
El chico lo encontró, lo que todos buscan, a su propia manera vive según sus deseos. No teme a la muerte y, lo más importante, no teme a la vida.
Mi amigo Manel me envía enlaces de este caso curioso. Uno de ellos, esta entrevista:
Un breve extracto de la misma:
"Tengo 18 años. Vivo en Esparreguera con mis padres y mi hermana Alba (9). Soy viajero desde los 15 años: Europa, Asia, Sudamérica... Soy anarquista utópico. Creo tanto en Dios como en un hipopótamo lila. Me gusta el manga, los disfraces otaku, leer, los videojuegos..."
"¿Eres feliz, pues?
Plenamente, pues no hago nada que no quiera hacer en cada momento. Ahora me apetece hablar contigo, y si no, no estaría aquí.
¿Con qué dinero viajas?
Con tres euros al día.
No es posible.
Hace seis meses salí de casa con 20 euros para irme a Sudamérica, ¡y he vuelto con 20 euros en el bolsillo!
Pero... ¿y dónde duermes, y cómo comes y... cómo lo haces?
¿Por qué nos complicamos tanto la vida? Siempre hay dónde dormir, siempre hay algo que comer. Conoces a gente, y todo fluye. ¡Qué sencillo es el mundo! Lo he entendido viajando. Bastan cuatro cosas: dormir, comer, ducharse y hacer amigos.
Dicho así, sí parece fácil.
Claro. ¿Qué impide a todos los europeos hacerse vagabundos? Es maravilloso… "
Actualización 31.03.09:
Cada vez más personas descubren que el verdadero vivir tiene mucho que ver con hacer exactamente lo que les apetece.