27/8/08

Lecturas del verano




Apartado "MUJERES Y HOMBRES"


En pro del hombre sensible.


(...) Un nuevo tipo de hombre que armonizaba con el nuevo tipo de mujer. En la Universidad se ayudaban mutuamente, se contestaban uno a otro sus poemas, se escribían cartas haciéndose confesiones y autoexaminándose, valoraban su relación y le dedicaban cuidados, tiempo y atención. A ninguno le gustaba la sensualidad impersonal. Los dos querían trabajar en algo que amaban.


Conocí muchas parejas que encajaban en esta descripción. Ninguno de los dos dominaba. Cada uno trabajaba en lo que sabía hacer mejor, compartían las tareas sin importunarse, sin necesidad de crear papeles ni establecer límites. Su rasgo característico era la amabilidad. No existía la noción del cabeza de familia. No había necesidad de afirmar cuál de los dos era el que suministraba los ingresos. Habían aprendido el arte sutil de la oscilación, que es muy humano. Ni la fuerza ni la debilidad son cualidades fijas. Todos nosotros tenemos nuestros días fuertes y nuestros días débiles. Ellos habían descubierto el ritmo, la flexibilidad, la relatividad. Cada uno tenía conocimientos e intuiciones especiales que aportar. La guerra de sexos no existe en estas parejas. No hay necesidad de redactar contratos sobre las reglas del matrimonio. La mayoría no sienten la necesidad de casarse. Algunos quieren tener hijos y otros no. Los dos están enterados de la función de los sueños - no como síntomas de neurosis sino como guías que indican el camino de nuestra naturaleza oculta -. Saben que cada uno de ellos está dotado de cualidades tanto masculinas como femeninas."


...Suena demasiado utópico, ¿existirá realmente eso? ¿Es deseable? ¿Estamos preparados? Misterio...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, desde luego que existe ese vínculo no territorial, pero parece que sólo puede darse entre personas que han tenido escenas límites. La inteligencia, entonces, es espontánea, y la libertad del otro no necesita ser defendida, tan sólo es. Anäis escribía en tiempos sombríos de preguerra y era una visionaria, pero tampoco pudo demasiado con su neurosis y a la hora del amor, dejó olvidada su teoría. Quizá lo más acertado es comenzar a preguntarnos si el amor que buscamos es real o apenas una ficción de nuestro Ideal, aquel que deberíamos revisar a cada rato. Saber que la pareja no puede ser nuestro eje de la existencia sino un complemento vital para ir a dejar nuestras huellas en el mundo con un compañero. Y desde luego, que este compañero coincida en la misma necesidad.
saludos
Amaranta

Teresa dijo...

sí, sí, sí... besos guapa, me encanta la foto de abajo ;)

Silvia dijo...

Amaranta: profunda reflexión. De acuerdo en mucho. Lo que no entiendo es ¿escenas límite? ¿Es esa la forma de encontrar la libertad espontánea, imperecedera e "in-arrebatable". Yo creo que esta libertad es objeto también de revisión continua.

Las coincidencias con el compañero creo que duran un tiempo, cuánto depende del caso, claro.

Pero sí, creo que este texto es tan "pretendidamente igualitario" y por otra parte tan bálsamo después de situaciones duras, que claramente lo escribe alguien que vive ¿una de esas escenas límite?

Besitos.,

Teresaaaa: linda, guapa. Gracias por el piropeo :*

Anónimo dijo...

Escena límite por situación límite. La muerte, por ejemplo. Dudo que la médica canaria que salió disparada del avión, pueda regresar a un amor no correspondido o a una obstinación apasionada. Los nacimientos a otra cosa son posibles gracias al dolor pero también como resultado de un cachetazo existencial. ¿Qué estamos haciendo, cuando ilusionamos amar a alguien que nos rechaza? ¿Es amor o sólo una herida narcisística que nos remite a nuestra historia, y que ni siquiera es de la vigencia? En un mundo apolítico y tedioso como el actual, fuera del consumo, nos queda creer que el amor será lo que dé sentido a la vida. Entonces, salimos a buscarlo en otra dimensión ilusoria, la instantaneidad de los milagros (como decía Proust), y lo que es peor aún, la red. Esa invención del inconsciente que llamamos amor sólo puede ser real cuando es producto de una construcción, vale decir, si existen objetivos comunes en dos personas, -alejados de la sexualidad como fin-, y luego de un reconocimiento en otros aspectos (ideológicos, éticos, estéticos, etc.), ambos descubren algo que los liga.
Pretender encajar con un otro semejante nuestra historia fantasmática de entrada (ya pasada la fase fugaz del enamoramiento) es un empecinamiento pasional, y por lo tanto, vano. Lo estable se opone a la pasión, lo cual no quiere decir que no sea divertido y rico. Por eso digo que hay que revisar esas matrices simbólicas que creemos tan ciertas y en cambio, nos traicionan a la hora de elegir...
saludos
Amaranta

Silvia dijo...

Lo que da sentido, estímulo, vida... es el AMOR con mayúsculas, que poco tiene que ver con ilusiones (se trata de VER la REALIDAD), y tanta disquisición sobre la pretendida pareja. Quien vive amor puede o no que tenga una pareja. Amor no es pareja, aunque entre dos personas claro que puede darse amor, lo natural es que se diera entre TODO, pero ahí andamos.

Una vez en un estado de amor, es momento de discurrir sobre estas cosas, pues es momento de lucidez. El resto son entretenimientos mentales, vamos, una paja mental.

Besos.,