28/1/08

Relato de hace cuatro años o más...


LA NOMADA DE EMPRESAS

Soy lo que llamamos una “nómada de empresas”. Viajo por diferentes lugares trabajando en diversos establecimientos. Cuando empiezo cada actividad lo hago fresca e ilusionada, con el tiempo la actividad se vuelve rutinaria, decae la emoción y preparo la partida hacia un nuevo lugar. En muchos sitios me han hecho ofertas muy tentadoras, pero aceptar va en contra de mi naturaleza y cuando lo he hecho he enfermado. Así que ahora no acepto, lo explico una y otra vez, doy las gracias y me vuelvo a marchar.

Casi todo el mundo reacciona bien, pero no lo entienden, creen que algo funciona mal dentro de mí, que no tengo ambiciones, que huyo o que estoy algo loca. No se dan cuenta de que es mi naturaleza. Soy así, soy una nómada de empresas. También me preguntan qué ando buscando. Yo al principio también me lo preguntaba, hasta que me di cuenta de que no busco nada, el camino es en sí mi vida, no una ida hacia algo. Igual que ellos creen estar haciendo algo año tras año en el mismo punto, yo siento que estoy haciendo algo empresa tras empresa en el mismo año.


Con el tiempo se va volviendo más difícil de explicar. La gente que me contrata necesita una explicación coherente. No quieren contratar a alguien inestable, o bien piensan que me ocurre algo malo si he estado en tantos sitios y no me han querido dejar en plantilla. No se creen que sí han querido dejarme, que soy yo la que no quiere quedarse.

Y también se vuelve más difícil para explicármelo a mí misma. El engaño de la necesidad de seguridad crece con los años. Uno piensa que puede ocurrirle algo, aparte de que será más difícil que me contraten a partir de una cierta edad, y entonces puede que me quede con algo peor que las oportunidades que me ofrecen ahora, pero... es que siento que no. No quiero verme como todas esas personas que bajan a desayunar mecánicamente, que están grises, con caras grises y conversaciones grises. No quiero que mi cerebro se vuelva gris también.

Ahora vuelvo a encontrarme en la encrucijada. Quieren ofrecerme algo, el “mayor honor” para mi carrera. Para mí es un trabajo que no me gusta y me coloca en una posición incómoda. Mi cuerpo se resiente, me salen molestias por todas partes. ¿Lograré no dejarme arrastrar por la tentación y pensar por mí misma? ¿Seguiré ejerciendo el encanto que me permite ser sincera, rechazar y salir bien parada? Y, por último, ¿seré capaz de negociar para quedarme en un puesto intermedio, más cómodo y con menos responsabilidades incomodas? ¿Seré una mística o una enferma de Peterpanismo?

4 comentarios:

Tausiet dijo...

¿Mística o peterpánica? No sé, pero seguro que sí adorable. Besicos nómadas.

Silvia dijo...

Mmmmm, gracias y besitos cariñico. Nomadismos parisinos...

entrenomadas dijo...

Coincido con Tausiet, una nómada adorable.

Un abrazo

Silvia dijo...

Muchas gracias, entrenomadas. Estás en tu casa. Otro abrazo para ti.