16/10/07

Clase ficticia de flamenco: relato antiguo


25 de Abril de 1997

La siguiente clase de flamenco estuvo bien, cuando experimento y no planeo los pasos ni nada sale estupendo, pero hace falta una dosis de confianza extra. Quedaron encantadas.

Con 4 metros de espejo es una maravilla. Ahora somos 15 personas de entre 19 y 45 años. Me gusta que la clase tenga música desde que empieza hasta el fin, aunque si voy a explicar algo tengo que interrumpirla, pero el calentamiento es casi lo mejor. Después de estirarse, y con música suave pero con ritmo marcado subimos los brazos en tensión, los cuellos duros, derechas y sintiendo como nos invade cada vez más fuerza. Luego bajamos el brazo izquierdo y el cuello lo mira, sin bajar demasiado... Los hombros no suben, las muñecas giran al máximo. Luego el derecho y el izquierdo le sigue por el lado derecho, dibujando bucles muy lentos. La mirada muy intensa y la expresión seria, casi grave. Giramos en redondo y bruscamente hacia la izquierda y marcamos con los pies. Palmada y mano derecha a la cadera mientras la izquierda sube y con la muñeca le vamos hablando al personaje imaginario que se atreve a discutir con nosotros. Ahora es más personal y el grupo me sigue. Avanzo hacia mi contrincante que está a mi derecha, y me plantó bajo su mirada porque es más alto que yo, pero yo me siento más grande que él. Enseguida le explicamos cómo nos sentimos. Zigzagueamos de izquierda a derecha bucleando las muñecas en las caderas, y subimos los brazos cerrando los ojos: me has hecho daño. Los brazos bajan suavemente doblándose, pegados al cuerpo, dibujando los perfiles: me heriste muy dentro. Me alejo lentamente, brazos abajo, derecha... pero hay fuerza y mis brazos están arqueados. ¡Pero no te creas ni por un momento que esto va a quedar así! : Me vuelvo y te zapateo, avanzo de nuevo hacia ti y ahora sí que te señalo, y te pongo la mano bajo la barbilla en señal de desprecio pero ni voy a tocarte. Tú, mi contrincante imaginario, avanzas y retrocedo un poco sorprendida, pero enseguida freno y alzo la mirada: ¡qué te has creído! Tu mirada y tus palabras vuelven a ir abriendo el camino que te habías cerrado hasta mi corazón, ambos zapateamos: llamada, escobilla, y entonces la música se vuelve más melódica y nuestros movimientos más suaves, y el rostro se dulcifica, pero la mirada te advierte: ¡no lo vuelvas ni a intentar!

El baile se acaba, y nos relajamos. El contrincante imaginario se ha ido, casi creí verlo de verdad. Es lo mágico que tiene el baile, casi palpas lo que tú creas... Claro que hay quien dice que todo lo que creemos ver o vemos, oímos, vivimos, etc., son creaciones de nuestra mente.

por Silvia.

4 comentarios:

Tausiet dijo...

Mientras que las únicas realidades son las creaciones de la mente, el punto de vista alejado del sujeto ve como única realidad la materia, como por ejemplo la materia de la mente. Contradicciones que nos hacen vivir, ¿si no pa' qué?

Silvia dijo...

"El punto de vista se ha retraído, se ha alejado del objeto, y de la visión próxima hemos pasado a la visión lejana, que, en rigor,* es aún más próxima que aquélla. Entre los cuerpos y la pupila se intercala el objeto más inmediato: el hueco, el aire. Flotando en el aire, convertidas en gases cromáticos en flámulas informes, en puros reflejos, las cosas han perdido su solidez y su dintorno. El pintor ha echado su cabeza atrás, ha entornado los párpados y entre ellos ha triturado la forma propia de cada objeto, reduciéndolo a moléculas de luz, a puras chispas de color. En cambio, su cuadro puede ser mirado desde un solo punto de vista, en totalidad y de un golpe."

Ortega y Gasset, Sobre el punto de vista en las artes.

Silvia dijo...

¿Que qué es una flámula? ¡Pues hombre, una grímpola! Con forma de cachirulo y todo.

Tausiet dijo...

Una grímpola es una flámula de solapa, una más de las conversiones militares de poesía en horror. Solapémoslo, Ortega lo merece. Bien mirados (desde el espacio) los humanos castrenses son arena. Viva el flamenco rosa de la esquina izquierda de la charca amanecida.