierte en una pesadilla.

Safo, la antigua poetisa griega, una de las grandes poetisas del amor de todos los tiempos, fue la primera en calificar el amor de agridulce, aunque posteriormente invirtió las palabras y lo calificó de dulce amargo. La filósofa y poetisa Anne Carson destaca este detalle porque por lo general el amor al principio es dulce y luego se hace amargo. Yo creo que el amor es alternativamente dulce y amargo o constantemente agridulce. La gente se refiere con frecuencia a la dulzura del amor y se abstiene de mencionar su amargor.

El amor también es un tipo de locura. Nos encierra en una burbuja de fantasía en la que las emociones son intensas. Uno siente que pierde el equilibrio. Comete toda clase de tonterías. Su sentido de la responsabilidad se esfuma. Uno hace oídos sordos a los prudentes consejos de amigos y parientes. En su delirio, uno puede acabar casándose o, en el caso de una mujer, quedarse embarazada. Posteriormente dedica muchos años a tratar de construir una vida razonable. En el momento más impensado puede caer en una noche oscura del alma creada por la profunda insatisfacción que deja la estela del amor.

Caminar sobre brasas

Un aspecto curioso del mal de amores es su tendencia a prolongarse más allá de su tiempo de maduración. Las personas saben que se hallan en una situación que no les beneficia, pero permiten con frecuencia que ésta se prolongue durante años. Aunque no tomen ninguna iniciativa, confían en que la relación mejore. Muchos se aferran a la seguridad que poseen en lugar de arriesgarse a emprender una relación más vital pero imprevisible con otra persona. Pero a menudo la gente se resiste a poner fin a una relación hasta que no se agota la más mínima esperanza de mejorar.

Algunas personas aplazan lo inevitable hasta que ya no pueden soportarlo más. Entonces adoptan una actitud decidida y enérgica. (...)

Requiere tiempo para que el alma, tan profunda y compleja, ponga en orden sus sentimientos y tome una decisión. Yo suelo esperar hasta que la manzana de la decisión está a punto de caer del árbol por su propio peso. Sin duda, tengo una paciencia o una capacidad de contemporizar exagerada. Cuando aconsejo a otros, no me precipito. Creo que es importante estar bien seguro antes de tomar una decisión. Muchas personas toman decisiones basándose exclusivamente en el principio de que es preciso hacer algo. Pero el alma tarda un tiempo en adaptarse a esas decisiones apresuradas.

La atracción de la oscuridad

Después de varios años de practicar la psicoterapia con hombres y mujeres de diversas edades, estoy convencido de que el amor es la fuente más común de nuestras noches oscuras. Puede tratarse del amor romántico, o el amor por un hijo. El poder del amor es fuerte, pero la oscuridad intensa. Parece como si el amor tuviera siempre dos partes, o dos caras, como la luna, una clara y la otra oscura. En todas nuestras relaciones de amor nos movemos sin saber muy bien en qué consiste ni qué se exige de nosotros. El amor tiene poco que ver con el ego y está más allá de toda comprensión o control. Tiene sus propias razones y sus formas indirectas de conseguir lo que desea.

Robert Burton, contemporáneo de Shakespeare, diagnosticó el amor como una enfermedad e incluso apuntó que era preferible tratar de evitarlo. Pero elegir no amar significa decidir no vivir. Todo el mundo necesita amar y ser amado. Uno se rinde, atrapado por el hechizo, y a partir de ahí se ve envuelto en días y noches de fantasía, recuerdos, deseo y una extraña sensación de pérdida, quizás el fin de la libertad y de una vida cómoda. Aunque haya tenido muchas experiencias de relaciones sentimentales dolorosas que no han funcionado, no ceja en su empeño. El alma ansía el amor hasta el punto de que uno lo busca a sabiendas de que tiene escasas probabilidades de hallarlo.

Algunas personas parecen haber renunciado al amor, y sus rostros muestran una expresión inanimada. El alma anhela el amor, y si uno renuncia al amor debido a las dificultades que presenta, la vida se escapará por sus poros como el aire de una rueda pinchada. Uno se siente como muerto. Se pregunta cómo es posible que la vida no tenga ningún significado. Quizá no se percate de que el significado de la vida es amor, y el amor es lo que le da forma y propósito.

Ciertamente, el amor no consiste en hacerle a usted feliz. Es una forma de iniciación que puede transformarlo radicalmente, definiendo su personalidad actual pero despojándolo de la anterior. Si no se da cuenta de que camina sobre brasas, que arrostra toda clase de peligros y sobrevive en la selva por perseguir una visión, todo ello dentro de los límites de una simple relación humana, se expone a ser destruido por ésta. El amor le da un sentido de significado, pero usted paga un precio por ello. Le convierte en la persona que está destinado o destinada a ser, pero sólo si es capaz de soportar los dolores que le inflija y permite que le vacíe en la misma medida que le llena.

Una cuestión del alma

El amor es una cuestión del alma y está íntimamente ligada a su destino. Aparece cuando uno menos se lo espera o inoportunamente. En ocasiones desaparece en el peor momento. Puede aparecer y desaparecer y regresar de nuevo, sin que ninguna razón aparente explique su volatilidad. Los pintores antiguos representaban el amor como un adolescente con alas, un signo de su carácter huidizo, una cualidad que puede afligir a una persona de cualquier edad. Porque el amor en sí es joven y puede hacerle sentirse más joven de lo que es. También puede hacerle envejecer, especialmente en los momentos en que desaparece de improviso, o cuando el objeto de su amor ya no le ama.

El aspecto de la noche oscura del amor es brutal comparado con la alegría y despreocupación del comienzo del amor. ¿Cómo pasa uno de sentirse como si flotara a sentirse hundido? La respuesta estriba de nuevo en el que el amor está al servicio del alma, por lo que tiende a descender hacia las regiones profundas. Por más que uno desee permanecer en el nivel en el que el amor parece un juego, éste nos arrastra hacia el aspecto serio de la vida. La pareja que cree que puede experimentar con el sexo, y posteriormente la mujer comprueba que está encinta, conoce bien este brusco descenso a la realidad.

Los parientes y amigos adultos quizá traten de advertir a una pareja joven sobre el lado oscuro del amor, pero, como es natural, las advertencias apenas logran traspasar la sutil pero resistente burbuja de la fantasía. Todo indica que es importante que el amor esté libre de los obstáculos que representan la sensatez y el sentido práctico. No puede consumirse en una vida si está constreñido por el sentido común.

Algunas personas hallan la oscuridad del amor en el contexto del matrimonio y la pareja. Otras pasan por momentos de desesperación porque por algún motivo no consiguen establecer una relación duradera. Tanto si busca usted el amor como si trata de salvar una relación sentimental, puede constituir el reto más difícil que se le presente en la vida y a veces le parecerá imposible conseguirlo. Esa imposibilidad le hará que despierte lentamente, le mostrará los límites de la comprensión humana y le procurará un puente para pasar de lo humano a lo divino.

¿Por qué el amor produce tanta amargura?

(...) Con frecuencia nos sentimos irresistiblemente atraídos por un callejón sin salida. Parece como si el alma quisiera quedarse atrapada. No desea triunfar en su empeño, y no desea que la vida fluya y avance. Los amigos y la familia no comprenden esta situación, porque les preocupa la vida, no el alma. Quieren que sus hijos y sus amigos sean felices y muestren signos de haber triunfado en todo: la familia, el trabajo, el amor. Si pudieran asomarse al alma de su amigo o hijo, quizá comprenderían que aún no ha llegado el momento de un final feliz. El alma tiene su propia agenda y sus propias necesidades. Si esas necesidades no son satisfechas, el callejón sin salida puede prolongarse durante largo tiempo.

