1/4/08

Tres pequeñas piedras. De la formación geológica de los recuerdos


Ella se agacha a recoger una pequeña piedra en una excursión a Pompeya. No pregunta lo que es. Así puede permanecer ilusionada. Quizá sea un trozo de mosaico, quizá unos fragmentos de lava se incrustaron en otro tipo de roca durante la erupción… Le gusta sentir en su mano algo que la conecta con aquellas personas de tiempos lejanos.


El teleférico asciende hacia el Teide. Los pasajeros se sobresaltan a cada poste, con su característica caída tras pasar la rueda de la polea. Llegan hasta el enorme estofado con guisantes. Ellos son los guisantes, que deciden llevarse un poco de estofado volcánico en forma de pequeña piedra prohibida.


Comen alcachofas con almejas. Él muerde algo duro y redondeado. Parece una perla en pleno proceso de formación. Juegan con el objeto sobre la mesa zaragozana. Puede que sólo sea una pequeña piedra, pero quieren seguir imaginando que un día entró un elemento ajeno en la almeja viva y que tienen ante sus ojos una joya.


(Texto coescrito y publicado conjuntamente por Sara Ruiz y Antonio Tausiet)

4 comentarios:

Ariam Ram dijo...

Es curioso, yo también tengo esa manía SILVIA, me traje piedritas del Timanfaya, lo poquito que pude tocar, son un tesoro... Las recojo de cada mar que visito, incluso me trajeron unas (supuestamente) del Castillo de Drácula, jajajaja, y las guardo como algo extrañamente mágico(nunca pude convencer a mi ex marido para que me regalara un trozo que tenía del muro de Berlín... Aunque eso no sea para tener un buen recuerdo más que del hecho de que cayó).

Vengo a agradecerte tu visita... A dejarte lo que allí te dejé escrito:

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SILVIA, me ha encantado lo que has dicho, puede parecer una nimiedad pero no lo es en absoluto. Antes que pedir perdón hay que decir lo siento, si hemos hecho daño no podemos exigir que ese daño sea reparado de inmediato. Nosotros mismos debemos entender que no podemos perdonar inmediatamente si el daño ha sido grande.

Y sin embargo hacemos ambas cosas, imponer que nos perdonen e imponernos el perdonar...

También deberíamos aprender a exigir, al menos, razones que nos auden a entender por qué algien nos ha dañado, deberíamos de poder hacerlo... Pero eso también forma parte del daño a veces, no recibir razón alguna aún pidiéndola o necesitándola.

Con respecto a los comentarios ya ves que no puedo quejarme. Aprendo de cada uno de ellos y tras cada uno de ellos hay personas estupendas aportando...

Por lo demás muchísimas gracias SILVIA y bienvenida.

Un beso.

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Me sorprende que me enlazaras felizmente, así que te correspondo con toda la alegría del mundo.

Otro beso!

Silvia dijo...

Lo primero agradecerte tu visita, reciprocidad de enlace y comentarios! :D

Tengo otra piedrecita con incrustaciones doradas que cogí haciendo senderismo por los Pirineos. Verás, me recuperaba de una coxigodínea que me dejó fuera de circulación un tiempo, cuando creí que no podía más la cogí en plan "darme fuerzas" con algo y la tengo aún por ahí.

Del perdón te comento alguna nueva cosilla en tu blog y así puede seguirse el hilo.

Seguimos hablando. Más besitos.

carmen dijo...

me encanta el titulo de este articulo....graciasss

Silvia dijo...

y a mí tu perfil, qué mujer más interesante!!

Gracias a ti por la visita, vuelve pronto.,