23/11/07

Jardines, veleros, sentimientos, problemas del vivir y del convivir







"Crónicas de la ultramodernidad"



"¿Cómo podemos hacer habitable la realidad? Lo hacemos, al menos, de tres maneras (...). Explicándola, transfigurándola, transformándola. De lo primero se encarga la ciencia, de lo segundo el arte, de lo tercero la ética. ¿Cuál es la fuente originaria?"

Marina advierte que la época de "la era de la información" ha pasado. Debido al exceso, ésta es la de la "evaluación de la información", tarea que propone a los filósofos. Separar lo relevante de lo superfluo.

Analiza un movimiento contradictorio de fusión (globalización) y fisión (nacionalización). "La economía se mundializa, los corazones se nacionalizan, y las cabezas no saben lo que hacer."

"Creemos que el conocimiento es importante, pero son los sentimientos los que nos hacen felices o desgraciados. (...) La solución más sencilla es aferrarse a uno de los dos términos de la contradicción y eliminar el otro. Así hacen todos los fanáticos y todas las avestruces. (...) Los lógicos y matemáticos que han estudiado las paradojas saben que sólo se solucionan subiendo de nivel. Las contradicciones se resuelven por elevación."

El autor nos habla de muchos temas, intentando dibujar el plano sobre el que nos movemos actualmente, con todos sus elementos - abundantes por el exceso de información de hoy día - y las redes que se establecen entre ellos.


INTELIGENCIA:

"Los grupos pueden ser más o menos inteligentes. Entiéndanme bien. La inteligencia como facultad psíquica se da sólo en personas concretas, pero la capacidad de creación artística, científica, social o política surge, se fomenta o se dificulta en los grupos donde esas inteligencias personales viven, grupos que pueden ser más o menos inteligentes, más o menos aptos para resolver los problemas. Podemos hablar, por ejemplo, de familias inteligentes y de familias torpes. Aquéllas facilitan una buena instalación de sus miembros en la realidad, transmiten visiones ajustadas, no sesgadas ni sectarias, del mundo, tienen buenos sistemas de comunicación íntima, afirman la estabilidad afectiva, resuelven más problemas de los que plantean. La inteligencia de cada uno de los componentes resulta estimulada, aplaudida, fortalecida por el hecho de pertenecer a esa familia. En las familias torpes sucede lo contrario. El grupo añade o resta poder, ánimo, eficacia, a cada persona. (...)

Las creencias son ideas que vivimos, a veces sin percatarnos de que lo hacemos porque las confundimos con la textura misma de la realidad. (...) Si no estamos alerta acabaremos actuando de acuerdo con lo que se ha decidido no sé dónde, creyendo que estamos siendo auténticamente libres. Nos conviene también caer en la cuenta de que con nuestros comportamientos estamos cooperando en conformar creencias que, acaso, luego nos repugnen. (...) Me preocupa la facilidad con que podemos ser colaboracionistas inconscientes. Todos nos quejamos de cosas a las que estamos ayudando a existir: la mala televisión, los falsos prestigios, los fracasos familiares, la cultura de la adicción, la sexualidad frívola, (...). ¿Pero cómo saber a qué creencias estoy prestando ayuda sin saberlo? Necesito analizar las implicaciones de lo que hago. Los fenómenos sociales son un precipitado de actos individuales."


AMOR Y PAREJA:

"Muchos de los problemas podrían resolverse si conociéramos bien los mecanismos que están en juego. Y si nos diéramos cuenta de que hay sentimientos inteligentes y sentimientos imbéciles. El primer aspecto que deberíamos aprender es que hombres y mujeres buscan por lo general en la familia diferentes cosas y por lo tanto van a sentirse defraudados por cosas diferentes. (...) Lo que se espera de una relación tiene gran importancia porque determina el sentimiento de éxito o fracaso.

Todos los deseos tienen su correspodiente satisfacción, que se vive como sentimiento de alegría o de euforia. Esta uniformidad en el plano sentimental produce muchas confusiones. Todo deseo insatisfecho produce una ansiedad, una obsesión, una dependencia. Ustedes pueden llamar amor, si quieren, a este vivir sin vivir en uno. Yo me abstengo de hacerlo. No poder vivir sin alguien no es demostración de amor, sino sólo de un deseo imperioso no cumplido. Evitar el aburrimiento es un deseo poderosísimo e insistente, que propicia la aparición de espejismos amorosos. El tedio, que es la forma confortable de la infelicidad, confunde la felicidad con intensidad, y la intensidad con la excitación. (...)