Amy habla sobre su desengaño en el amor como si fuera algo externo. Está convencida de que si el hombre que adora le mostrara algún día el amor que siente por ella, todo se arreglaría. Pero yo lo dudo. Cuando uno se siente atrapado o frustrado en el amor, conviene que se examine a sí mismo y el papel que desempeña en esa situación. Sí, es probable que la persona que ama también tenga un problema con el amor. Pero el atolladero en el que se halla indica que debe expandir su imaginación. Analizar su forma de vivir, porque lo que aporta a esta conflictiva relación es su vida. Debe analizarse a sí mismo, no sólo al otro, y examinar todos los aspectos de su vida. Su vida sentimental no está desligada de las otras dimensiones de su experiencia cotidiana.

Aunque parece obvio que el amor consiste en que unas personas se unan para compartir su vida, también constituye, principalmente, una introducción a las profundidades del alma. Quizá no haya practicado usted nunca la meditación o la contemplación, pero ahora está obligado a pensar y cavilar. Quizá no se haya sentido nunca tan afectado por sus emociones, y ahora sus emociones eclipsan cualquier otra consideración. Quizá no se haya entregado nunca a la fantasía y a la ensoñación, pero ahora ésa es su principal preocupación. Todo ello demuestra un incremento de la actividad del alma profunda.

A medida que la relación evoluciona puede convertirse, como dice Jung, en un receptáculo del alma. A medida que uno cambia y la relación pasa por distintas fases, uno se introduce más profundamente en el alma. Aunque la relación no dure o se rompa bruscamente, uno no tiene más remedio que experimentar sus emociones y ensayar su historia reiteradamente en un proceso que quizá cree el espacio que necesita para su alma. Llegados a este punto, algunas parejas vuelven a conectar, pero a menudo es necesario que se forme una nueva relación para construir una forma madura de amor.

Como dicen las tradiciones religiosas, el amor es una fuerza creativa, que construye a partir de nuestra vida y experiencias un mundo articulado, una vida llena de significado y complejidad. Las personas experimentadas en materia del amor se hallan en un estadio de evolución distinto a quienes aún no han experimentado este tipo de iniciación. El amor incentiva todas las dimensiones de la vida, y lo que parece amor romántico o una relación sentimental puede propiciar una pasión más intensa por la vida. Por este motivo nuestras iniciaciones sentimentales son imprescindibles. Si logramos salir airosos de ellas, todos los aspectos de la vida asumen una cualidad erótica.

Fragmentos de Las noches oscuras del alma (w)





Amor a medias

(...) Palabras de James Joyce: “La cordura se halla en el caos”. Algo está ocurriendo en este enojoso callejón sin salida. Buena parte de los trabajos de alquimia de C. G. Jung se remonta a su idea de que el proceso de convertirse en persona empieza con una situación conflictiva. Si no existe ninguna situación conflictiva en su vida, quizá deba buscarla. La mayoría de nosotros no tenemos que esforzarnos en dar con ella.

Por tanto, no me chocó que este hombre se sintiera atrapado en una complicada situación, pero me sorprendió comprobar que lo que le preocupaba era el sexo en lugar del deseo de estar junto a la persona que amaba. Si ambos tenía una relación sexual, el hombre seguiría estando en un triángulo y, a mi modo de ver, no habría adelantado nada. Quizá el hecho de estar en un triángulo le incomodara menos de lo que me incomodaría a mí, pero sospecho que hay algo más. A menudo cuando estamos enamorados no tenemos claro qué es lo que buscamos. El intenso entusiasmo que nos inspira una nueva relación quizá no sea sino afán de experimentar un intenso entusiasmo.

Estas dos personas han establecido un sistema que de momento les da resultado – ambos están casados y mantienen una relación asexual -, lo cual satisface mínimamente su pasión y responde a su necesidad de ser leales a sus cónyuges e hijos. Se sienten frustrados en relación con su amor, pero lo suficientemente satisfechos para seguir en esa situación. No obstante, un triángulo tiende a expandirse, y el hombre que me ha escrito la carta siente el deseo de cambiar.

Yo le animé a analizar el importante papel que desempeñaba Eros en su vida. Cuando la pasión se centra fuera de las estructuras normales, suele indicar que algo no funciona en el status quo, en el trabajo, en el hogar, con los amigos o la familia. Le aconsejé que utilizara su frustración para estimular su imaginación y replantearse el conjunto de su vida. Con nuestra mentalidad moderna, tendemos a separar el significado de la emoción. No comprendemos que nuestras pasiones tienen que ver con el hecho de que le vida tenga sentido. Asimismo, tendemos a centrarnos en el problema que nos ocupa, como si se tratara de un mal funcionamiento mecánico que necesitara ser reparado. A menudo no nos percatamos de que todas las partes de la vida están conectadas, y que los problemas en un área pueden indicar un cambio en otra.

(...) Es muy sencillo: el amor nos invita no sólo a compartir nuestras personas, sino nuestras vidas. En la creación de una vida juntos, conviene comprender que el amor necesita expandirse, incluir a los amigos, las familias, el trabajo, las ideas y las culturas. A menudo las personas esperan que la vida se configure inconscientemente, en lugar de cultivar las diversas áreas como partes de un todo. Quizá se percaten de esas necesidades demasiado tarde, o no lleguen a comprender nunca las raíces de su insatisfacción. De modo que se embarcan en una nueva relación con otra persona.

(...)

La expansión del amor

Los psicólogos jungianos, como Adolph Guggenbühl-Craig, consideran el matrimonio como un medio de individuación. A través de los avatares del matrimonio, forjamos nuestra personalidad. Yo añadiría que el matrimonio no sólo tiene que ver con la psicología de cada individuo, sino con el establecimiento de una asociación creativa que repercute en un trabajo bien realizado, una familia estable, un círculo vital de amigos y vecinos y, en última instancia, hasta en una nación más madura. Nuestros esfuerzos personales en materia de amor inciden en el mundo en el que vivimos, no sólo desde el punto de vista sentimental sino reforzando el carácter y dando profundidad a las personalidades que crean la cultura.

(...) El matrimonio y otras relaciones íntimas constituyen el crisol en el que nuestra alma madura y nos permite ser una persona creativa, ética y comprensiva en otras áreas.

Teniendo en cuenta estos aspectos sobre el amor, no debemos tratar de resolver las noches oscuras del amor esforzándonos en crear una relación más satisfactoria. Debemos centrarnos en el alma, reforzarla y hacerla más profunda. En mi consulta he visto a muchas personas padecer los tormentos del amor y superarlos no a través de un ideal sentimental de armonía y compatibilidad, sino con el afán de vivir y trabajar y contribuir a la sociedad. Quizá convenga que el amor se incube durante un tiempo en un nido aislado de la vida, pero al fin este amor que se ha incubado durante largo tiempo puede extenderse hacia fuera, hacia un mundo que necesita urgentemente que aprendamos a mantener relaciones maduras.

Conflictos masoquistas

Con frecuencia la noche oscura del amor es dolorosa porque una persona depende por completo de la voluntad de otra de fomentar esa relación. Esperar a que las compuertas del amor del otro se derrumben es otro ejemplo de masoquismo. Uno tiene que ser infinitamente paciente mientras espera a que la persona que ama se decida a responder. El masoquismo puede continuar aunque uno acabe viviendo con la persona que ama. Siempre hay algo que el otro te promete pero no te da. En ocasiones el masoquismo constituye la base de la relación, no un determinado problema.

Este esquema representa un suplicio para muchas personas. Por supuesto, puede ser un medio para que un miembro de la pareja domine al otro, y es sabido que los poderosos y los sumisos a menudo se encuentran. La solución no consiste en que la persona impotente acumule suficiente ira y energía para hacer que cambien las tornas, sino rendirse ante algo más grande, la propia vida. El juego de poder de la pareja puede constituir un callejón sin salida utilizado como defensa para impedir que uno u otro miembro de la pareja viva con plenitud. Estas parejas se centran infructuosamente en sí mismas y evitan desarrollar una vida creativa en el mundo.

