20/9/07

Enciclopedia de la estupidez


(Del libro del mismo título, editorial Síntesis, por Matthijs van Boxsel)

El premio Darwin

NOMINACIONES

El premio Darwin se concede cada año a través de Internet a quienes han hecho una inestimable contribución a la evolución al eliminar - de forma no intencionada - sus débiles genes del proceso reproductor. Dado que los ganadores siempre han fallecido, nunca se ha podido entregar el premio. Desde hace poco, también pueden ser elegidas aquellas personas que a consecuencia de su estupidez han sido esterilizadas, castradas o que, por alguna otra razón, ya no pueden procrear.

Pueden presentarse candidatos en las siguientes categorías: juegos y diversión, trabajo e industria, armas y explosivos, amor, suicidio, caza, crimen y castigo, tráfico, religión, y tratamiento médico. Entre los galardonados cabe mencionar a los siguientes:

- Abraham Mosley, un paciente de cáncer de garganta de 64 años de edad, que intentó encender un cigarro en un hospital de Florida y consiguió prender fuego a la venda que le rodeaba la garganta y a su pijama. Dado que le habían extirpado las cuerdas vocales, no pudo pedir ayuda y murió quemado vivo en su cama.

- El practicante de puenting que había comparado la longitud de su cuerda con la del barranco, olvidando que la cuerda era elástica.

- El líder de una secta cristiana en Los Ángeles, que todos los días intentaba seguir los pasos de Jesucristo y caminar sobre el agua. Murió inesperadamente el 24 de noviembre de 1999 cuando resbaló con una pastilla de jabón mientras practicaba en su bañera.

- Tres terroristas palestinos que partieron hacia Israel cargados de explosivos y ajustaron sus relojes al horario de invierno, que empieza antes en Israel que en otros lugares debido a las oraciones matinales. Sin embargo, las bombas de relojería habían sido programadas según el horario de verano porque los palestinos de los territorios ocupados se niegan a vivir de acuerdo con lo que llaman el tiempo sionista. El resultado fue que las bombas estallaron antes de lo previsto, y los terroristas se hicieron saltar a sí mismos por los aires.

- Uno de los eternos favoritos es Albert B. Pratt de Lyndon (Estados Unidos), que inventó un "casco disparador" que incorporaba una pistola. Tirando de una cuerda con los dientes, el soldado que lleva puesto el casco puede disparar una bala. Es un misterio cómo pudo concederse una patenta a semejante invento, considerando que el conejillo de Indias tuvo que romperse el cuello forzosamente al efectuar el primer disparo, debido al retroceso. El casco es un dispositivo patentado para el suicidio.

¡Enhorabuena a todos los ganadores! Estos ejemplos ilustran de maneras extrañas y maravillosas la estupidez que hace girar nuestra civilización.

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