11/10/07

El baile como tal

Cada vez estoy más cansada y separada de cualquier técnica alienante, recortante, cuadriculante, asfixiante...

El movimiento rítmico, la danza, el baile, como parte de la expresividad del individuo, patrimonio del ser humano es por derecho. No es esto o lo otro, es. Y como tal se expresa. No debería ser necesario un lugar determinado, cierta indumentaria, un tiempo separado del resto de actividades. Igual que un gato estira la espalda cuando se incorpora tras una de sus siestas o, simplemente, por haber permanecido quieto mucho tiempo, igualmente podrían surgir de forma natural estiramientos o movimientos normalmente tipificados como "baile" cuando pasamos de una postura a la otra tras un rato, o por cambiar de ritmo en un momento determinado. También para expresar cualquier exceso emocional, tal como saltar de alegría. Quizá aliviaría también expresar el dolor y no tragarlo, contenerlo en un absoluto mutismo que, en la mayoría de los casos, no viene determinado voluntariamente. Esto se hace, sí, en lugares y tiempos que se destinan a tal efecto, ya que no lo venimos haciendo habitualmente. Bueno, también acudimos a gimnasios porque ya nadie suele deslomarse por la abundancia de trabajo físico en sus ocupaciones. Más bien nos sentamos y todo es hecho. El desgaste es intelecutal en el mejor de los casos.

En cualquier caso, el objeto real de esta entrada no era toda esa extraña habichuela del párrafo anterior, sino una descripción del baile como lo indescriptible. Un baile donde la persona se expresa libremente, siguiendo los dictados de su propio cuerpo, diferente a cualquier otro. Los movimientos hacen sentir comodidad al cuerpo, y no al revés. Lo estético pasa a un segundo, tercer plano... ¿lo estético?

Me movería consinsentido, siguiendo primero las ganas de estirarme (da placer estirar auténticamente el cuerpo), jugando con mis manos, dejando que mis pies hicieran su propio camino sin obligarlos a nada. Al pasar el tiempo, inevitablemente todo iría cobrando algún tipo de ritmo, se haría juguetón y más animado. Seguramente me iría animando hasta acabar saltando y agotando el movimiento al máximo, hasta cansarme, entonces iría volviendo a la calma, con unos minutos de danza más fluida que iría descendiendo hasta la quietud.

O puede que nada de eso.

Probablemente las dos cosas.

Inciso para hablar de la técnica: es la que nos presenta el objeto en sí, en este caso el baile. Nos motiva, nos interesa y nos propone unas metas. Aparte de la satisfacción que conlleva lo anterior, el desarrollar rutinariamente una actividad cualquiera aporta paz y nos da la práctica, la experiencia. Y el concentrarnos en aprender algo físico, llevando la mente a una consecución de pautas marcadas, en el mejor de los casos nos aparta de las tres terceras partes de diálogo machacante inútil interno. Es un regalo nada despreciable.

Además, para trascenderla o transgredirla, primero hay que tenerla. Todo este proceso deja su huella en el que lo vive, cuyos movimientos estarán maduros, marcados por su personal línea biográfica.

Por eso sigo aprendiendo una técnica tras otra, para luego abandonarlas, fundirlas, mezclarlas, pelearme con ellas y seguir como si nada. Lo único que con suerte tendrá que darse es que pueda explorar el tiempo suficiente dentro de alguna de ellas, antes de que me sobrevenga la tan conocida sensación esa de... ¿y qué sentido tiene todo ésto?

PD. Ni que decir tiene que ningún tribunal tendría que aprobar previamente los movimientos que yo fuera a ejecutar, para luego corregirme hasta que lo hiciera exactamente como a ellos les ha dado por decir que son (cosas que nunca entenderé). A mí me han llegado a decir que no puedo hacer ningún movimiento que no esté "escrito" porque no existiría ???????????!!!!!!!!!!!! No existe porque ellos no lo han descrito, ¿qué les parece? Y, desgraciadamente, siempre está la avalancha de descerebrados seguidores que hacen de cada estilo o escuela su propia religión y lo defiende ante los demás, queriendo llevar a todas partes el convencimiento de que lo suyo es lo legítimo y únicamente admirable y disfrutable, lo demás ¡una vergüenza! ¿Seguimos en el s.XXI? Todos personas que tienen en común el gusto por el baile y su conocimiento, han desarrollado conciencia corporal, ritmo, cierta sensibilidad. En lugar de disfrutarlo juntos e intercambiar conocimiento en una actitud receptiva se sienten amenazados y surge la disputa... no he visto peleas más absurdas.

2 comentarios:

Pirluit dijo...

¡No me lo puedo creer!

¡¡¡HAS HECHO UN INCISO!!!

Silvia dijo...

Ja, ja, ja... muy bueno. Y bien contenta de escucharte por aquí, querida Pirluit.

Eso sí, mi inciso era eso, un inciso... no sé si me entiendes.

¿Para cuándo tu entrevista, o un relato, o un artículo de opinión para este blog? Será/n muy bienvenido/s.