James Hillman critica el esquema de personalismo en la cultura contemporánea, explicándolo todo desde un punto de vista psicológico y centrándose en el perfeccionamiento del individuo. Yo deseo sumar mi protesta contra el excesivo hincapié que se hace en la “pareja”, la tendencia a reducir el significado de la vida al amor romántico. Uno de los numerosos problemas de este enfoque es el desengaño que se produce una vez consumado el matrimonio u otro tipo de relación sentimental. Las personas pierden su entusiasmo y sentido de propósito. Sus vidas se vuelven monótonas y aburridas porque ven la resolución del amor romántico como un fin en sí mismo, en lugar del comienzo de una vida en la que contribuyen a la sociedad.

(...) Como ocurre con frecuencia, no se le había ocurrido relacionar sus problemas en el trabajo con sus problemas en el hogar. Daba la sensación de no saber nada sobre la vida. Parecía un niño que espera que el mundo le consuele y alivie sus sufrimientos. En algunos aspectos su infantilismo le daba cierto encanto, pero uno observaba enseguida su tormento interior y su tendencia, un problema frecuente entre masoquistas, a tratar de controlar a los demás.

Era una persona que necesitaba urgentemente un rito de pasaje de la infancia a la madurez. (...) Sus problemas conyugales no eran sino la punta del iceberg de una debilidad fundamental de espíritu.

No me resultó fácil hablar con él porque con frecuencia el masoquista está convencido de su virtud. Se considera la verdad personificada y piensa que el mundo le hace sufrir injustamente. Tuvimos que derribar esa barrera protectora para que aflorara su auténtica personalidad. No me refiero a que yo tenía todas las respuestas y enseguida adiviné su forma de ser. Pero vi las contradicciones. Tuve la impresión de que aún no había experimentado una noche oscura del alma. La mantenía a raya representando una falsa actitud de rendición.

Esta es otra interesante dinámica que hallamos en todo tipo de noches oscuras. Es preciso distinguir entre la resistencia a la noche oscura y la propia noche oscura. Las personas que tratan de evitar el dolor permanecen en un estado vacío y estéril, a la defensiva, precisamente porque no permiten que se materialice la noche oscura. La auténtica noche oscura es menos dolorosa que el hecho de resistirse a ella; una noche oscura posee más vida y menos ego.

Recientemente tuve una conversación con una amiga que suele ser víctima de la persona de la que se enamora. (...)

Pensé que mi amiga tenía que resolver su pasividad en otras áreas de su vida. Sus relaciones sentimentales eran excesivamente tormentosas y complejas. No poseía la visión ni la fuerza para modificar su actitud, pero podía realizar cambios necesarios en su trabajo y con respecto a su familia. A menudo los esquemas destructivos en las relaciones sentimentales reflejan la costumbre de renunciar a demasiadas cosas o identificarse con un sentimiento de impotencia. Con frecuencia es más eficaz afrontar esos problemas en otras áreas que en el terreno sensible de una relación sexual.

El masoquismo es una forma encubierta de control. La vida de mi amiga había permanecido durante años en un atolladero debido a su empeño en mantener todas sus relaciones serenas y ordenadas. Este sufrimiento controlado está lleno de ego y esencialmente impide el flujo natural de la vida. Cuando ese flujo es por fin liberado, aflora una profunda fuente de fuerza que destruye el masoquismo y crea la paradójica situación de fuerza a través de una rendición. Cuando por fin dejamos que la vida fluya a través de nosotros, descubrimos una calma y un coraje que no habíamos experimentado jamás.

El único método eficaz de resolver el masoquismo es dejar que corroa progresivamente nuestra voluntad. Si uno está enamorado de alguien que sabe que nunca le corresponderá, debe reconocer su pasión a sí mismo y a algunos amigos, y quizá también, con prudencia, a la persona en cuestión. Debe dejar que sus emociones le humillen hasta que éstas le liberen. Por último, debe rendirse ante la realidad: el amor al que aspira es inalcanzable. Es así de sencillo.

Esa rendición, por dolorosa que sea, permitirá que la vida siga fluyendo. Quizá no lo haga como usted había previsto, pero en cualquier caso lo hará de forma más inocua y satisfactoria que cualquier solución que usted pudo haber forzado. Estas son las lecciones de una noche oscura.

Fragmentos de Las noches oscuras del alma (x)




Atrapados

Al hombre que espera que su triángulo amoroso estalle y dé paso a una relación sexual y una vida satisfactorias, yo le aconsejaría: “Viva más generosamente en todos los ámbitos. La obstinada resistencia de su amada a rendirse al amor que siente usted por ella refleja su propia resistencia a la vida”. Quizá la solución definitiva a un triángulo amoroso no sea un nuevo matrimonio, sino una nueva forma de participar en la vida. El amor no pretende aplacar las turbulencias que usted experimente. Desea prosperar a través de las parejas, las familias, las comunidades. En última instancia desea que usted conecte con la fuente de la vida. El hecho de que se encuentre estancado en un callejón sin salida quizás indique los límites de su imaginación. Tenga presente que el amor no se refiere a usted, sino al mundo.

Como psicoterapeuta, procuro no ofrecer falsas vías de escape de los atolladeros y las trampas sentimentales. Mi deber es cuidar del alma, no dirigir la vida de una persona. Es tentador convertirse en héroe y salvador, pero poner un mínimo de orden en una vida no es lo mismo que proporcionar al alma lo que necesita. Quizá necesite un caos más intenso, un callejón sin salida más profundo y una mayor oscuridad.

A la mujer atrapada en su amor por un hombre egoísta que permanece alejado de ella, emocional y físicamente, le aconsejaría: “Ame su vida sin reservas. La indiferencia de ese hombre refleja su propia incapacidad de amarse a sí misma y su vida. Tiene que descender a los infiernos para averiguar lo que ocurre. Confiar en que otra persona la ame no es vivir. Cuando deje que su vida fluya libremente, tendrá más probabilidades de atraer al hombre que le conviene”.

Al hombre que no consigue medrar en su vida profesional y está obsesionado con la supuesta infidelidad de su esposa, le aconsejaría: “Madure. Descubra la satisfacción de esforzarse en realizar bien su trabajo. Tenga presente que si no trata de forzar ni manipular a las personas para que le amen, le ofrecerán un cariño sincero y leal. Cuanto más se afane en controlarlo todo, menos probabilidades tendrá de conseguir lo que ansía. Nadie puede proporcionarle una sensación de seguridad. Tiene que alcanzarla usted mismo, ante todo viviendo su vida con entusiasmo y aprendiendo a amarse a sí mismo. ¿Cómo conseguir sentirse seguro y amado? Probablemente a través de una noche oscura del alma”.




El lodazal del amor

En el verano de 1974, la poetisa Anne Sexton escribió a la autora Erica Jong sobre sus sentimientos a propósito de su divorcio: “Con frecuencia lamento haber abandonado a mi marido, si por lo menos lo hubiera abandonado por otra persona, y aunque eso me habría remordido la conciencia, lo soportaría mejor que esta locura... Mis ondas cerebrales me dicen que eso es repugnante y despreciable, pero no puedo remediarlo. Llevo una semana hundida en un lodazal de desesperación”.

A menudo las personas piensan que en cuanto logren resolver el problema inmediato de una relación – en el caso de Sexton, su divorcio – podrán seguir adelante y olvidar el pasado. Pero el alma conserva eternamente estas intimidades. A primera vista, el divorcio representa un fin, pero en el fondo no es sino un comienzo. Los recuerdos persisten, y en ocasiones los remordimientos reaparecen una y otra vez a lo largo de muchos años. Uno puede arrepentirse de no haber tomado otra decisión, y ese arrepentimiento le trastorna. Debe considerar la relación más allá de una estructura vital y comprender que el amor, junto con sus dolorosos desenlaces, le conduce a un nivel más profundo.

