28/11/08

La irrealidad de la realidad. Pompas de jabón

Física cuántica. Realidad. Infinitas posibilidades. Cocreación. Mentes plásticas. Dejar de estar pegados a un punto fijo. Evolucionar.

Nuestra mente no es una estructura sólida, cambia fisiológicamente. Las neuronas modifican sus relaciones sinápticas. Un acto que se repite crea una nueva unión sináptica, es lo que llamamos crear un hábito. Por esto al principio nos es difícil ejecutarlo, cuando no hay costumbre, la conexión neuronal concreta para hacerlo es débil, y cuando lo hemos repetido un cierto número de veces se convierte en automático, lo hacemos sin dificultad puesto que dicha conexión se ha fortalecido. Tenemos la sensación de que es habitual.

Esto explica la utilidad, por ejemplo, de usar afirmaciones positivas y trabajar en ellas hasta que se convierta en algo habitual el tratarnos bien mentalmente, una vez establecida una red mental fuerte en este sentido. Se va convirtiendo en lo habitual para nosotros, a la vez que hemos debilitado el viejo hábito (diálogo inútil y negativo, recordar cosas que nos perturban, revivir conflictos repetidamente, etc.) e incluso "borrado" el viejo camino.

Paralelamente, esos mensajes cerebrales hacen que nuestras hormonas segreguen unas u otras sustancias, en función del pensamiento que estamos teniendo. Así un pensamiento agradable repetido un alto número de veces nos hace sentir bien, segregamos más endorfinas (al igual que cuando realizamos alguna actividad deportiva regularmente, recibimos o damos masajes y, en general, con todo acto placentero y reforzante de nuestra autoestima), mientras que si tenemos con frecuencia pensamientos amenazantes, negativos, enfurecedores o tristes, segregaremos más adrenalina, lo que a la larga no es nada bueno para el corazón, sistema nervioso... Y, por supuesto, nos sentiremos peor de forma generalizada. Para nosotros será eso lo normal. Tenderemos a ser más depresivos y negativos afrontando peor cualquier contratiempo y las situaciones problemáticas que se nos presenten.

Pensar menos (usar el intelecto para lo que está, tareas intelectuales, reflexionar sobre nuestra propia vida y lo que nos rodea - por supuesto -, pero no enredarnos en procesos mentales infructuosos y negativos, o recrear una y otra vez la misma situación, sobre todo si es negativa), y tener pensamientos de más calidad hará invariablemente que seamos personas más tranquilas, felices y preparadas ante lo que venga.


¿¡Y tú qué sabes!?





¿¡Y tú qué sabes!? (II) o Dentro de la madriguera





Curiosidades concretas:

Perteneciente a la primera parte: Mensajes del agua.





Perteneciente a la segunda parte: Cómo reaccionamos frente a lo desconocido: ¡¡Socorro!! ¿Quiere decir por ello que no exista?




Eso sí, el circulito y su voz dan ganas de salir corriendo, todo hay que decirlo. Interesante ver los créditos del final, de los CIENTÍFICOS y no científicos que han intervenido en ambas películas.

19/11/08

Revuelto de Raquel con Paco León: "Guay no é"

Orejas y ombligos arios

¡Aquí ya no se hace pipí!



Bueno, vale... en esta traducción no lo dice, pero en la española sí ;)

25/11/08

Me soplan que la frase es de poli de guardería, ya la podía buscar...

Everwood

4/11/08