En la actualidad parecen coexistir entre los aborígenes de la cultura occidental tres modelos distintos de amor, cada uno de los cuales integra la sexualidad de modo diferente y produce una familia distinta. La pluralidad de modelos satisface a unos indígenas y angustia a otros. (...) Los modelos principales (...) son tres: el tradicional, el romántico y el mercurial.

El amor tradicional se construye sobre un referente externo: las creencias compartidas, las normas morales, las costumbres respetadas. Tiene bien definidas las limitaciones y las expectativas. Coacciona pero tranquiliza. (...)

El amor mercurial, típico de la sociedad posmoderna, se construye con las ruinas del tradicional. Por eso se revela al mismo tiempo novedoso y desengañado. Ninguno de los protagonistas busca adecuarse a ningún modelo externo. La propia relación amorosa es su único referente, el canon de sí misma. El proyecto común es mantener una relación mientras resulte psicológicamente gratificante. (...) Consideraban más importante mantener la autenticidad, máximo valor en un momento de quiebra de certezas.

Me queda por hablar del amor romántico. (...) Se popularizó en el imaginario social a partir del siglo XIX. Supone que entre dos personas puede establecerse una lazo indisoluble, que no es casual sino predestinado. De ahí la resistencia, casi la repugnancia, del amante romántico a reconocer que la culminación de su amor dependió de la casualidad de un encuentro. El amor romántico se funda en la calidad intrínseca de la persona amada, única capaz de alimentar un amor para siempre, solo y excluyente. Este modelo amoroso, que procede de una intensificación del tradicional, se convierte en un peligro para él cuando se alía con la pasión, fenómeno visto con recelo en todas las culturas por su capacidad transgresora. (...)

El modelo romántico mantiene todavía su vigencia en la etapa del enamoramiento (...). Los enamoramientos pueden evolucionar después hacia un modelo tradicional o hacia un modelo mercurial, lo que hace que el amor romántico sea un comodín prácticamente insustituible en este momento."


BÚSQUEDA DEL PLACER Y VALORES:

Marina cita a Epicuro: "Todo placer es bueno, pero no todos los placeres nos corresponden". (...) "Se dio cuenta de que no todos los placeres son compatibles. Que un régimen de vida sustentado en un tipo de placer incapacita para una vida orientada a otro placer. Lo relevante no es el placer, sino el tipo de persona que siente placer". (...)

También a Maquiavelo: "no todos los valores supremos perseguidos por la humanidad son compatibles entre sí". Al político Isahiah Berlin tal constatación no le embarcó en un relativismo escéptico, según palabras del propio Marina. "Admitía un mundo de valores objetivos, pero reconocía con gran humildad que los conflictos son inevitables porque algunos de los Grandes Bienes no pueden vivir juntos".





ESTRUCTURA SOCIAL:

"Cunde la idea de que la historia se ha vuelto vertiginosa e implacable. (...) La postura más sensata es la (...) que se esfuerza por comprender. Entender lo que nos pasa - social o personalmente - nos pone en mejores condiciones para sobrevivir, lo que, al fin y al cabo, es el propósito de estas crónicas. (...)

(...) Trata de la sociedad de red, es decir, de la estructura social hacia la que ineluctablemente nos encaminamos. Todos vamos a depender de todos, de manera que tendremos que pensar una nueva forma de autonomía. (...)

La democracia se basa en la ley de las mayorías, pero lo que necesitamos son unas mayorías ilustradas y decentes en las que podamos confiar. Y más todavía cuando llegue esa futura sociedad de la información que será, sobre todo, la sociedad de la mediación y el mangoneo. Los medios de comunicación se van a convertir en los intermediarios entre nosotros y la realidad. Y si no estamos atentos serán los medios más elementales y simplificadores los que se lleven la clientela al agua. (...)

Nos interesa a todos, por lo tanto, que haya una ciudadanía inteligente y educada. (...)