El amor romántico tiene un propósito, un propósito de gran envergadura. Su misión consiste en liberarle de la burbuja de los asuntos prácticos y cotidianos, revelarle el hecho de que posee un alma y que la vida es infinitamente más misteriosa de lo que imagina. Cuando consiga pasar del pragmatismo y literalismo a una vida cimentada en el alma, en la que la imaginación y las emociones son infinitamente más importantes que la mera acción y el análisis, su noche oscura habrá alcanzado su propósito. Es posible que desaparezca. Es posible que vuelva usted a ver la luz y se sienta más animado. Pero no será la misma persona. Una parte de usted, al igual que Perséfone, la joven e ingenua reina del infierno, vivirá en este ámbito sombrío por más que usted actúe y reaccione a la luz del sol. Ya nunca volverá a ser tan inocente en los asuntos del amor.

En algunos casos el amor exige una paciencia casi imposible. Quizá tenga usted que esperar a que las circunstancias cambien para que su amado o amada se dé cuenta de que le ama. A menudo las personas se conocen y empiezan a conectar en circunstancias que excluyen cualquier relación seria y duradera. Con frecuencia es imposible saber si la pasión invita a una vida compartida con la otra persona o si es una meta inalcanzable. En cualquier caso, el alma está implicada en ello, y uno no tiene más remedio que hacer caso de sus emociones y fantasías. Puede confiar en ellas, no que le organicen la vida tal como usted desea, sino que organicen los elementos de su alma a fin de ofrecerle una vida más plena y satisfactoria en el futuro.

El triángulo amoroso

Hemos comentado de pasada el triángulo amoroso; ahora nos centraremos en este problema, uno de los que aquejan más frecuentemente a las personas que se someten a un tratamiento de psicoterapia. He oído a muchos hombres y mujeres, aparentemente entregados a su matrimonio y su familia, confesar haberse enamorado de otra persona que amenaza su paz conyugal. Aunque en su mayoría no buscaban una nueva pasión en su vida, gozaban de ella. Casi sin darse cuenta, habían penetrado en el ojo del huracán, un triángulo que en muchos casos no ofrecía una salida satisfactoria.

Uno puede estar casado, tener hijos, sentirse relativamente satisfecho y feliz, cuando de improviso aparece un nuevo amor que sacude los cimientos de su existencia. Uno dedica horas y días a tratar de poner en orden sus emociones, a buscar una solución. Con un poco de perspicacia y ayuda, quizá descubra que no se trata de un problema sino de un misterio. Quizá comprenda que debe penetrar más en él para salirse del mismo. Si uno busca una salida rápida y sencilla, no tardará en caer de nuevo en el problema. Los triángulos sentimentales no aparecen sin más ni más. Tienen un propósito.

El triángulo amoroso es una de las formas más comunes del amor imposible. En ocasiones uno atraviesa varias fases de lucha consigo mismo. Al principio uno se engaña pensando que puede desembarazarse de ese amor inoportuno, o quizás imbricarlo en el suave tejido de su vida. Pero no tarde en descubrir que ninguna de esas opciones funciona. Entonces uno echa mano de sus principios morales y se siente avergonzado de sí mismo, de tal modo que no le queda más remedio que buscar una solución. Piensa que debe ser leal a su cónyuge y proteger a sus hijos. Que debe obrar conforme a sus principios y apoyarse en los valores que aprendió en su infancia.

La segunda fase le conduce al sorprendente descubrimiento de que la senda moral no siempre da resultado. La pasión persiste, y por más que uno se esfuerce en sentirse lo suficientemente avergonzado para hallar una solución, su amor aumenta y se adentra más en las tinieblas del deseo. Según lo describían los griegos sin sentimentalismos, la diosa del amor es Afrodita, un espíritu que añade una infinita gracia y placer a la vida, que aporta satisfacción sexual al matrimonio y a las relaciones duraderas, pero que prescinde de las estructuras establecidas y provoca celos y separaciones. Una versión moderna del antiguo himno orfeico a Afrodita la describe como una diosa del mar y dice:

Eres una maravillosa necesidad,

Incluso pese a la ferocidad del tiburón.

En su célebre cuadro El nacimiento de Venus, Botticelli nos muestra el lado fascinante de la diosa del amor emergiendo de las olas, pero no hay rastro del tiburón. Al principio uno quizá contemple ingenuamente su amor a través de los ojos de Botticelli. Pero más tarde olerá la presencia de la bestia.

¿Cuál es el propósito de un amor ilícito e inoportuno? ¿Por qué nos enamoramos de alguien justo cuando la vida comienza a tener sentido y nos ofrece diversas satisfacciones? En algunos casos una nueva pasión indica problemas con el cónyuge. O quizá forme parte del largo y complicado proceso que uno experimenta hasta sentir que ocupa el lugar adecuado junto a la pareja idónea. Por otra parte, a veces uno se percata de que la nueva persona no sería una pareja tan satisfactoria como su cónyuge o amante, pero la pasión sigue intensificándose.

Los grandes poetas antiguos insisten en que el amor es esencialmente misterioso, no sólo difícil de desentrañar, sino que encierra implicaciones inabarcables. ¿Por qué, nos preguntamos, ha aparecido esa persona en mi vida cuando me siento satisfecho de mi matrimonio, cuando ha nacido mi primer hijo o cuando creo haber logrado controlar mi vida? Por más que uno se pregunte “por qué”, no sirve de nada y sólo demuestra que existe otra voluntad u otros designios implicados en el asunto. La pregunta “por qué” no nos aclara el misterio.

En su extraordinario libro sobre el alma y el amor El mito del análisis, James Hillman escribe que el amor imposible atormenta el alma obligándola a alcanzar un nivel superior de percepción. “Antes de que la conexión sea posible, la psique atraviesa la noche oscura del alma, una mortificación en la que siente el paradójico dolor de un inmenso potencial dentro de sí y una sensación de culpabilidad, aislamiento y separación”. Yo he contemplado esta explosiva confrontación de deseo y culpabilidad en numerosas personas que sufrían la confusión de un amor imposible. Oscilan entre un extremo y otro, pasan de una vacilante decisión a otra, de una lealtad a otra. La misma inestabilidad de sus pensamientos y sentimientos indica la presencia de la noche oscura y la incapacidad de asumir la actitud necesaria para solventar el problema.

El triángulo amoroso nos obliga a alejarnos de la fusión, según dice Hillman, para recobrar nuestra individualidad, nos guste o no. Como dice el psiquiatra Robert Stein, el amor siempre conlleva el deseo de aparejarse y desaparejarse. El deseo de fusión genera paradójicamente el deseo, a corto o largo plazo, de desconectarse, y ese deseo de separación resulta desconcertante, tanto más cuando l afusión ha propiciado un hogar y una familia. Por lo demás, todo el mundo se refiere a la capacidad del amor de crear relaciones, pero nadie menciona su capacidad de destruirlas.

Fragmentos de Las noches oscuras del alma (y)






Deseos contrapuestos

La tesis de Robert Stein sobre la paradoja del aparejarse / desaparejarse es crucial. En ocasiones, cuando experimentamos un intenso deseo de unión, tenemos la sensación de que en el fondo deseamos lo contrario. Cuanto más anhelamos una conexión, más dispuestos estamos a que se produzca una desconexión. No basta con apreciar la paradoja. Es preciso tener en cuenta ambos extremos. Si uno se casa o convive con una pareja, debe tener también presente el deseo de separación. No es necesario que reprima su amor ni su entrega a la otra persona, pero debe comprender que necesita también su soledad e individualidad. Uno debe obrar con sutileza, amar a su pareja y a sí mismo, de lo contrario puede caer en una noche oscura.

La misma complejidad de algunos amores nos aproximan al misterio, permitiendo al alma iniciarse en nuestras intensas emociones y nuestra confusión. Alcanzamos un nuevo nivel de amor en el que podemos resolver la paradoja de ser una persona y una pareja. Según la versión de Hillman, el sufrimiento del amor es el dolor de un embarazo psicológico. La imposibilidad del amor nos obliga a convertirnos en otra persona. Nos obliga a pensar y analizar en qué consiste el amor. Comprendemos que debemos tomar decisiones difíciles pero, lo que es más importante, nos educamos a nosotros mismos a través de nuestras reflexiones.

