9/11/07

CAPÍTULO II


INSTALÁNDOSE


¡Y con esta palabra tan sencilla pretendía empezar algo tan importante! Veamos… en blanco. Había abandonado toda su vida anterior, se había trasladado a esta isla y se enfrentaba a su primer día del año de excedencia que había solicitado para escribir “su gran obra”. Y aquí estaba, sentado ante un amenazador folio en blanco que lo miraba desafiante: “A ver quién puede con quién”.

Decidió comenzar con algún ejercicio para “romper el hielo”, manchar el folio y vencerle la partida. Era demasiado esperar escribir el libro de su vida nada más llegar.

Comenzó por describir cuanto veía a su alrededor, para ir calentando.

“Hoy, primer jueves de octubre, primer día instalado aquí, escribo en este escritorio antiguo que dejaron los anteriores dueños de la casa. Es caoba, oscuro, viejo, está arañado. Lo he puesto en el salón y sobre él, un cubil con lápices bien afilados, bolígrafos, un marcador, la pluma que me regaló Ania, y unas monedas de cobre en el fondo, como símbolo de que me gustaría ganarme la vida escribiendo, para poder dejar del todo ese aburrido pero seguro o, al menos estable, empleo. Tengo la suerte de tener una ventana delante del escritorio, y veo la calle y el jardín de la entrada… ahora estoy pensando si no será demasiada distracción…”

“He puesto una silla con ruedas para acomodarme, y otras sillas y mesas bajas alrededor para ir colocando esquemas, notas, páginas de las que luego sólo usaré algún trozo, etc…”

“Visto desde el centro de la sala no queda muy decorativo, pero es bastante funcional y ya empiezo a sentir ese cariño especial por mi sitio de trabajo.”

“¡…Hum! Un pequeño detalle”

Se levanta y va a la cocina. Vuelve con un paquete de galletas de chocolate y una botella de agua mineral.

“¡Se me olvidaban los víveres!”

“Sigamos… Todavía hay unas veinticuatro cajas de cartón con mis cosas esparcidas por toda la estancia. He sacado algo de aquí, algo de allá… y al final tengo varias cajas abiertas pero ninguna vacía. Me ha dado la noche, y no quería que pasara ningún día sin escribir.”

“Las paredes están pintadas de un color extraño que parece querer ser amarillento. Con unas cuantas lámparas de mesa aquí y allá la cosa tiene un tono más cálido. Hay marcas donde un día hubo cuadros. ¡Ni siquiera han pintado el piso! Tendré que encargarme de eso…”

“La cheflera parece haber sobrevivido a la mudanza. La pondré junto a la puerta.”

“He pasado el día cargando cajas. La espalda me mata y me siento cansado, pero como ya dije no quiero pasar mi primera noche aquí sin escribir unas líneas.”


“La casa me ha acogido amable y silenciosamente. En realidad, la casa y sus habitantes” escribió, recordando un par de incidentes con un grupo de insectos no deseados que encontró campando a sus anchas por allí.

“Ahora habría estado viendo algo en la tele, probablemente con Ania en el sofá, que estaría hablando por teléfono o intentando convencerme de que nos reuniéramos con nosequé tipos aburridos de su trabajo en algún restaurante insultantemente caro, con una copa en la mano y sin poder concentrarme en mi libro”.

Echó una mirada a las catorce cajas de libros que había traído el camión de mudanzas hace una hora. Había dejado atrás ropa, zapatos, la agenda y hasta su colección de CD, pero nunca abandonaría a sus más gratificantes amigos: el contenido de su biblioteca.

Vaciló, retomó la escritura, volvió a mirar las cajas. Finalmente se levantó y, cogiendo un cúter, rasgó la cinta de embalar, separando las solapas de cartón y descubriendo uno a uno los ejemplares. Dejó los que más usaba en una estantería junto a él, en el salón, y fue colocando todas las novelas en una biblioteca rústica. Uno de los estantes lo dedicó a su colección de películas antiguas de James Stewart, Audrey Hepburn, Cary Grant... Pronto apareció una cinta de video del último cumpleaños, aquel en que Ania le había preparado una fiesta sorpresa y había grabado todo, desde su cara de perplejidad al entrar.

Jeremías decidió utilizar una de las cajas vacías para meter todas las cosas que iba encontrando de Ania o de la relación que ambos habían tenido. El video, el jersey coral, cartas, todo iría en los siguientes días a la caja, que permanecería cerrada en el desván durante bastante tiempo.

Pasadas las dos de la mañana, Jeremías apagaba la tele, soltaba la copa en la cocina y volvía a dejar el libro en el que no había podido concentrarse ni dos minutos seguidos.

- ¡Bah, será el libro! Mañana lo devuelvo a su estante y ya comenzaré otro.

2 comentarios:

Sinrof dijo...

Me gusta, pero con esto de colgar capítulos siempre me dejas a medias (o con la miel en los labios).
Te hago algunas observaciones:
Título --> Dicen que los gerundios resultan pedrestes y hay que evitarlos, especialmente en los títulos. Personalmente pienso que es una moda pero por si acaso te lo comento.
silla de ruedas--> lo cambiaría por silla con ruedas. De lo contario se piensa en un minusválido.
a sus más gratificantes amigos: el contenido de su biblioteca --> mezclas plural con singular.
Finalmente se levantó y, cogiendo un cúter, rasgó la cinta de embalar, separando las solapas de cartón y descubriendo uno a uno los ejemplares --> la mezcla de gerundio con pasado me confunde un poco. Cosas mías.

Te animo a que sigas escribiendo. Yo me pasaré por aquí para leerte. La historia empieza bien, tengo ganas de ver su desarrollo.

Un saludo.

Silvia dijo...

Muchas gracias por tus comentarios y por animarme. Así reviso y, en esta ocasión, he cambiado lo de la silla de/con ruedas.

Lo del título me gusta así, corto y como en movimiento, aunque procuraré no abusar de ello.

Lo del plural y singular pensé en cambiarlo por "aquellos que componían su biblioteca" al leer tu comentario. Al final no lo he cambiado tras otro comentario que coincidía con mi idea original: es una metáfora de "libros" que si concuerda con la frase anterior. Quería que quedase implícito sin necesidad de nombrarlo, que no todo sea tan literal

Lo de los tiempos verbales también lo he consultado y obtenido resultados satisfactorios, por lo que no lo he cambiado.

Vuelvo a agradecerte tu interés y comentarios. Un saludo.