Hemos descubierto una nueva manera de tratar la información: el vértigo. (...) Los ojos son confundidos por la prisa. Empezamos a despreciar todo aquello que nos exige tiempo. El director de un prestigioso programa televisivo de divulgación científica me dice que tiene que fragmentar mucho el programa porque el espectador no aguanta más de dos minutos concentrado en un tema. (...) Mathieu, que pintaba grandes murales en unas cuantas horas, creía que la velocidad permite alcanzar la liberación artística, porque evita que la reflexión mate la espontaneidad creadora. (...) Todo conocimiento perceptivo sobrepasa en algo a la palabra, se mueve en otro registro. Pero gracias a la palabra, que es un medio lento, desplegamos el significado de la percepción, que es un medio veloz. (...)

Uno de los motores de la inquietud, de la prisa, del deseo de nuevas percepciones, es el tedio, un fenómeno que me interesa mucho, como también me interesa su opuesto y antídoto, la diversión. (...) El hombre moderno teme aburrirse. (...) La facilidad para aburrirse y la incapacidad para soportar el aburrimiento caracterizan a ciertas personalidades que buscan compulsivamente excitaciones, (...) aparece la sed de experiencias. Presenciamos un accidente en la calle... ¡Al fin una experiencia! (...)Los seres humanos parecen volverse peligrosos cuando están aburridos."

Según Guillebaud (...) la sociedad se libera de prohibiciones morales para buscar posteriormente refugio en prohibiciones penales. Cuando una sociedad pierde sus puntos de referencia, cuando los valores compartidos - y sobre todo una definición elemental del bien y el mal - se desvanecen, son reemplazados por el Código Penal.(...)

La ética comienza con una afirmación voluntaria. Lo único que podemos elaborar es una ética constituyente. Todas las constituciones empiezan por un acto que crea su propia justificación. (...)


LIBERTAD Y AUTONOMÍA

"Hablamos tanto acerca de la libertad que no nos queda tiempo para educar la autonomía personal, que es lo importante. (...) Si yo quisiera mangonear sus vidas intentaría convencerles de que para ser libre hay que ser espontáneo, es decir, hay que dejarse llevar por el impulso profundo que constituye nuestra personalidad más auténtica. Manejar esa inocente espontaneidad es muy fácil. (...)

Todos estamos sometidos a dependencias, mangoneos, coacciones e influencias porque la sociedad es un tejido de poderes, unos claros y otros oscuros, (...). La modernidad confió en el poder legítimo y acabó glorificando al Estado. La posmodernidad desconfió de todo poder. ¿Tiene la ultramodernidad algo nuevo que decir? (...)

Ante todo hay que distinguir dos tipos de poder. Una cosa es el poder como capacidad personal para hacer algo, como facultad creadora y autónoma, y otra muy distinta el poder de hacer que los otros hagan algo. Sólo este último tiene que ver con la dominación. Incluso desde el punto de vista psicológico, los mecanismos de ambos son diferentes. (...) Para los ultramodernos, empeñados en recuperar el protagonismo individual, (...) son poderes decentes los que fortalecen la autonomía personal, los que aumentan nuestros posibles. (...)

¿Qué poder pueden tener los débiles, los individuos concretos, la gente de a pie? Pueden, en primer lugar, bloquear algunos de los mecanismos de poder: el miedo y el deseo, por ejemplo. Esta es la solución de los estoicos o de los yoguis. También se puede limitar la acción de la influencia mediante un pensamiento crítico y alertado. Pero además se puede ejercer un poder activo y personal. Hay, sin duda, un poder difuso, que todos ejercitamos al comprar o al votar o al actuar. Pero como su eficacia depende de la suma total, apenas puede hablarse más que de poder mancomunado. La única manera de potenciar ese poder personal es la unión, la agrupación de fuerzas, la organización. Éste ha sido casi siempre el camino de los movimientos sociales. Conscientes de su fuerza, todas las dictaduras han intentado anularla impidiendo el derecho de reunión y de asociación. (...)

Libertad y arte contemporáneo.

La libertad absoluta se convierte en sueño de la razón. (...) El arte descubre y defiende un nuevo valor: la libertad sin voluntad. (...) La historia del arte contemporáneo me parece una bella metáfora de nuestra situación cultural. También en la vida diaria estamos defendiendo esta idea de libertad como espontaneidad, es decir, sin voluntad. (...)