No podemos amar profundamente hasta no habernos convertido en una persona profunda, y el tormento de un amor difícil constituye la prueba que nos convierte en una persona capaz de experimentar un amor intenso. El amor que sentimos por otra persona, especialmente si es difícil o imposible, nos prepara para experimentar un tipo de amor muy distinto.

El teólogo David L. Miller dice que la presencia de un tercer amor mantiene el alma alerta. “El Eros formado por un triángulo significa la constante negativa a sustancializar al tercer elemento, manteniéndolo en la esfera de la conversación, de la fantasía, de la historia. No es un objeto ni una persona, sino la interacción entre dos personas”. Por más que uno esté convencido de que el problema en el triángulo es la otra persona, el profesor Miller sostiene que el problema es la situación, el triángulo en sí mismo. Es preciso reflexionar hacia dónde nos conduce la dinámica de este triángulo.

Muchos de los triángulos amorosos que he visto en mi consulta estaban protagonizados por personas con hijos. Con frecuencia formulan la siguiente pregunta: ¿Perjudicará a los hijos el que sus padres se separen o divorcien? No podemos ofrecer una respuesta universal a esta pregunta, pero podemos decir sin temor a equivocarnos que si uno de los padres reprime sus sentimientos por el bien de los hijos, lo más probable es que los hijos sufran. Necesitan a un padre que abrace la vida con valor y delicadeza, y la vida no suele ser al mismo tiempo fuerte y ordenada. El caos es una forma de que la vida se renueve, y si un padre o una madre evita el caos, sus hijos no dispondrán de los cuidados vitales y el modelo que necesitan.

Recuerdo a una mujer que no se hallaba en un triángulo, sino en un tentáculo formado por su nuevo amante, su marido, sus hijos, sus padres y ella misma. Todos estaban implicados en su vida sentimental, y cada uno de ellos añadía una mayor tensión al caos. Al cabo de unos años de sufrimientos, la mujer resolvió esa geometría emocional al comprobar que no había concedido suficiente amor a sus aficiones y capacidades. Cuando su carrera comenzó a prosperar, los otros amores pasaron a ocupar sus pintorescos y poco ortodoxos lugares. Fue una decisión que jamás pudo haber imaginado al principio de su desesperación.

El amante desconocido

En un triángulo, la tercera “persona” representa el alma. Al ser inalcanzable, la figura del alma mantiene a uno en un perpetuo estado de asombro. Es el momento en que uno debe acudir a un psicoterapeuta que le ayude a prestar atención a su vida profunda. Es el momento en que el alma se muestra y se convierte en un factor ineludible. El amor imposible se sublima en el argumento, el autoanálisis y la capacidad de maravillarse. A través de la dificultad que presenta, uno se convierte en una persona dotada de mayor comprensión.

La artista Joan Hanley califica la tercera figura del triángulo como “el amante desconocido”, el secreto y misterioso amante del alma que reside en todo amante de carne y hueso. El sufrimiento del amor se debe en parte a que ninguna persona, por más que nos guste y satisfaga, es capaz de colmar el deseo de amor. Siempre existe un residuo, porque el amor nos transporta más allá de la esfera humana. Hace que conectemos con el objeto último del deseo. Nos invita a trascendernos, a potenciar nuestro ser.

Cuando entendemos que el amor es algo más que una emoción humana, que es una pasión cuya misión consiste en hacer que la vida siga fluyendo, no suponemos que vaya a desconectarse cuando haya alcanzado el objetivo humano de crear un matrimonio y una familia. Tiene propósitos más importantes, porque el amor es el combustible de la vida. No conviene apoltronarse, pues uno deja de vivir. Es preciso preguntarse continuamente ¿qué espero recibir de esta tercera y nueva persona, y puedo obtenerlo por otros medios? Es una pregunta inicial ingrata, pero indica el camino a seguir.

David L. Miller dice que el tercero cobra forma como fantasía e historia. Debemos aprender a vivir más simbólica y poéticamente para dejar que “el amante desconocido” cumpla con su labor. El tercer amante no es real, en el sentido de que no encaja perfectamente en nuestra vida. Su misma distancia hace que el amor sea imposible y, al mismo tiempo, creativo. Al obligarnos a reestructurar nuestra vida, es posible que se nos ocurran nuevas ideas sobre la forma de replanteárnosla. Si ese amor tuviera sentido en el contexto de nuestra vida, el nuevo amante no sería un tercero. Debemos reflexionar y hablar del tema, y aunque no alcancemos una solución, habremos ganado mucho durante ese proceso.

Dentro, fuera, entremedio

Las personas atrapadas en triángulos hablan sobre sus relaciones “marginales” como si no formaran parte integrante de su vida. Con frecuencia la relación ilícita se asemeja a una incursión en el país de la fantasía, no porque no sea seria o real, sino porque reside fuera de los límites de la vida normal. Esa violación de la norma puede formar parte de la atracción, y muchas personas se refieren a ella como si la aventura fuera tan importante como la otra persona. Georges Bataille, el filósofo francés, dice que el amor real siempre conlleva una transgresión.

En un contexto más generalizado, hemos descrito la noche oscura del alma como un lugar liminal, entre lo normal y lo extraordinario. Un triángulo amoroso posee su propia liminalidad. Las parejas se encuentran en lugares de paso: restaurantes, hoteles, coches, en el campo. No quieren que les vean sus amigos y parientes, y no tardan en comprender que su mutua pasión no forma parte de la vida normal. Esta cualidad liminal puede ser problemática, pero también es creativa. A veces las personas casadas, en un esfuerzo por renovar su vida conyugal, tratan de recuperar la liminalidad de los amantes ilícitos. Con esa intuición de que la transgresión confiere al amor una tensión especial, algunas parejas prefieren fugarse que precipitarse en un matrimonio monótono y aburrido mediante una boda convencional.

No obstante, muchas personas siguen haciéndose esta pregunta: ¿Qué hago si me encuentro atrapado en un triángulo amoroso? ¿Existe una solución a este problema, un remedio para el sufrimiento que provoca? Algunas personas son especialmente sensibles al sufrimiento que causan a su pareja o sus hijos. En ocasiones los hijos rechazan a su madre o su padre, según a cuál de ellos consideren el destructor de la familia.

La pareja puede sentirse atormentada entre el deseo de conservar la respetabilidad y lanzarse a la aventura. Ambas perspectivas son apetecibles y ambas requieren igual atención. La imposibilidad del amor sitúa a uno en un profundo atolladero. Quizás incluso sospeche que cuando la aventura – la transgresión y la liminalidad – haya concluido, no le quede sino resolver los habituales problemas de una relación respetable. Es posible que uno goce con esa liminalidad, por más que se queje de ella.

Fragmentos de Las noches oscuras del alma (z)




(Último fragmento, es largo, posteo al revés, el último post será el primero, con las debidas referencias a Thomas Moore, etc).

El alma triangulada

Conozco a una mujer que gozaba de un matrimonio relativamente satisfactorio pero aburrido y se sentía poderosamente atraída por un hombre que tenía serios problemas de alcoholismo. Al parecer el deseo de la mujer de mantener una aventura con ese hombre no tenía nada que ver con el deseo de librarse de su marido, sino que representaba la oportunidad de alejarse de una vida excesivamente convencional. Necesitaba vivir experiencias nuevas y emocionantes. Se resistió durante largo tiempo a embarcarse en esa relación, porque, según me dijo, no deseaba trastornar su vida familiar y convencional. Yo no la animé a mantener una aventura, pero exploramos su costumbre de reprimir su pasión debido a la educación que había recibido. Pensé que si lograba resolver ese tema, se evitaría la confusión que le provocaría tener una aventura ilícita. Lo cierto es que tuvo una relación con ese hombre y luego regresó, profundamente cambiada, a su situación familiar. A sus amigos les chocó que no expresara el menor pesar ni remordimientos.

