"No creo forzar el análisis al decir que en la ira actúan los cuatro ingredientes del balance sentimental: la situación real y los deseos que son interrumpidos, por de pronto. Pero también las creencias. La influencia del aprendizaje, de los hábitos educativos y de las normas sociales así lo prueban. Por ello hay grupos y culturas más agresivos que otros. La última partida del balance hacía referencia a la idea que el sujeto tiene sobre sí mismo. También aquí el estudio de la agresividad nos proporciona una confirmación. Muchos sujetos mantienen su conducta agresiva porque encuentran en ella una fuente de orgullo personal. En las culturas agresivas que prestigian las proezas bélicas, los individuos están orgullosos de sus estallidos de violencia. Nuestra cultura también valora modelos agresivos, porque confunde la capacidad para enfrentarse a un obstáculo con el deseo de destruirlo."
Imagen tomada de: http://letrasprofundas.blogspot.com/
La llamada de la aventura es la promesa de una intensificación de la vida. También la intensifica la ruleta rusa, el asalto a bancos, el juego de la bolsa y muchas cosas más. El amor procura una experiencia intensa, pero no toda experiencia intensa es amor."
"Como dijo Aristóteles, amar es querer el bien para alguien (Ret. 1380b). Éste es el último criterio del amor, que es distinto a los demás. Los otros, de una manera o de otra, beneficiaban al sujeto, mientras que ahora es el objeto amoroso el beneficiado. Hay, pues, dos direcciones distintas en el amor, una que comienza en la necesidad del sujeto, que hace aparecer el objeto amado como valioso; y otra en que el objeto valioso se destaca con una gran autonomía, que aparece, sin embargo, solo en el sentimiento. Es, por lo tanto, un sentimiento que concede la gran libertad."
"Cada uno de los niveles amorosos que he señalado - el deseo, el dolor de la ausencia, el gozo en la posesión, la afirmación de la existencia ajena y la necesidad de su felicidad - pueden llamarse, sin duda, amor, sabiendo que sólo el nivel último, que integra a los demás, alcanza la totalidad de la experiencia. Se trata de una experiencia integradora y por ello muy compleja.
Cuando la persona amada alcanza esa autonomía asombrosa, aparece otra característica del amor que Sartre también contó, aunque de manera sesgada. Quien emerge de ese sentimiento es un ser dotado de una cualidad muy especial. El sujeto quiere ser querido por esa persona. Pero solamente después de alcanzar, en el propio sentimiento, su autonomía. El sujeto quiere ser amado precisamente por esa persona libre, independiente, valiosa en sí. Surge así un carácter contradictorio del sentimiento: amar, entre otras cosas, significa querer ser amado. Si hacemos una sustitución en la frase - parecida a las que se hacen en matemáticas - aparece un fenómeno muy curioso. Atienda el lector para no perderse en el trabalenguas.
Hemos quedado que amar = querer ser amado. Si sustituimos esta palabra, resulta que amar = querer que el otro quiera ser amado por mí. Si todavía realizamos otra sustitución, tenemos que amar = querer que el otro quiera que yo quiera que el otro me ame. Así podemos llegar a un círculo interminable de solicitaciones de amor. El sentimiento se introduce en un juego interminable de espejos paralelos, que Sartre consideraba como prueba de imposibilidad, pero que también puede interpretarse como prueba de perduración."
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