Se repite sin dar explicaciones que la libertad es el valor humano más importante. ¿Esto qué quiere decir? ¿Que el hombre es libre por naturaleza? Falso. El hombre nace dependiente y con suerte va liberándose poco a poco de coacciones, miedos, ignorancias, limitaciones. ¿Que una vez conseguida la libertad ya se han alcanzado todos los bienes? Obviamente falso también. La tríada magnífica que ha dado nacimiento a nuestro mundo moderno pone, junto a la libertad, la igualdad y la fraternidad. Entonces, ¿por qué la libertad ha monopolizado el prestigio? (...)

La libertad no es algo natural, sino construido, peleado y precario. No es un estado sino una acción: liberarse. Es la rebeldía inteligente. (...) Hablar de libertad me parece simple y tramposo. En cambio, hablar de liberación me parece verdadero y, como todo lo verdadero, progresista. Lo que quiero mediante la liberación es afirmar, construir, mantener mi autonomía. (...) No depender de nada, no comprometerse a nada, no venerar nada es una libertad vacía y errática. Si identificamos la libertad con la espontaneidad, nos sometemos ineludiblemente al impulso o a la presión del ambiente. Hacer lo que me da la gana no es ser libre, es obligarme a hacer lo que la gana decide hacer. (...)

Estética y ética.

A un oriental le resultaría muy difícil separar la estética de la ética. Vale la pena escucharles para ver si aprendemos algo. (...)

T.S. Suzuki, el principal introductor del zen en occidente, ha estudiado la manera japonesa y la manera occidental de entender la poesía comparando este haiku de Basho y una poesía de Tennyson.

Yoku mireba (Cuando miro atentamente)
nazuna hana saku (¡cómo veo florecer la nazuna)
kakine kana (junto al seto!)


Flor en el muro agrietado,
te arranco de la grieta,
te tomo, entera, con raíces, en mis manos,
florecilla, pero si pudiera entender
lo que eres, con todo y tus raíces y todo en todo,
sabría qué es Dios y qué es el hombre.

Suzuki comenta: Basho ni siquiera toca la nazuna. Tennyson la arranca. Basho contempla. Tennyson se pregunta. Basho acepta, Tennyson añora. El método zen, añade consiste en penetrar directamente en el objeto mismo y verlo, como si dijéramos, desde dentro. Conocer la flor es convertirse en la flor, ser la flor, florecer como la flor, y gozar de la luz del sol y de la lluvia. La contemplación permite que el objeto se manifieste. La posesión apresurada lo oculta irremediablemente. (...)

Volviendo a la libertad...

Carecer de grandes proyectos no es ninguna liberación. Sin ellos, el presente se desmigaja en la repetición o en la insignificancia. Es el proyecto lo que dirige la creación. (...) Hay al menos un gran proyecto al que no podemos renunciar. Tal vez el único importante y el que nos va a permitir descubrir significados grandes en el mundo y grandes posibilidades en la realidad. Se trata del largo y titubeante afán por alejarnos de la selva, tan próxima todavía, y constituirnos como una especie dotada de dignidad. (...)

No pretendo mezclar estética y ética, pero es el arte de este siglo el que me obliga a hacerlo. Los artistas se metieron a moralistas (...) pero se equivocaron. La libertad pura acaba siendo retrógrada y colaborando con todos los regímenes dictatoriales. Si no hay valores, la libertad del dictador es tan válida como la libertad del ciudadano, pero más fuerte. Equiparar la libertad con la espontaneidad, despojarla de criterios de evaluación, lleva a la glorificación de la ley del más fuerte. (...)

La libertad no es espontaneidad, sino acción guiada por valores pensados.

En cuanto a la crítica del arte:

Todo vale. De gustos no hay nada escrito. Ni de gustos ni de nada. Esta creencia ha penetrado profundamente en nuestra cultura. Mis estudiantes de posgrado salen de la universidad convencidos de la imposibilidad de establecer criterios de evaluación estética, ética, filosófica o cultural. A pesar de vivir en este limbo de las equivalencias, todo el mundo critica, cosa que no puede hacerse sin usar algún criterio expreso o implícito. (...) Necesitamos al menos cuatro: relación de la obra con el autor, relación de la obra de arte con el receptor, relación de la obra de arte con la realidad y relación de la obra de arte con la tradición artística. (...)