Muchas personas deciden separarse o casarse de nuevo, pero yo no interpreto esos hechos de forma literal. Trato de tener presente el estado del alma. Una solución práctica no significa necesariamente que la crisis haya concluido. Aunque las tensiones se suavicen, es posible que el alma no se sienta satisfecha. Hay que profundizar mucho, teniendo en cuenta que un triángulo es una invitación espiritual para una reevaluación radical de toda la vida. No es un problema que pueda resolverse o subsanarse, sino un misterio al que la mayoría de las personas se enfrenta al menos una vez en su vida.

La vida está llena de triángulos, no sólo en las relaciones sentimentales sino en el trabajo, la familia y la política. Cada vez que uno trata de armonizar dos facciones, aparece una tercera. Durante años he tratado de mantener mi trabajo y mi familia conectados. Trabajo en casa, y a veces imparto clases junto con mi esposa. Mi hija se ha criado entre seminarios para adultos y firmas de libros. Pero no tuve en cuenta un poderoso tercer factor: el mundo me pide que viaje con frecuencia. En muchos aspectos, los atractivos del gran mundo se asemejan a los seductores encantos de una tercera persona. Hasta la fecha, vivimos con las tensiones de este triángulo, tratando de sobrellevar la situación de la mejor forma posible, tratando de hallar nuevas soluciones.

Una vez superado el triángulo, es preciso seguir adelante y afrontar otros retos. Iniciación no es educación y una noche oscura del alma no es una experiencia de la que podamos extraer enseñanzas. Es posible que después de atravesar una noche del alma uno sea más sabio. Que siga cayendo en situaciones complicadas y dolorosas. Es posible que uno no salga de ella convertido en una persona más perceptiva y experimentada, capaz de resolver las complejidades de la vida con habilidad. Pero estará más familiarizado con el amor y quizá más abierto a su creatividad. Quizá sea capaz de atreverse a profundizar en los misterios del amor. Quizá no sean lecciones que usted deseaba aprender, pero posiblemente sean más valiosas de lo que podía imaginar, porque afrontar el amor indefenso significa vivir más plenamente. La lección que nos enseñan innumerables historias y pinturas es que el tormento del amor hace que el alma madure.

Relaciones oscuras

Las noches oscuras del amor que padece el alma no desembocan en un idílico romance. Muchas personas soportan años y a veces toda la vida matrimonios y otras relaciones íntimas que las atormentan y destruyen todo atibo de sosiego. En el peor de los casos, tanto hombres como mujeres padecen situaciones vejatorias de las que no les resulta fácil salir. La noche oscura del alma halla su imagen espejeada en noches literales de temor y angustia.

Uno se pregunta cómo ha podido caer en una situación tan catastrófica y por qué es incapaz de resolverla. Algunas personas parecen sentirse atraídas por las situaciones vejatorias, en las cuales caen constantemente. Podemos imaginar los malos tratos literales como un sustituto de la mortificación alquímica, la laceración y el sufrimiento del alma. Pero el tránsito del amor al odio a menudo forma parte del amor y mantiene el misterio y la dinámica del matrimonio. La higiénica fantasía del matrimonio puede ser positiva y benéfica, pero encierra la relación en una expectativa estática de éxito y felicidad carente de vida.

Con frecuencia las personas hablan y escriben sobre el amor como si se tratara de una situación superficial llena de problemas vitales y emociones interpersonales, pero es algo infinitamente más profundo. Es un misterio en el que participan recuerdos, fantasías y sentimientos profundos. Cuando dos personas se casan, sus almas, como decía John Donne, se mezclan, pero no siempre con buenos resultados. Casarse significa penetrar en el laberinto de la red de experiencias pasadas y presentes de otra persona y dejar que ésta penetre en la tuya. No es de extrañar que al cabo del tiempo uno caiga en una noche oscura, toda vez que el terreno del alma se asemeja a una selva. Por lo demás, es una situación primigenia, que se remonta a la infancia y a los tiempos remotos de la cultura humana.

En las relaciones íntimas entra en juego la saga familiar, al igual que los dramas arquetípicos y míticos que constituyen los cimientos de toda vida humana. El amado o la amada es un cuerpo de personas, algunas pertenecientes al recuerdo y otras al mito, y no siempre es fácil conocer a la figura con la que uno pelea o la figura de la que uno está enamorado. Lo cual no significa que el amor no sea real. La persona amada es tan auténtica como la emoción, pero es compleja y abarca toda la historia personal, carácter y destino, buena parte de lo cual es irrevocablemente misterioso.

En ocasiones los amantes aseguran que cada uno aporta la mitad de la vida para componer un todo. Sería más preciso decir que dos partes de una historia se atraen mutuamente. Una persona agresiva puede atraer a otra que habitualmente desempeña el papel de víctima, de forma que ambas desarrollan sus esquemas incompletos de poder. Una persona cariñosa y maternal, ya sea un hombre o una mujer, encuentra a un ser desvalido y vulnerable para cuidar de él.

Existen numerosos y variados esquemas, los cuales por lo general son sutiles y en gran parte inconscientes. De vez en cuando una relación parece un mito completo y total. Cuando los mitos son sencillos y se viven sin demasiada reflexión, pueden llegar a ser complicados e incluso peligrosos. El propósito de una relación es hacer que aflore la complejidad de cada persona y crear una historia nueva, en la que los motivos comunes se entretejen sutilmente como los colores en un tejido.

El mundo subterráneo del amor

El amor posee su propio mundo subterráneo. Si uno se asoma a ese interior profundo en las situaciones más banales, quizá consiga abrirse paso a través del laberinto del amor. Si no aprecia el alma profunda, es posible que siga girando en medio de la confusión preguntándose por qué comete repetidamente los mismos “errores”. Tiene que iniciarse en los misterios del amor en lugar de en sus técnicas. Debe dejarse arrastrar por él y afrontarlo con inteligencia, dejarse conducir hacia su destino espiritual, en lugar de perderse en la esfera espejeada del amor romántico.

El amor es una noche oscura. Buena parte de las noches oscuras se deben al amor. Cuando consiga renunciar al intenso resplandor de la consciencia y la comprensión, quizá descubra que puede vivir en este mundo de forma más oscura, dejándose llevar por el amor y el deseo en lugar de lo racional y el control. No es preciso que renuncie a su intelecto, pero debe conceder al amor su dominio natural.

Una noche oscura de amor le obliga a replantearse el lugar que ocupa el amor en su vida. Quizá descubra que los amores más corrientes y ordinarios entre sus amigos, sus parientes y con su pareja propician un amor más misterioso que es esencialmente religioso. Su amor se expande para abarcar el mundo y prolongarse más allá del mismo. Los sufís, apasionados místicos de la tradición islámica, dicen que nuestros amores humanos forman una escalera que conduce a lo divino.

9/11/10

Agujero eludido




Aprendiendo.

Cuarto capítulo cerrado.

Ya sólo me queda uno... :)

1/11/10

"La Hebra" - Fragmentos




Escrito por Aliske Webb, de Ediciones B. Cursi, lento, poco interesante y, la verdad, escrito de una forma bastante tontolina por alguien que parece hacerse aún más tonta y remilgada de lo que es. En fin, nada recomendable, por mal que esté el decirlo ya que:

1º Va de un pueblo luchando por su parque (vamos que más políticamente incorrecta no podría ser... bueno, mentira, se me ocurren mil formas)

2º Aquí van casi 5 páginas de word de textillos... será que tenía el finde tonto.

“La luz solar fomenta el crecimiento y la escarcha provoca el deterioro. Algunas semillas hallan alimento y prosperan; otras, se marchitan y mueren. A veces tenemos que retroceder y podar a fin de propiciar un crecimiento sano. El granizo ataca a veces de improviso y, sin embargo, existe en general un impulso y un ansia de vida y salud pese a las adversidades que acaecen al jardín, o al espíritu. El jardín saldrá adelante. Hay que confiar y tener fe. Un poeta dijo en una ocasión que el milagro de la vida que espera en el corazón de una semilla no se puede demostrar en el acto. Sólo el tiempo puede demostrar ese milagro escondido, latente. Para la espera se necesita fe.”

