22/2/08

La buena leche

Hace mil años iba con mi prima en un autobús por Gran Canaria que paró en la esquina del ambulatorio Sanjurjo. Una persona (no recuerdo si hombre, mujer o qué) se agachó a acariciar muy tiernamente a un chuchillo vagabundo que andaba miedoso y medio perdido. Quedó bautizada como la esquina de la buena leche.

Hace poco estuve unos días en París por primera vez. Aparte de lo grande, evidente, bello e impresionante hay otros detalles menores pero que he querido poner aquí. Por ejemplo este gato:




Vivía en el hotel donde nos quedábamos y solía dormitar en este sofá. Era el rey. También pude ver otras mascotas (perros) en cafeterías cuando desayunaba, etc. Me sorprendió lo bien tratadas que eran, aquí las echaríamos a patadas por motivos de higiene, etc. Me gusta el concepto que tienen por allí de mascota, aquí las tratamos mucho peor.

2 comentarios:

Pirluit dijo...

Cuando estuve por Bruselas, nos paramos mi amigo y yo a tomar un refresco en una cafetería (hacía un calor horroroso), y un precioso gato blanco y negro acudió presto a tumbarse en el mármol fresco del velador, entre las bebidas frías. Estaba muy limpio y bien cuidado, y en ningún momento nadie hizo ningún ademán para echarle, ni siquiera el dueño del establecimiento. Tampoco el gato parecía ni plantearse la posibilidad de que tal cosa pudiera pasar, de que lo echaran de su territorio, pues ronroneaba y se dejaba acariciar como lo más normal, todo aplanado y con las patas extendidas y la barrigota pegada al mármol.

En cambio, hoy he visto en la tele como cierto individuo costarricense, que se cree y se pretende un artista, ha expuesto en una sala una "obra de arte" consistente en un perro amarrado, que pasó sin agua ni comida varios días hasta que murió de hambre y sed, ante la mirada indiferente de los visitantes de la exposición, de los dueños de la sala y demás morralla humana. El tipejo se justifica diciendo que exhibir la agonía del perro era una forma de hacer arte como cualquier otra, y que el perro, que era callejero, se hubiera muerto igual.

Contrastes.

Silvia dijo...

Increíble que ningún colectivo propestara en defensa del animal, increíble el tipo.

Besitos.