8/9/08

Fragmentos de "Ser MUJER", de Anaïs Nin


(Gracias, Teresa, por el libro)

"Según la cultura norteamericana he pasado muchos años haciendo lo que se define como un trabajo egocéntrico, instrospectivo y subjetivo, un trabajo egoísta. Escribía un diario que me mantenía en contacto con mi ego más profundo, un diario que era un espejo donde se reflejaba mi desarrollo y los intervalos durante los cuales quedaba interrumpido este desarrollo, y que además me mantenía atenta al desarrollo de los que estaban a mi alrededor. Seguí dependiendo del terapeuta durante tantos años porque él me liberó del sentido de culpabilidad cultural y me proyectó hacia nuevos ciclos. Cada ciclo era un drama distinto. El primero fue la relación con el padre ausente, el segundo la relación con la madre de quien aprendí el concepto del sacrificio femenino, y el tercero la afirmación de mi propia voluntad creadora. Un último y sintetizador análisis realizado por una mujer me condujo finalmente a la armonía entre todas las partes de mí misma. Pero sólo cuando se publicaron los diarios y su utilidad para los demás quedó demostrada, me liberé totalmente del sentido de culpabilidad. Lo que confirmaba de nuevo el punto de vista del doctor Rank, es decir, que todo lo que nosotros logramos es en el fondo nuestro regalo a la sociedad y a la vida colectiva. El doctor Rank sospechaba, lo mismo que yo, que las actividades de grupo debilitan nuestra voluntad. Es posible que sean un consuelo para la soledad, pero no fomentan la voluntad creadora individual. Es necesario dejar esto bien sentado antes de participar en las actividades de grupo. Para el doctor Rank el logro supremo era esta voluntad creadora que podía resistir toda clase de lavado de cerebro. Así, muchas veces, en agrupaciones femeninas he visto a mujeres que solamente traían al grupo problemas personales, problemas neuróticos que deberían haber sido resueltos con la terapia porque el grupo no está preparado para solucionar estos problemas. No deberíamos traer a la colectividad un ego incompleto, afligido, caótico, confuso, enfermo o herido."

(...)


Hablando de D. H. Lawrence:


"Sus temas favoritos, semejantes a los de sus novelas, se reducen a una extrema sencillez. A veces su fidelidad al diálogo común es excepcional como ocurre en The Daughter-in-Law, donde suple un lenguaje coloquial taquigráfico por un dialecto hablado que para mí es casi ilegible. Nos deja ver un ambiente de pobreza. Le interesan las normas sencillas de la vida diaria que ayudan a contener los estallidos de la emoción. A estas normas les da un significado ritual que expresa estados íntimos del espíritu. Servir la comida, las descripciones de la comida, lavar, planchar, doblar sábanas, cocer pan en el horno, hacer camas, encender lámparas o velas; estas cosas son anclas y raíces para impedir las explosiones emocionales."


(...)


"En el taller de un diario.


El concepto erróneo de que la vida extrovertida es superior a la exploración del ego, y por tanto a su creación, fue desmentido por la desintegración de la personalidad, la dependencia de la terapia, la confusión y el caos que dominan nuestra cultura."


(...)


"El Taller del Diario se convierte en un santuario 'porque proporciona una situación protegida, a salvo de las presiones del mundo, en la cual un individuo puede volver a valorar con tranquilidad su relación con su vida'".


(...)


"Progoff subraya la necesidad de eliminar toda censura y todo juicio. Cree que son factores inhibidores demasiado utilizados por una cultura intolerante y perjudiciales para la creación espontánea del yo. (...) Existe una diferencia entre juicio y evaluación; la evaluación es creadora y el juicio no lo es."


(...)


"La atmósfera física que rodea el trabajo es también importante. Ante todo Progoff señala la importancia de la relajación, y finalmente del silencio y la paz necesarios para el viaje interior.


Siguiendo el modelo de Progoff se recrea todo aquello que nuestra memoria y nuestra conciencia han rechazado, revelando un cofre del tesoro de sueños, pensamientos, recuerdos y experiencias. Nuestra cultura extrovertida, al negar la necesidad de intimar con nosotros mismos, destruye la posibilidad de intimidad con los demás. Este valioso experimento que recrea a un ser humano, le pone inevitablemente en condiciones de percibir más en las vidas de los otros.


El uso excesivo de la terapia procede de nuestra incapacidad para poner orden y cohesión en nuestras propias vidas, para desarrollar un profundo conocimiento de nosotros mismos, y de no tener un lugar para comunicarnos con nuestros yoes desenmascarados. Esta comunión es vitalmente esencial. (...)


Habiendo aprendido a conversar con nosotros mismos, podemos entrar en una extensa gama de diálogos: Algunos diálogos podrían reanudar los que fueron interrumpidos por la muerte, una pelea o cualquier otra causa; otros diálogos podrían tener lugar con alguna persona de nuestra elección. 'Llevamos en nuestro interior huellas de relaciones con posibilidades irrealizables'. Conocemos un infinito número de diálogos con seres perdidos en la muerte, con otros perdidos por una separación, con figuras del saber, con todos aquellos que influyeron en nuestras vidas.


La falta de intimidad con uno mismo y, por consiguiente con los demás, es lo que creó la gente más solitaria y más alienada del mundo. Progoff demuestra fundamentalmente que 'el proceso del desarrollo de un ser humano, el proceso del cual resulta una persona íntegra, es esencialmente un proceso interior'."

1 comentario:

Teresa dijo...

gracias a ti, por el recordatorio ;)

besitos!!!