“Es una pregunta que Jack hacía a menudo. En mi lugar, ¿qué harías tú?

- Para acertar hay que preguntar – decía Jack -. Existe una gran cantidad de información útil allá fuera, en la experiencia de otras personas. Abríos camino hacia el éxito preguntando – aconsejaba a los jóvenes ejecutivos.

Yo había podido constatar que las mujeres reaccionaban especialmente bien a este enfoque, sin temor ni reticencias para pedir ayuda ni egoísmo a la hora de prestarla.

(...)

Esperé. Jack me había enseñado también a preguntar y luego callarme esperando la respuesta, sin llenar el silencio con mi impaciencia. Solía reírse de mí porque después de hacer una pregunta, sin darle tiempo a responder, le planteaba otra.”

“Todo el mundo había extraído lo que necesitaba de la historia. El cuento folclórico de Jo parecía haber agradado e insuflado por algún extraño conducto una nueva energía al grupo. Era como si hubiera dado a cada cual el permiso que necesitaba para ser deferente y no sentirse mal. Había sido una forma ingeniosa de comenzar la clase. Era admirable aquel enfoque tan original de Jo.

(...)

Verá, la cuestión de la creatividad y el enseñar a todo el mundo a la vez van juntas: no existe “primer grado” de creatividad, “segundo grado” de creatividad, y así sucesivamente. Existe simplemente la creatividad. Las técnicas sí tienen grados de pericia, pero no la creatividad. Toda técnica se puede enseñar en cinco minutos de demostración. El tiempo restante es para practicarla. Para eso no se necesita llevar al alumno de la mano ni darle de comer en la boca. Lo único que se precisa es tiempo y espacio para ejecutar la práctica repetitiva. Lo que sí hay que hacer es alimentar y fomentar la creatividad, que necesita un entorno propicio para desarrollarse. Mi opinión es que es más fácil fomentar la creatividad en un grupo.

La vida nunca está encasillada en actividades puras separadas. La vida es una mezcla de experiencias. En cualquier momento, hay cosas en que uno destaca y otras en que es torpe y novato. Así es como debe ser. Siempre hay alguien que es mejor en algo que uno, y alguien peor. Para mí sería más difícil intentar separarlas según los diferentes niveles de pericia que supuestamente les corresponde.”

“Todas realizamos una labor mejor cuando nos apoyamos, animamos y ayudamos unas a otras. Verá, yo o soy la única que tiene algo que enseñar aquí. Mi única responsabilidad es aportar inspiración y hacer que no decaiga la motivación.

-¿Cómo puede ayudar a la gente a hacer aflorar ideas de su inconsciente, o a que les venga justo a la cabeza el tipo de tela precisa? – pregunté.

-¡Bah! Eso es fácil – respondió con una sonrisa maliciosa-. Aunque no lo crea, la mayoría de las personas quieren ser creativas. Las mujeres en especial quieren serlo. Lo único que necesitan es el permiso para intentarlo y el espacio para ponerlo en práctica. A partir de ahí, el resto lo harán solas dejándose llevar por su instinto o intuición.

-¿No deberían ser ellas mismas las que se dieran permiso?

No bien la hube planteado, supe que era una pregunta estúpida. Sabía de sobra que en la vida siempre estamos buscando la validación de otras personas.”

“-No estás perdida, Aggie.(...) Estás justo aquí, donde tienes que estar. Para estar perdida tienes que querer estar en otro lugar. ¿Hay otro lugar concreto donde quisieras estar?

Negué con la cabeza.

- No. Perfecto. Entonces no estás perdida. Estás en una encrucijada, nada más. Te encontrarás bien en cuando decidas qué dirección tomas. No quieras saber con toda exactitud adónde vas. Si sabes adónde vas, significa que seguramente ya has estado allí, y acabarás justo en el mismo sitio de partida.”

“Da igual qué camino tomes porque la paradoja está en que acabarás allí de todas formas”.

“Todo lo que estás buscando ya te está buscando a ti”

“No se puede estar en el ramo y no ser una misma aficionada al quilt. Eso es lo primero que debes saber. Si no te apasiona lo que haces, los clientes lo percibirán como una falta de compromiso y no habrá conexión. Existen muchas herramientas y técnicas que aprender en la confección de colchas, pero lo único que no se puede enseñar es la pasión. Todo el mundo tiene que asumir la iniciativa para encontrar su propia pasión. ‘Sigue aquello que te hace dichoso’.

“El valor no es más que una decisión que tomamos en las encrucijadas”

“La encrucijada puede ser una oportunidad para una renovación de creatividad. Para ello debemos, no obstante, decir “sí” sin temor a la puerta abierta y traspasar el umbral. Lo más probable es que haya desafíos al otro lado y quizá también confusión y caos, pero ahí es adonde conducen las encrucijadas.”

“¿Complicaciones? La vida es complicación. Sólo en la muerte no hay complicación”, dice Zorba en la película Zorba el griego.

“A pesar de las dificultades y el caos, el camino ha de ser expansivo y alegre. Sólo cuando desatendemos nuestras necesidades interiores por culpa del miedo nuestras vidas se vuelven pequeñas y tristes y queda limitado nuestro punto de destino.”

“Creo que es más fácil lograr que la gente dé su aprobación a algo que le gusta que hacer que se oponga a algo que no le gusta.”

“En lugar de cargar contra todo, tiene que haber una manera más creativa y constructiva de hacerlo.”

“A veces la gente no quiere ver alternativas una vez que se ha convencido de que sólo existe una forma de encarar una situación.”

“A veces cuando uno se propone animar y convencer a los demás, acaba convenciéndose a sí mismo”.

“Mis insignificantes problemas no contaban. De todas formas, existe una causa superior”

“Quizá podríamos llamar a este trastorno ‘manías de insignificancia’, y entonces podría considerarse oficialmente una enfermedad espiritual. Así tomaríamos medidas para curarla enseñando a la gente que todo el mundo cuenta, que todo el mundo puede incidir en las cosas, que pensar lo contrario es engañarse.

No obstante, pese a estas reflexiones, tenía una profunda sensación de futilidad y me costaba recuperar el ánimo. ¿Cuándo aprendería que para salir del atolladero no hay por qué aislarse? Cuanto más grave es el problema, mayor es la necesidad de apoyo. Me hallaba en una de esas situaciones que requería el aliento compasivo de los demás. Hacía falta otra mano oculta que entrara en juego.”

“-¿Y qué ocurre pues?

-Ay, no sé, mamá. Es que a veces me siento tan... ¡ahogada! –(...)

- ¿Qué quieres decir?

-Ya sabes que lo pasmaos muy bien juntos. (...) Vamos a sitios estupendo y nos reímos mucho.

-Sí. ¿Y entonces?

-Me siento tan culpable por quejarme...

-Sí. ¿Y?

-Supongo que ahí está el problema. Todos los fines de semana él quiere que lo hagamos absolutamente todo juntos. Siento que no tengo tiempo para estar sola. No puedo ver a mis amigos sin que esté él. Por desgracia, todos piensan que es un gran tipo. Es peor que tener a Susan pegada a los tobillos cuando éramos pequeñas. Siento como si lo tuviera colgado del cuello todo el tiempo. Quiere que comparta todas mis aficiones e implicarse en todo lo que me interesa a mí. ¡Es como estar unidos por las caderas!

Me la imaginé gesticulando con furor mientras descargaba la rabia por el auricular. Jennifer siempre había sido independiente y comprendía que aquello fuera una carga para ella. Necesita aire y espacio. Necesita una relación interdependiente en la que ambos den y reciban, entren y salgan, orbitando uno alrededor del otro por amor, no aferrándose de modo desesperado como medida de supervivencia mutua. Al principio le halagaban sus continuas atenciones, pero ahora...

