14/12/07

Fragmentos de "El despertar del corazón budista"


"El despertar del corazón budista", Lama Surya Das, editorial Edaf.


Libro básico que presenta la doctrina del budismo. Sencillo, incluye varios ejercicios de meditación y ejemplos muy asequibles.


He omitido expresiones como "iluminado", "karma", etc. para rescatar únicamente la sabiduría psicológica del texto. No creo en la teoría de la reencarnación o el karma, sí en la introspección (no es que sea una creencia, como si todo fuera cuestión de religiosidad ahora), en desarrollar recursos (utilizar una inteligencia más profunda, en un estado de quietud mayor al acostumbrado hoy día por norma general, autoconocimiento y éste último como primer paso tras la autoobservación para poder poner en marcha técnicas de "control" emocional) y en el proceso de maduración de la persona.


"Cuando usted se encuentra con una persona que tiene verdadera presencia interior, descubre que posee una sorprendente autenticidad, que incluso puede resultar un poco impresionante por ser tan sincera, tan real y honesta. Usted percibe una sensación de mando que irradia de esa persona que tiene presencia interior... No es sólo carisma. La persona con auténtica presencia interior ha trabajado mucho consigo misma y ha realizado un adecuado viaje interior. Se ha ganado esa presencia auténtica dejando ir, renunciando a las comodidades personales y adecuando su mente."


Chogyam Trungpa Rinpoché


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"Reconectarse a su propia verdad.


1. Sea natural.


¿En dónde se encuentra más cómodo y natural? Piense en los lugares y en las actividades que le hacen sentirse más seguro. Piense en la gente que le hace sentirse como usted es. (...) La comodidad y la naturalidad estimulan la salud. (...)


2. Sea sencillo.


Cuando se relacione con los demás, intente mantener su lenguaje y su comportamiento con los demás de la forma más sencilla e íntegra posible. Trate de que su comportamiento consigo mismo sea también sencillo. No se complique con conversaciones rebuscadas ni con monólogos interiores. Haga una comida sencilla; dé un sencillo paseo; haga sin prisas una sola tarea casera; siéntese en una silla y mire los árboles y el cielo. Cuando hable, preocúpese de ser absolutamente sincero. Trate de no añadir nada innecesario o superfluo a su vida. Recuerde las inmortales palabras de Thoreau: "Simplificar, simplificar, simplificar".


3. Líbrese de su tendencia al control.


A medida que va realizando su trabajo interior y se va haciendo más auténtico, intente liberarse de algunas de sus ansiedades y tendencias a controlar las situaciones y a los demás. Resístase al impulso de comprometerse innecesariamente con los resultados. No se esfuerce indebidamente por hacer que las cosas sucedan como usted quiere que sucedan. Limítese a descansar y a disfrutar del momento. Deje que los otros sean libres. Séalo usted también. Deje ser.


4. Sea auténtico.


Aparte todas esas historias sobre usted y sobre los demás. En vez de eso, trate de ser como un niño, y experimente las cosas como si lo hiciera por primera vez. Pregúntese: "¿Qué es lo que siento, realmente? ¿Qué es lo que deseo? ¿Qué es esto?". No se sienta erróneamente influenciado por valores y situaciones externas. Sea sincero y firme con usted y con los demás. Viva momento a momento, como un ejercicio voluntario de concienciación y centramiento.


5. Permanezca abierto al mundo que lo rodea.


Sea inclusivo y sepa aceptar las cosas. Procure no juzgar ni criticar. Despréndase de algunas armaduras; invite a los demás y comparta con ellos sus experiencias. (...) Controle y revise menos; aprecie más; saboree las cualidades de lo que se presente ante usted.


6. Permanezca atento.


Preste atención y sea consciente de su vida, momento a momento. Relájese y déjese ser. (...) No permita que los juicios superficiales entren a formar parte de la realidad. Preste atención al presente. (...)


7. Sea sabio.


Practique el desapego y el dejar ir lo innecesario. Libérese de los viejos juicios y actitudes. Libérese de las viejas heridas y enfados. Libérese de los viejos prejuicios, de las concepciones previas y de las predisposiciones. Cultive un penetrante sentimiento de discriminación y discernimiento, vívidamente despierto y agudo. Vea si realmente puede pensar por sí mismo y tomarse las cosas tal y como son.


8. Sea espontáneo y deje que su energía fluya de forma natural.


La espontaneidad es algo natural y auténtico. No se sienta inhibido al expresar una energía positiva. (...) Que no le asuste bailar, jugar o simplemente hacer el ganso. (...)"


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"Me gusta aconsejar a la gente que siga una práctica de atención en cuatro pasos como forma de manejar sus emociones.


1. Dese cuenta de lo que siente.


No rechace ni oculte lo que está sintiendo. Dese cuenta sencillamente de cada sentimiento que surge y llámelo por su nombre: ira, orgullo, celos, codicia, lujuria, irritación o desagrado.


