7/9/07

Rainer Maria Rilke, "Cartas a un joven poeta"


Deliciosa obra llena de consejos ciertamente profundos sobre cómo abordar la vida y el arte de escribir, recopilados en diez cartas de Rilke al Sr. Kappus, joven que envía sus poemas al ilustre poeta en busca de opinión y consejo.


Al leerlo por segunda vez descubro un libro nuevo, distinto, con mucho más que ofrecer. Sigo teniendo la sensación de dejarme cosas en el tintero, de que todavía puede decirme mucho, mucho más... lo que suele llamarse "un libro de mesita de noche".


Cito algunos párrafos:


Carta nº 4, Worpswede, cerca de Bremen, 16 de julio de 1903:


"Aquí, donde me rodea una tierra poderosa, sobre la que soplan los vientos arrastrados desde el mar, siento que ningún ser humano puede responder a ninguna de las preguntas y sensaciones que, en su profundidad, tienen vida propia. Porque incluso los mejores se equivocan con las palabras cuando quieren nombrar lo más sutil e indecible. Pero creo también que no deben quedar sin solución si se ciñe a cosas que se parecen a las que ahora dan descanso a mis ojos; si atiende a la naturaleza, a lo sencillo que hay en ella, a lo pequeño, a lo que casi nadie ve y que tan súbitamente puede transformarse en algo grande y sin medida; si usted ama lo menudo, y con toda sencillez busca como un servidor ganarse la confianza de lo que parece pobre, todo se le volverá más fácil, más unificado, tal vez no en el entendimiento, que siempre retrocede sorprendido, pero sí en su más íntima conciencia, en su estar despierto y atneto, en su íntimo saber de la vida."


Carta nº 8, Borgeby gard, Flädie, Suecia, 12 de agosto de 1904:


"Si nos fuera posible ver más allá de lo que alcanza nuestro conocimiento y un poco por encima de la avanzadilla de nuestros presentimientos, quizá llegaríamos a soportar nuestras tristezas con mayor confianza que nuestras alegrías. Pues son momentos en los que algo nuevo se ha introducido en nosotros, algo desconocido. Nuestros sentidos enmudecen con tímido encogimiento, todo en nosotros se retrae, nace un silencio y lo nuevo, lo que nadie conoce, se yergue en el centro y calla.


Yo creo que casi todas nuestras tristezas son momentos de tensión que nosotros percibimos como parálisis, porque ya no sentimos la vida de nuestros sentidos alienados. Porque estamos solos con el extraño que se nos ha introducido; porque, por un momento, se nos arrebata todo lo habitual y lo que nos inspiraba confianza; porque nos encontramos en una encrucijada donde no podemos permanecer.


Por eso es tan importante estar solo y atento cuando se está triste; porque al instante aparentemente perplejo y vacío de acontecimientos en el que nuestro futuro nos alcanza, está mucho más próximo a la vida que aquel otro, ruidoso y fortuito, en que se nos presenta como venido de fuera.


Cuanto más silenciosos, pacientes y abiertos nos mantengamos en la tristeza, más profunda y certeramente se introducirá lo nuevo en nosotros, mejor lo heredaremos y en mayor medida será nuestro destino."