LA INTELIGENCIA ÉTICA

Me gusta contemplar la evolución humana desde muy lejos, pretendiendco abarcar tal vez ingenuamente con un golpe de vista esa larga y azarosa huida de la selva. Somos una especie indecisa, desgarrada por vocaciones incompatibles, saltando siempre de la ferocidad al altruismo o al revés. Buscamos el bienestar, sin duda alguna, pero Freud se equivocó al pensar que actuamos siempre para librarnos de la tensión. No es verdad que aspiremos a esa tranquilidad beatífica. Queremos estar simultáneamente satisfechos e insatisfechos, ensimismados y alterados. Buscamos sin descanso el placer y la generosidad. La especie humana ha ampliado continuamente el ámbito de sus necesidades y de sus anhelos. Nunca ha querido permanecer en lo dado. (...)

Éstos son los impulsos de la inteligencia creadora. La nuestra. (...)

De todas esas actividades creadoras, los ultramodernos creemos que la más alta, urgente y noble es la que se encarga de inventar formas de vida dignas, estimulantes y felicitarias. (...)

Hay proyectos personales que sólo pueden emprenderse y alcanzarse mancomunadamente, integrándolos en proyectos compartidos. (...) ¡Fantástica paradoja! Sólo podemos ser libres viviendo en sociedad, manteniendo relaciones que limitan nuestra libertad. Comprender bien esta relación entre individualismo y comunidad, entre independencia y solidaridad, me parece indispensable para algunas importantes decisiones en la vida diaria. La ultramodernidad apuesta por la inteligencia compartida. (...)


DISTINCIÓN ENTRE MORAL Y ÉTICA

La moral es un conjunto de soluciones a los conflictos que plantean la vida personal y la convivencia humana. En el origen de todo conflicto o de todo problema hay un valor que se quiere alcanzar o que no se quiere perder. Lo que distingue los conflictos morales de otros conflictos es el tipo de valor que está en juego. (...) Es un fenómeno cultural, y puede haber tantas morales como sociedades. (...) La ética, tal como yo la entiendo, pretende ser una moral transcultural, universal, lo que exige la puesta a punto de una metodología adecuada, que tiene que incluir: el análisis de los problemas morales universales, el estudio de las diversas soluciones dadas a lo largo de la historia y el criterio para evaluarlas. (...)

El fin de la inteligencia ética no es el conocimiento, sino la felicidad. (...)

Hay una felicidad subjetiva, que es una experiencia privada, multiforme, sobre la que no se puede fundar ninguna ética. Pero hay, además, una felicidad objetiva, que es una situación objetivamente deseable, acerca de la cual podemos ponernos de acuerdo".


Para finalizar el libro, Marina expone un estudio de la genealogía de derechos y deberes, nociones sobre las que debe girar esta ética que defiende. Habla de la dignidad humana como meta, del orbe ético inventado a tal efecto, la necesaria fundamentación de los deberes en cuya declaración se trabaja en el libro (a semejanza de la declaración de derechos), de la separación producida entre derechos y deberes (de la exigencia de derechos sin responsabilizarse) y sus posibles motivos.

4 comentarios:

Tausiet dijo...

Como autora de recensiones no tienes precio; como tampoco como compañera. Como tampoco Marina, que desgrana sencillas e inteligentes píldoras de filosofía cotidiana, siempre trufadas de la pasión por la ética. Gracias por la referencia a mi modo de vida: gestionar las contradicciones. Y besicos, que no falten.

Silvia dijo...

Este comentario tuyo es un premio. Después del gustazo de leer a Marina, ser recompensada de esta manera es la maravilla, mi amor. Eres el mejor (compañero, escritor, cineasta,...)

Teresa dijo...

otra vez vuelves a hacerme reflexionar... y yo que me estaba quitando de eso!!! jajajaj

suelo intentar obligarme a hacer lo que me da la gana... y no siempre me siento bien al hacerlo... así que me ha venido genial este escrito.

un beso grande

Silvia dijo...

Obligarse a ser espontánea... ¿no suena raro? jajaja, personalmente creo que está bien "practicar" espontaneidad (por eso de la falta de costumbre) y, aparte de eso, olé por Marina porque sus distinciones entre libertad, autonomía, etc. las encuentro muy sabias.

Otro besote, Teresica, guapa.