2/10/07

El habla prostituida


De "Cuaderno de todo nº1" por Carmen Martín Gaite


La gente, mediante las palabras, busca - digan ellas lo que quieran, su literalidad y cuidado se desatiende - un medio para acercarse a ese prójimo fugitivo al que no se ve el rostro. Los métodos, como iremos viendo, son de lo más variado (avasallamiento, inercia mutua, falsos entusiasmos y coincidencias motivados por la bebida, convencionalismos, trampas verbales, flatus vocis) y como resultado de estos métodos espúreos el eco que se encuentra es desdibujado y falaz, insatisfactorio.


Un primer error está en la raíz de las narraciones emprendidas. Las buenas narraciones aun cuando motivadas siempre por un sujeto que escucha, deben ir progresivamente desligándose de él para atender al objeto. El sujeto, claro está, opera siempre de fondo pero la atención hacia él debe ser más la de clarificarle lo que se dice y hacérselo accesible que la de acercarse a él en el sentido de cuerpo con cuerpo, carne con carne, "préstame aquiescencia al precio que sea"; más que acercarse el narrador y el oyente uno a otro deben acercarse juntos a colaborar en el entendimiento de aquello que la narración designa, entregarse juntos a ese material de labor que a su consideración se ha ofrecido.