-En principio las parejas deben compartir sus intereses – señalé.

- Sí, lo sé – (...)

- ¿Le has explicado cómo te sientes?

- Sí. Y el dice que si lo quiero, no tengo por qué sentir deseos de estar sola o con otras personas.

“¡Ay, ay! – pensé. –Si me quieres...” Una de las asociaciones de palabras más manipuladoras y destructivas en una relación. Detesto ver a los jóvenes agredirse con ese tipo de explotación controladora. “Si lo quieres, le debes una actitud de sinceridad”, estuve tentada de decirle.

(...)

-Supongo que porque es inseguro.

(...)

-Sí, aparte está eso – me interrumpió-. Siempre quiere pasar tiempo con su familia. Son buenas personas, pero es como si no pudiera hacer nada sin implicarlos a ellos en todo lo que hacemos. Es como si fueran dependientes o algo así. Supongo que se pega igual a sus padres que a mí. Ahora que lo pienso es posible que toda la familia sea así. (...) La verdad es que no debería quejarme. Me tratan bien – Otra pausa. Era como escuchar una pelota de ping-pong; el vaivén entre la rabia y la culpa-. Quiere que nos casemos.

(...)

-Cariño, eso es una buena noticia, pero como no te veo muy entusiasmada, no voy a felicitarte. Está claro que tienes dudas. Tienes que estar segura de que el matrimonio es lo mejor para ti, y también para Jim. Si a ti no te convence, al final tampoco será bueno para él

-Pero para Jim sería como la muerte que lo dejara. No quiero hacerle daño-gimió

-¡Ay, Dios – pensé -. Y ahora eso. Si me dejas me suicidaré. – Me dieron ganas de decirle -: Echa a correr por piernas, Jennifer.

Con qué frecuencia nos provocamos sufrimiento a nosotros mismos en un vano intento de preservar a los otros. Ella prefería negar su verdad y su integridad por ‘amor’ a Jim antes que tratarlo como a un adulto capaz de bregar con su propio destino. Me resistí a decirle que no tenemos derecho a tomar esas decisiones por otros, a forzar nuestra distribución del tiempo por un sentimiento de compasión por el otro como si fuéramos padres que todo lo saben y éste un niño desvalido. Si la gran mayoría de nosotros a duras penas logramos librar con bien nuestras batallas, menos podemos luchar con eficiencia en las de los otros.

(...)

-Pero yo no quiero romper con él- se lamentó-. Al fin y al cabo, he invertido dos años en esta relación. No quiero volver a empezar de nuevo. Sólo quiero que él funcione por sí mismo y me deje un poco de espacio.

-Jen, sabes que no puedes casarte aferrándote a la esperanza de que alguien cambie- le dije-. Recuerda que no hay más que lo que uno ve. El matrimonio en sí acabará cambiándoos a los dos de una forma que no puedes concebir siquiera aún. No te puedes precipitar en él con la expectativa de cambiar a alguien... y lo mismo es aplicable a Jim. Si él espera cambiarte, se equivoca. Como dices, has invertido ya dos años. ¿Estás dispuesta a invertir el resto de tu vida?

Jennifer se encontraba en un dilema antiquísimo. Los hombres jóvenes van al matrimonio pensando que nada cambiará, que todo va a ser un camino de rosas para siempre, y las mujeres pensando que van a cambiarlo todo. Los hombres descubren que todo cambia y las mujeres que nada cambia.

-Plantéatelo de esta forma, cariño – continué -. De acuerdo con las estadísticas, te quedan seguramente otros cincuenta años de vida y podrías estar casada todo ese tiempo. Eso significa que pasarías otros dos mil seiscientos fines de semana con Jim. ¿Estás segura de que eso es lo que quieres?

(...)

A veces hablando no se resuelven los problemas, pero el solo hecho de oír una voz amiga de alguien que se preocupa puede aliviar el dolor hasta que llegue la solución.”

“Todo el mundo lo es (vendedora) porque, de modo inevitable, en toda relación individual se da una venta. (...) Uno quiere convencer a alguien para que acepte su punto de vista o actúe de la manera que uno quiere. El que siente pasión por algo se convierte automáticamente en vendedor de esa pasión. Sin vender no hay pasión; sin pasión no hay venta. Siempre que se intenta convencer a alguien, se está realizando una venta.”

“-Supongo que ésa es la desventaja de ser joven – continuó con talante filosófico Susan-. Esperamos que la vida sea justa. Seguramente, cuando uno es más viejo, se da cuenta de que no siempre lo es. Entonces se conforma con que sea cualquier cosa, con tal de que sea vida.”

“Un día estábamos arriba, y al siguiente, abajo, como si viajáramos sin parar en la rueda de la vida. Por tanto, no es que la lucha nunca se acabe, sino que es recurrente, de forma inexorable.”

“Jennifer había puesto en entredicho los valores de la abuela. Ella creía que constituyéndose en una persona recta que vivía con integridad quedaban resueltos todos los problemas de la vida. La abuela nos había dado lo mejor de su sabiduría. Sus lecciones tenían que ver con la manera de ser en la vida. Se trataba de un cimiento sólido, pero a cada cual le correspondía descubrir la manera de actuar, de recorrer el camino de la acción y de enfrentarse al mundo. Eso no significa que nunca vayamos a perdernos; las presiones y la confusión de la vida diaria nos hacen olvidar a veces el camino. Las lecciones de la abuela eran tan sólo la brújula que señala siempre al norte: el medio para encontrar el camino de vuelta a casa.

¿Qué es, pues, lo que me mantiene a mí en la brecha? (...)

Al final me di cuenta de que la respuesta era la pasión. Pensé en la rueda de la vida. Si uno se instala en el eje o en el cubo está a salvo, parado en una tranquilidad inmóvil, pero ésa no es la manera correcta de afrontar el mundo. Expresar un “sí” apasionado y participar en la vida implica efectuar un salto de fe hasta el borde de la rueda donde uno se encuentra en los ciclos de subida y bajada. Para decir “sí” se precisa valor, y también para mantenerse en la rueda, a pesar de sus vertiginosos giros.

(...)

Es la pasión la que nos da la fuerza para soportar los baches y el caos con los que inevitablemente se topa en los caminos, y más cuando no hay ni camino.”

“Entonces me acordé de un bloque de quilt que había visto años atrás, denominado Maraña de zarzas. Siempre lo reconocía porque a menudo lo confundía con el bloque Montañas deleitables. Presentan piezas parecidas y, de hecho, son variaciones de un mismo diseño compuesto por cuadrados y triángulos de ángulo recto. En Montañas deleitables, los triángulos que representan las montañas van seguidos en una ordenada fila, encarados en un mismo sentido, como una cadena de montañas. Podrían simbolizar un paraje sagrado de sabiduría donde la lucha por la superación conduce a una mayor proximidad con el cielo. En Maraña de zarzas, las mismas piezas se alternan boca arriba y boca abajo como la caótica y espinosa masa de vegetación a la que alude. Tal como saben conejos y corderos, es difícil pasar por una maraña sin dejar una reveladora muestra de pelambre tras de sí.

Esa noche decidí que mi siguiente bloque de quilt sería Maraña de zarzas, porque de la confusión podía extraer las mismas piezas básicas y reorganizarlas para que fueran Montañas deleitables. De un negativo e irritante zarzal podría brotar la montaña de la serenidad y la gracia. ¿No era aquella la respuesta a la dualidad y el misterio de la vida? De los retos y el caos surge, con esfuerzo, el orden. De la confusión, la paz y la sabiduría. Nuestro cometido es mantener una visión clara, ver con los ojos del amor y la comprensión tanto lo positivo como lo negativo, desplegar los contrarios dentro de nuestro ser. Ahí estaba el final del ciclo de bajadas y subidas continuas entre la lucha y el éxtasis.

“Aprendí que si uno se mantiene en un camino recto, sin desviarse, al final llegará a un sitio conocido.” (En medio de un maizal, en la vida no sé yo...)