15/11/10

Fragmentos de Las noches oscuras del alma (z)




(Último fragmento, es largo, posteo al revés, el último post será el primero, con las debidas referencias a Thomas Moore, etc).

El alma triangulada

Conozco a una mujer que gozaba de un matrimonio relativamente satisfactorio pero aburrido y se sentía poderosamente atraída por un hombre que tenía serios problemas de alcoholismo. Al parecer el deseo de la mujer de mantener una aventura con ese hombre no tenía nada que ver con el deseo de librarse de su marido, sino que representaba la oportunidad de alejarse de una vida excesivamente convencional. Necesitaba vivir experiencias nuevas y emocionantes. Se resistió durante largo tiempo a embarcarse en esa relación, porque, según me dijo, no deseaba trastornar su vida familiar y convencional. Yo no la animé a mantener una aventura, pero exploramos su costumbre de reprimir su pasión debido a la educación que había recibido. Pensé que si lograba resolver ese tema, se evitaría la confusión que le provocaría tener una aventura ilícita. Lo cierto es que tuvo una relación con ese hombre y luego regresó, profundamente cambiada, a su situación familiar. A sus amigos les chocó que no expresara el menor pesar ni remordimientos.

Muchas personas deciden separarse o casarse de nuevo, pero yo no interpreto esos hechos de forma literal. Trato de tener presente el estado del alma. Una solución práctica no significa necesariamente que la crisis haya concluido. Aunque las tensiones se suavicen, es posible que el alma no se sienta satisfecha. Hay que profundizar mucho, teniendo en cuenta que un triángulo es una invitación espiritual para una reevaluación radical de toda la vida. No es un problema que pueda resolverse o subsanarse, sino un misterio al que la mayoría de las personas se enfrenta al menos una vez en su vida.

La vida está llena de triángulos, no sólo en las relaciones sentimentales sino en el trabajo, la familia y la política. Cada vez que uno trata de armonizar dos facciones, aparece una tercera. Durante años he tratado de mantener mi trabajo y mi familia conectados. Trabajo en casa, y a veces imparto clases junto con mi esposa. Mi hija se ha criado entre seminarios para adultos y firmas de libros. Pero no tuve en cuenta un poderoso tercer factor: el mundo me pide que viaje con frecuencia. En muchos aspectos, los atractivos del gran mundo se asemejan a los seductores encantos de una tercera persona. Hasta la fecha, vivimos con las tensiones de este triángulo, tratando de sobrellevar la situación de la mejor forma posible, tratando de hallar nuevas soluciones.

Una vez superado el triángulo, es preciso seguir adelante y afrontar otros retos. Iniciación no es educación y una noche oscura del alma no es una experiencia de la que podamos extraer enseñanzas. Es posible que después de atravesar una noche del alma uno sea más sabio. Que siga cayendo en situaciones complicadas y dolorosas. Es posible que uno no salga de ella convertido en una persona más perceptiva y experimentada, capaz de resolver las complejidades de la vida con habilidad. Pero estará más familiarizado con el amor y quizá más abierto a su creatividad. Quizá sea capaz de atreverse a profundizar en los misterios del amor. Quizá no sean lecciones que usted deseaba aprender, pero posiblemente sean más valiosas de lo que podía imaginar, porque afrontar el amor indefenso significa vivir más plenamente. La lección que nos enseñan innumerables historias y pinturas es que el tormento del amor hace que el alma madure.

Relaciones oscuras

Las noches oscuras del amor que padece el alma no desembocan en un idílico romance. Muchas personas soportan años y a veces toda la vida matrimonios y otras relaciones íntimas que las atormentan y destruyen todo atibo de sosiego. En el peor de los casos, tanto hombres como mujeres padecen situaciones vejatorias de las que no les resulta fácil salir. La noche oscura del alma halla su imagen espejeada en noches literales de temor y angustia.

