5/9/07

Cuidar a quienes queremos...


...es a veces tan difícil. ¿Qué necesitan? ¿Cómo dárselo? y sin olvidarme de lo que necesito yo. Si a nosotros mismos nos resulta confuso a veces identificar nuestras opresiones, desalientos (nadie analiza las alegrías, las euforias... ¿para qué?...menuda trampa).


Lo mejor que se puede hacer es estar lo más ordenado por dentro que se pueda e intentar no desordenar a los demás, sobre todo a los que más queremos, a los que más nos quieren. Cada uno con sus expectativas, con sus heridas, con sus alegrías...


La calma vuelve cuando el sol se pone en el horizonte sobre el mar, dejando una infinidad de colores tras de sí en el cielo, para que puedas mirar sin mirar un rato más.


Calma, tormenta, calma... y siempre buscando el ojo del huracán para poder seguir jugando con la arena.