2. En lugar de rechazarlo, acune el sentimiento con amor y atención: abrácelo conscientemente.


Reconozca el sentimiento por lo que es; simplemente, un sentimiento que está surgiendo. No se enoje con usted ni con el sentimiento, pero tampoco permita que lo domine y lo arrastre.


3. Utilice la atención discriminadora para reflexionar sobre lo que está sintiendo.


Analice y examine el sentimiento. ¿Ha tenido una reacción impulsiva? ¿Está justificado su sentimiento? (Quizá sea una respuesta razonable).


4. Compórtese de un modo intencional y sabio.


Decida sabiamente cómo ha de reaccionar a lo que está sintiendo en ese momento. Recuerde que no importa lo fuerte que pueda ser su sentimiento presente, porque nada permanece igual. Ese sentimiento cambiará, y otro tomará su lugar. Teniendo eso en mente, trate de ver con una perspectiva amplia; (...) para hacer la elección adecuada a la hora de actuar.


Cuando manejamos conscientemente nuestros sentimientos, nos volvemos emocionalmente más estables, seguros y dignos de confianza. A través de la fuerza de la introspección, nuestras respuestas se vuelven más equilibradas y se hallan más en línea con lo que está sucediendo."


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"Mantener nuestras relaciones de forma auténtica y sincera.


Las mejores relaciones que tenemos son las auténticas y las reales. En ese tipo de relaciones no hemos de pretender nada; no tememos conocer a la otra parte, ni tampoco nos da miedo que nos conozcan. Las relaciones reales se ven fortalecidas por la autenticidad y la sinceridad. Esto ya lo sabemos de forma intelectual, pero en la relación del día a día resulta demasiado fácil caer en los comportamientos habituales que son, básicamente, autodefensivos y egoístas.


Una gran parte de la práctica contemplativa budista se refiere a la atención. Procuramos mantenernos en el momento presente, en el ahora, y nos observamos atentamente. Al observarnos, nos damos cuenta de las actitudes innecesarias y autodefensivas; al observarnos, aprendemos a dejar ir los comportamientos inauténticos que nos mantienen apegados a la rutina de nuestra vida."


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"Esté presente para los demás.


Estoy aquí para ti."


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"Lenguaje consciente. Relaciones conscientes.


Lo que nos decimos a nosotros mismos conforma las relaciones que mantenemos con los demás. Y lo que les decimos a los demás da forma a las relaciones que mantenemos con el resto del mundo. Si hay algo que cualquiera de nosotros puede hacer para mejorar de manera automática la calidad de nuestras relaciones, será el mostrarnos conscientes de lo que decimos y de cómo lo decimos. Todas nuestras relaciones se modifican y transforman cuando también nosotros nos transformamos y modificamos nuestra manera de hablar."


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"La verdad del 'dolor' y del sufrimiento.


Toda vida incluye alegría y tristeza. Nos gustaría limitarnos a la primera y olvidarnos de la segunda; pero resulta mucho más inteligente, hablando en términos espirituales, utilizar cuanto encontramos en nuestra vida como si fuera trigo para el molino del despertar. Chogyam Trungpa Rinpoche solía decir que cuanta más basura encuentres en tu camino, mejor crecerán tus flores espirituales, siempre que sepas utilizar la basura como fertilizante. (...) Cuando aplicamos esta visión a los altibajos de la vida, desarrollamos una valentía increíble, curiosidad y una gran pasión por vivir."


Añadir aquí una matización en cuanto a las consideraciones finales del libro que alude "el ofrecer la otra mejilla", etc. La forma en que se plantean estos textos nos puede llevar a la interpretación errónea de que fomentan la pasividad total ante cualquier aspecto de la vida, una actitud indiferente y desinteresada puesto que las cosas van a presentarse igual, ya pasarán, hay que aceptarlas como son; o incluso una actitud benevolente frente a agresiones externas, bien por unas circunstancias determinadas o una persona concreta. Nada más lejos de la realidad. Cuando nos encontramos frente a situaciones de abuso, somos testigos de las mismas, o estamos involucrados en cualquier situación de injusticia en la que podamos actuar (bien defendiéndonos de ella o modificándolas en los casos en que esto sea posible) debemos actuar. Eso sí, actuaremos con mucha más eficacia si lo hacemos centrados y con la percepción más clara posible de las cosas. La meditación prepara a la persona para estar en una actitud de 'alerta tranquila', disminuye el diálogo interior que no la lucidez (no se trata de atacar el uso de la inteligencia sino de no dejarnos enredar en nuestra propia mente y usarla para lo que está destinada; que no nos gobierne), induce a la calma y crea las condiciones internas necesarias para crear un estado duradero de bienestar que será cada vez más independiente de las circunstancias externas. Cuando sea necesario actuaremos sin dejarnos ofuscar o enceguecernos en la medida de lo posible, dando como resultado una acción clara, centrada, lúcida, acertada.