Uno se pregunta cómo ha podido caer en una situación tan catastrófica y por qué es incapaz de resolverla. Algunas personas parecen sentirse atraídas por las situaciones vejatorias, en las cuales caen constantemente. Podemos imaginar los malos tratos literales como un sustituto de la mortificación alquímica, la laceración y el sufrimiento del alma. Pero el tránsito del amor al odio a menudo forma parte del amor y mantiene el misterio y la dinámica del matrimonio. La higiénica fantasía del matrimonio puede ser positiva y benéfica, pero encierra la relación en una expectativa estática de éxito y felicidad carente de vida.

Con frecuencia las personas hablan y escriben sobre el amor como si se tratara de una situación superficial llena de problemas vitales y emociones interpersonales, pero es algo infinitamente más profundo. Es un misterio en el que participan recuerdos, fantasías y sentimientos profundos. Cuando dos personas se casan, sus almas, como decía John Donne, se mezclan, pero no siempre con buenos resultados. Casarse significa penetrar en el laberinto de la red de experiencias pasadas y presentes de otra persona y dejar que ésta penetre en la tuya. No es de extrañar que al cabo del tiempo uno caiga en una noche oscura, toda vez que el terreno del alma se asemeja a una selva. Por lo demás, es una situación primigenia, que se remonta a la infancia y a los tiempos remotos de la cultura humana.

En las relaciones íntimas entra en juego la saga familiar, al igual que los dramas arquetípicos y míticos que constituyen los cimientos de toda vida humana. El amado o la amada es un cuerpo de personas, algunas pertenecientes al recuerdo y otras al mito, y no siempre es fácil conocer a la figura con la que uno pelea o la figura de la que uno está enamorado. Lo cual no significa que el amor no sea real. La persona amada es tan auténtica como la emoción, pero es compleja y abarca toda la historia personal, carácter y destino, buena parte de lo cual es irrevocablemente misterioso.

En ocasiones los amantes aseguran que cada uno aporta la mitad de la vida para componer un todo. Sería más preciso decir que dos partes de una historia se atraen mutuamente. Una persona agresiva puede atraer a otra que habitualmente desempeña el papel de víctima, de forma que ambas desarrollan sus esquemas incompletos de poder. Una persona cariñosa y maternal, ya sea un hombre o una mujer, encuentra a un ser desvalido y vulnerable para cuidar de él.

Existen numerosos y variados esquemas, los cuales por lo general son sutiles y en gran parte inconscientes. De vez en cuando una relación parece un mito completo y total. Cuando los mitos son sencillos y se viven sin demasiada reflexión, pueden llegar a ser complicados e incluso peligrosos. El propósito de una relación es hacer que aflore la complejidad de cada persona y crear una historia nueva, en la que los motivos comunes se entretejen sutilmente como los colores en un tejido.

El mundo subterráneo del amor

El amor posee su propio mundo subterráneo. Si uno se asoma a ese interior profundo en las situaciones más banales, quizá consiga abrirse paso a través del laberinto del amor. Si no aprecia el alma profunda, es posible que siga girando en medio de la confusión preguntándose por qué comete repetidamente los mismos “errores”. Tiene que iniciarse en los misterios del amor en lugar de en sus técnicas. Debe dejarse arrastrar por él y afrontarlo con inteligencia, dejarse conducir hacia su destino espiritual, en lugar de perderse en la esfera espejeada del amor romántico.

El amor es una noche oscura. Buena parte de las noches oscuras se deben al amor. Cuando consiga renunciar al intenso resplandor de la consciencia y la comprensión, quizá descubra que puede vivir en este mundo de forma más oscura, dejándose llevar por el amor y el deseo en lugar de lo racional y el control. No es preciso que renuncie a su intelecto, pero debe conceder al amor su dominio natural.

Una noche oscura de amor le obliga a replantearse el lugar que ocupa el amor en su vida. Quizá descubra que los amores más corrientes y ordinarios entre sus amigos, sus parientes y con su pareja propician un amor más misterioso que es esencialmente religioso. Su amor se expande para abarcar el mundo y prolongarse más allá del mismo. Los sufís, apasionados místicos de la tradición islámica, dicen que nuestros amores humanos forman una escalera que conduce a lo divino.