
AMOR DE PRIMAVERA Y DE INVIERNO
Amé hace mucho tiempo en primavera
cuando el amor para mí significaba
ser la dueña de la persona amada.
Que mi amor le bastara y le sobrara
para vivir feliz y enamorado.
Que su persona fuera totalmente mía,
hasta de su respirar quise ser el aire,
sólo junto a mí, el verdadero amor gozara.
Viví mucho tiempo esta pasión intensa
que me quemó la sangre y me gastó los huesos.
Pasé la primavera, y me llegó el invierno
trayéndome un mensaje de esperanza:
lo mejor de nuestro gran amor
aún no lo habíamos gozado.
Surgió ante mis ojos el más bello paisaje
de un campo inmenso cubierto de amapolas,
que nuestro fiel amor como lluvia generosa
hizo nacer semillas a millares.
Ahora, amar significa para mí
sentir la dicha de que él aún está a mi lado,
que tenemos que gozar profundamente
el tiempo fugaz que nos aguarda,
saboreando recuerdos juveniles,
riéndonos de aquel amor exacerbado,
aprovechando los rescoldos de aquella gran hoguera
ahora que el frío comienza a helar la sangre.
Todas las noches al irnos a la cama
nos damos un beso de amor más verdadero
que todos los que nos habíamos dado antes,
con el tiempo, nuestro amor se ha sublimado.
Y cuando recordamos el loco amor de antaño
con tantos días felices, y tantos amargos,
la inquietante sequía que alguna vez sufrimos,
las fuertes tormentas que juntos amainamos,
el valor y la osadía que tuvimos
de mimar nuestro viejo amor,
de mantenerlo vivo, tanto tiempo entre los dos.
Sin que nada, ni nadie, pudiera cercenarlo.
Hasta llegar a la estación que ahora vivimos
donde el tiempo, es apacible todo el año.
Poema perteneciente al libro "Pido la palabra", de María Camino Oliva, poeta canaria. Este libro se publica en sus bodas de oro.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada