7/5/08

La inteligencia que comprende y la inteligencia que inventa



"Hay inteligencias pasivas e inteligencias activas. Inteligencias receptivas e inteligencias productivas. Leer es una actividad receptiva. Asimilo lo que leo. Disfruto con lo que leo. Ambas cosas son maravillosas, y así lo expusimos en La magia de leer, pero son tan sólo el trampolín que nos permite dar el salto expresivo. Leemos para crear.

Los teólogos medievales seguidores de Aristóteles distinguían entre un "entendimiento paciente", que recibía la información de fuera, y un "entendimiento agente" que producía el verbum mentis, la palabra mental. Y consideraban que éste era el acto principal de la inteligencia: proferir. "En el principio fue la Palabra", dice San Juan. La palabra proferida, claro está. Por eso debemos prolongar el interés por la lectura con el interés por la elocución, por la escritura. Esto formaría parte de un enfoque pedagógico más general, centrado en el elogio de la actividad creadora. La pasividad, la pereza, la inarticulación de la experiencia, nos parece un fracaso de la inteligencia. En la vida real tenemos que tomar decisiones, relacionarnos, participar en política, resolver problemas, buscar un trabajo, formar una familia, educar a unos hijos, hacer ciencia o arte o inventar aparatos o crear una empresa, y todo esto son actividades expresivas, a su manera. También, por supuesto, tendremos que contemplar la belleza de la realidad, pero la contemplación no es un acto pasivo - como lo es ver la televisión - sino el acto que permite, gracias a la luz que proyectamos, que emerja clara la belleza de las cosas."

2 comentarios:

t7 dijo...

Luego están los que le gritan a la televisión activamente...

Silvia dijo...

y los que escriben como robotitos, sonríen, se dan la mano y se pelotean para poder mantenerse en.

Yo digo: a ser pasivos cuando nos dé la gana, a ser activos cuando nos dé la gana.